Miguel Henrique Otero, El Nacional
Miguel Henrique Otero, presidente editor de El Nacional. Foto: AFP

Este 3 de mayo, Día Mundial de la Libertad de Prensa, Miguel Henrique Otero, presidente editor del diario El Nacional, lo pasó recabando apoyos para denunciar los abusos del régimen chavista contra los medios independientes que aún resisten. Así lleva días. El último zarpazo del chavismo tiene a Otero muy apesadumbrado. El Tribunal Supremo de Justicia ha ordenado el pago de 13 millones de dólares a Diosdado Cabello en concepto de indemnización por hacerse eco de una información que publicaba el ABC y varias agencias internacionales de noticas sobre su implicación en el narcotráfico. «La intención del chavismo es quedarse con el bastión de la libertad de expresión en Venezuela», afirma Otero, tras un apunte de su esposa, Antonieta Jurado, presente en la conversación con El Independiente.

Cabello, vicepresidente del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), presentó la demanda por difamación e injurias en 2015. La información estaba basada en las declaraciones del capitán de corbeta Leamsy Salazar, exjefe de seguridad de Hugo Chávez, que huyó a EE UU. Salazar vinculaba a Cabello con el narcotráfico, como jefe del cártel de Los Soles. Cabello no ha demandado ni a Salazar ni al ABC, aunque lo intentó pero no se personó, ni a las agencias de noticias.

El régimen de Nicolás Maduro ha aprovechado este caso para intensificar el acoso que ya sufría El Nacional. Primero les quitaron el papel, pero se mantuvieron gracias a las donaciones de países vecinos. En 2018 no pudieron más y siguieron informando pero solo a través de la edición digital.

Miguel Henrique Otero se encontraba fuera del país cuando se enteró de que se había abierto el caso en los tribunales contra él. Los abogados le aconsejaron que no volviera. Corría riesgo de que le encarcelaran. Primero estuvo en Washington y Miami, pero Otero se inclinó por establecerse en Madrid. El gobierno español le ofreció la nacionalidad. «Le encanta Madrid, la calidez de la gente,… y la comida», dice su esposa.

Antes el régimen le había ofrecido comprar El Nacional (editaban varias revistas, un diario popular, otro gratuito, libros…) por una cantidad exorbitante, similar a los 150 millones de dólares que emplearon en comprar El Universal. «Lo hablamos en familia, pero Miguel Henrique decidió que eso era traicionarse a sí mismo», señala Jurado.

Ahora, la empresa corre el riesgo de que ejecuten la sentencia y expropien la sede, la rotativa… todo lo que aún queda en pie. Hace 15 años empleaban a 1.100 personas y ahora no llegan al centenar. Muchos periodistas se han ido de Venezuela. Solo en Madrid la asociación que los reúne cuenta con 750 afiliados.

‒¿Cuándo ejecutarán la sentencia?

‒Pueden hacerlo pero trataremos de impedirlo. El juicio tiene demasiadas irregularidades. No explican por qué llegaron a esa cantidad: 237.000 petros. Es una cibermoneda que inventó Maduro para transacciones que no pasan por el sistema de EE UU. Un petro son 60 dólares, así que son 13 millones de dólares. Por ejemplo, a una mujer que tuvo un accidente y quedó inválida le dieron 238 petros. Así que la moralidad de Cabello vale mil veces más que la compensación que recibió esta señora.

‒Si se ejecutara la sentencia, ¿El Nacional estaría condenado a desaparecer?

‒Yo no pagaré ese monto jamás a Cabello. Irían contra los bienes de la empresa: edificios, terrenos, rotativa… Es una confiscación para un individuo, Diosdado Cabello. Dice que va a montar una escuela de periodismo y va a hacer un periódico que se llamará Con el mazo dando, como se llama su programa en la televisión estatal. En sus programas difama, insulta, amenaza a mucha gente… Si él fuera demandado no alcanzaría el PIB de Venezuela para pagarnos a los afectados.

‒¿Y todo esto por reproducir una información que publican otros medios sobre Diosdado Cabello?

‒El jefe de los escoltas de Chávez declara que Cabello tenía vínculos con el narcotráfico. El diario ABC lo dio. Un fiscal de Nueva York abre una investigación. Y las agencias lo reproducen porque Cabello era presidente de la Asamblea Nacional y, entre otros medios, El Nacional. Al final, no demandó al ABC ni a los otros. Es una persecución contra El Nacional, que es la joya de la corona dentro de los medios independientes en Venezuela. En el Plan de la Patria contemplan la hegemonía comunicacional: cierran cadenas de televisión, expropian radios, impiden que los periódicos independientes tengan papel, bloquean la web, agreden a los periodistas, les persiguen judicialmente… Es todo un mecanismo de ataque a los medios para acabar con el periodismo independiente. En la práctica, 60% de la población venezolana se informa solo por el canal 8 de televisión, canal del Estado.

‒¿Qué efecto tendrá en El Nacional la ejecución de la sentencia?

‒Seguirá la web. Tendrá repercusión para los trabajadores, para la empresa, que perderá un activo muy valioso, su sede, los terrenos… El Nacional va a sobrevivir a este ataque. Continuaremos informando a nuestros lectores.

‒¿Por qué Diosdado Cabello tiene en su objetivo a El Nacional? ¿Sigue siendo un hombre poderoso?

‒La verdad es que no lo sé… Tiene mucho poder. Maneja la policía, los jueces, el Tribunal Supremo… Su hermano está a cargo de las aduanas e impuestos.

‒Los ataques a la prensa en Venezuela son constantes. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha denunciado la decisión del Supremo chavista sobre El Nacional. El balance de 2020 fue malo, con 355 casos de agresiones, y no parece que 2021 vaya a ser mejor. Venezuela no es lugar para periodistas.

‒Sí, el acoso es constante. En su línea de hegemonía comunicacional establecieron una ley para regular el espectro radioeléctrico, como hay en todas partes, pero la transformaron en una ley punitiva y discrecional. Lo primero que hicieron fue cerrar Radio Caracas Televisión. Han cerrado muchas emisoras no renovando la concesión. Las radios que quedaron se autocensuraron. La radio en Venezuela era muy combativa, con programas de debate. Ahora las mismas emisoras se dedican a emitir música. Con la prensa lo que hicieron fue entorpecer el suministro de papel y así los periódicos grandes fueron cayendo. Nosotros duramos más tiempo porque los periódicos del continente nos ayudaron. Otros los compraron con dinero público. A nosotros nos intentaron comprar por una cantidad increíble. A su vez, atacan a los periodistas con ese esquema de hostigamiento judicial, tributario, y físico. Nos pusieron una bomba y a quien la puso lo liberaron a la media hora. Con las webs bloquean y lo hacen de forma puntual. Así la ventana de la libertad de expresión en Venezuela se ha ido reduciendo a su mínima expresión.

‒¿Esta acción responde a una estrategia sobre los medios?

‒Es distinto a las dictaduras tradicionales, que cerraban los periódicos o tenían censura previa. Así fue con Marcos Pérez Jiménez. No desaparecían sino que el censor tenía el poder. En este caso la estrategia es acabar con todos los medios y controlarlos ellos. O estás conmigo o no puedes existir. Si te dejan ahí, es para que no digas nada.

‒¿Ahora quedan sobre todo webs muy activas como Efecto Cocuyo, La Patilla…?

‒Quedan Efecto CocuyoLa PatillaTal CualCaraota DigitalEl Carabobeño, todo en web. En radio queda Radio Caracas Radio. Todavía la permiten. La han tratado de cerrar pero no lo han hecho. En televisión no hay nada independiente.

‒¿Cómo se financian?

‒Tenemos algunos anunciantes y el tráfico a través de Google. Pero en la pandemia Google nos ha bajado los ingresos. El plan de negocio era el papel y la estructura era enorme. El modo de negocio ha cambiado (apunta Antonieta Jurado). Lamentablemente no nos hemos sindicado los medios para pelear con Google. En la SIP (Sociedad Interamericana de Prensa, donde está Miguel Henrique Otero) siempre se habló de sindicarse. En Australia ya se ha logrado. Eso vendrá.

‒¿Cómo ve la situación en Venezuela ahora? La gran esperanza de Juan Guaidó ha perdido fuelle.

‒Es complicado. Guaidó fue una esperanza porque ofreció algo que no podía cumplir solo. Allá hay varios estratos de oposición, no solo Guaidó. Hay partidos que no quieren a Guaidó, pero hay una estructura partidista importante en Venezuela, mientras que en Cuba no hay. Hay una resistencia, una resistencia espontánea, que se traduce en movimientos de protesta populares. Hubo 9.200 en 2020. En Cuba no hay ni 50. Hay una efervescencia militar importante. En los últimos años hubo ocho rebeliones militares, fracasadas, y 200 militares presos pro rebelión. Y tienen un problema muy grave porque las alianzas de Maduro con el narcotráfico, Hizbulá… A eso añade los cinco millones de venezolanos que han salido. Hay un presión para salir de Maduro. Eso no quiere decir que vaya a caer el régimen, pero si esas fuerzas se unen no hay régimen que pueda soportarlo. La popularidad de Maduro no llega a 10%, y el resto no quieren nada con Maduro. Le detestan. Y a eso se suma que el régimen no gestiona. Y se está viendo en la pandemia. Otros dictadores gestionan.

‒¿Habrá cambios sobre Venezuela con la nueva administración en EE UU?

‒No hay tanto cambio. Mantienen las sanciones y el reconocimiento de Guaidó. El cambio es que quieren manejar el tema de forma multilateral con la Unión Europea, con Josep Borrell.

‒¿Cómo valora ese escenario?

‒Borrell es partidario de la negociación para unas elecciones libres, algo que se ha intentado cinco veces. Para este régimen negociar la salida no le garantiza protección porque no son dictadores normales, están vinculados al narcotráfico y con la DEA (Agencia Antidroga de EE UU) no se puede negociar.

‒Por eso les duele tanto la información de la que se hicieron eco: vinculaba a Diosdado Cabello con el narcotráfico.

‒Claro. Quedó demostrado que la noticia era cierta. La DEA lo criminalizó y pidió 10 millones de dólares como recompensa por Diosdado Cabello, más que lo que ofrecían por Pablo Escobar. Nosotros no dijimos que fuera narcotraficante sino que lo investigaban, y la DEA efectivamente ofrece dinero por su captura. Demandaron solo a El Nacional. La intención es quedarse con el bastión de la libertad.

‒¿Cree que ejecutarán finalmente la sentencia? ¿Qué van a hacer para impedirlo?

‒Vamos a luchar para que no lo hagan, aunque el TSJ no tiene apelación, pero el juicio tiene muchas irregularidades. Contamos con el apoyo de Ciudadanos y el Partido Popular Europeo, donde está Leopoldo López Gil. Tenemos previsto hablar con otros partidos, salvo Podemos. Tendría efectos muy negativos porque demuestra que no hay independencia de poderes. En un momento en que quieren atraer la inversión extranjera una confiscación así demostraría que no hay seguridad jurídica.


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