muertes violentas
Foto Érika Hernández

Katherine Aguirre, investigadora colombiana del Instituto Igarapé, dio a conocer qué técnicas usaron algunas ciudades de América Latina para reducir la tasa de muertes violentas.

Aguirre participó este martes en el Foro Reducción de homicidios: Experiencias Internacionales y Recomendaciones para Venezuela, organizado por Amnistía Internacional en Caracas.

Latinoamérica tiene 10% de la población mundial y aún así en este territorio se comete 40% de los homicidios del mundo.

Venezuela ocupa el puesto número 10 de los países con más violencia en el mundo y en Latinoamérica se encuentra solo por debajo de El Salvador.

Seguridad ciudadana en Latinoamérica 

São Paulo en Brasil, Medellín y Cali en Colombia y San Pedro Sula en Honduras también fueron en su momento ciudades muy peligrosas. Hoy día lograron reducir la tasa de muertes violentas en más de 50%.

¿Pero cómo lograron pasar de ser unas de las ciudades más peligrosas del mundo a exhibirse como referentes de seguridad ciudadana?

La experta refirió que, en la mayoría de los casos, el Estado realizó fuertes reformas en el sistema judicial, penitenciario y policial. También arregló los espacios públicos, hizo reformas para el control de armas y mejoró las tecnologías de la información.

En el caso de Medellín, dominada por el narcotraficante Pablo Escobar en los noventa, el sector privado fue un gran contribuyente en la reconstrucción de la ciudad.

Sin embargo, luego de estudiar estos casos, Aguirre indicó que estos gobiernos también aplicaron métodos de mano dura para controlar la delincuencia.

Se crearon nuevas instituciones policiales que realizaron fuertes intervenciones en las zonas peligrosas. Pero esta situación, aunque logró bajar en poco tiempo la tasa de homicidios, solo controló la violencia por un tiempo.

En muchos casos, los homicidios tuvieron un repunte al cabo de unos años. Aguirre dijo que esto se debe a que no es posible controlar la violencia con más violencia.

A pesar de esto, São Paulo, Cali, Medellín y San Pedro Sula continúan con una tasa de muertes violentas que las organizaciones internacionales consideran aceptables.

Aguirre alertó que se deben vigilar muy bien los casos, pues de no darse soluciones sostenidas, que ataquen directamente la fuente del problema, esto podría revertirse en unos años.

Caso emblemático

La ciudad de Cali es considerada un caso emblemático de seguridad ciudadana. Allí se aplicaron métodos para reducir la violencia que pudieran mantener los niveles a largo plazo.

Interrupción y contención de conflictos, intervención, prevención y entornos seguros fue el modelo de prevención social de la violencia aplicado en Cali.

Básicamente, atacó el problema de raíz mejorando los sistemas de educación, salud y seguridad. La sociedad civil también se esforzó por promover un cambio y a través de diversas campañas buscó llegar a las zonas más vulnerables.

Recomendaciones para Venezuela

El caso de Venezuela es complicado, pues el Estado es un promotor de la violencia armada. Sin embargo, de darse un cambio político en el país, la sociedad civil jugaría un papel muy importante para reducir la tasa de homicidios.

El cambio tendría que ocurrir primero en los hogares, promoviendo la educación, mejorando los servicios públicos y los espacios de recreación. Luego es muy importante reformar el Poder Judicial, las penitenciarías e intervenir las policías.

En el caso de las fuerzas de orden público, se destaca que el uso de la fuerza letal en las operaciones no sería una opción viable para acabar con la delincuencia.

Es necesario instruir a los funcionarios para que aprendan a controlar las situaciones, sin usar la fuerza letal como primera opción. De esta forma, la ciudadanía incluso mejoraría su confianza en las instituciones policiales.

Podría también aplicarse un caso similar al de Medellín: aceptar la contribución de empresas privadas para impulsar campañas en las zonas más pobres.

Lo importante, resaltó Aguirre es que el cambio se produzca desde los cimientos, de lo contrario, la violencia podría resurgir con mucha más fuerza.

@ErikaHDelaR