Oda a la sociedad civil venezolana

Publicidad

Las teorías de la sociedad civil afirman que las democracias requieren una serie de instituciones autónomas que puedan monitorear y de cierta forma hacer contrapeso al poder del Estado. Es por ello que la sociedad civil es un componente esencial para el funcionamiento de la democracia. Ahora bien, estas organizaciones también son esenciales en la lucha por la democracia.

La literatura ya ha demostrado en varios casos que la sociedad civil organizada ha sido vital en varias revoluciones democráticas. En Corea del Sur, Taiwán, Chile, Polonia, China, Checoslovaquia, Suráfrica, Nigeria y Benin (solo por nombrar algunos casos), la masiva movilización de la sociedad civil fue una fuente crucial de presión para el cambio democrático. Los ciudadanos desafiaron a las dictaduras no solo como individuos, sino como miembros de movimientos estudiantiles, iglesias, asociaciones profesionales, grupos de mujeres, sindicatos, organizaciones de derechos humanos, grupos de productores, prensa, asociaciones cívicas o similares. Si observamos tan solo el caso de Polonia, podemos ver cómo la sociedad civil es un factor de cambio y de estabilidad pos-transición. En Polonia la democratización se atribuye en gran parte a la fortaleza del movimiento llamado Solidaridad, una federación sindical dirigida por Lech Walesa, quien luego se convirtió en presidente de Polonia en 1990.

En nuestro caso no es distinto. La sociedad civil venezolana ha sido y seguirá siendo un actor central en la lucha por la democracia. En los últimos veinte años hemos sido testigos de la incansable lucha de los estudiantes, maestros, profesores universitarios, organizaciones de derechos humanos, la prensa libre, las iglesias, los sindicatos, las organizaciones de mujeres o asociaciones de vecinos, entre otras.

Hace unos días asistí a un evento en el Wilson Center en Washington DC organizado por WOLA, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos, sobre la crisis de nuestro país, al cual asistieron Acción Solidaria, Provea, Cepaz, Efecto Cocuyo y Foro Penal.

Aun cuando los testimonios de cada una de las organizaciones fueron extremadamente conmovedores y desgarradores por la situación que padece nuestra población, sentí una felicidad y un orgullo indescriptible. El hecho de que existan personas como Feliciano Reyna, Marino Alvarado, Luz Mely Reyes, Beatriz Borges y Alfredo Romero, entre miles más, que se dedican a luchar por los más vulnerables me llenó de mucha esperanza. En ningún momento se politizó la situación del país o la grave emergencia que padece la población. Más bien se resaltaron muchos pasos a seguir y esto de la manera más técnica, imparcial y muy humana. Como todos sabemos, esto es algo extremadamente refrescante. ¿Qué aconseja nuestra sociedad civil? Veamos.

En primer lugar, todos coincidieron en que la crisis no es un número abstracto. Cada una de estas organizaciones resaltó el costo humano y el sufrimiento de nuestra población y la necesidad de poner al centro del debate el dolor y las carencias de esas personas, dentro y fuera del país. Luego, destacaron que las sanciones económicas impuestas en agosto ya están comenzando a tener un efecto sobre los venezolanos más vulnerables. De ninguna manera se sostuvo que la crisis es producto de las sanciones, pero sí se considera que son un riesgo por dos motivos centrales: por un lado, porque pueden impedir importaciones necesarias y por otro, porque le facilitan a Maduro el discurso antiimperialista que sostiene que la crisis es producto de las sanciones. Otro punto crucial del debate fue la discusión sobre posibles salidas a nuestra situación. El panel coincidió en que se deben fortalecer las negociaciones para poder garantizar una transición pacífica y electoral que pueda generar gobernabilidad y estabilidad el día después. La guerra y la violencia no generan paz, aun cuando otros sostengan lo contrario. Por ello es necesario que se insista en el reencuentro de la sociedad, la reconciliación, el diálogo entre todos y, sin duda, la justicia.

Hace algunos meses me preguntaba ¿dónde estaban nuestros héroes? Ya tengo la respuesta: los héroes están en Acción Solidaria, Provea, Cepaz, Efecto Cocuyo, Foro Penal, Centro de Derechos Humanos de la Universidad Católica Andrés Bello, Comisión de Derechos Humanos del Zulia (Codhez), entre muchos otros. Gracias a su trabajo incansable, hoy el mundo sabe que Venezuela está pasando por una emergencia humanitaria compleja. Es gracias a su profesionalismo e insistencia que la alta comisionada para Derechos Humanos, Michelle Bachelet, visitó nuestro país y publicó un informe que ratificó la grave situación que padece nuestra población. Gracias a todas estas organizaciones y su convicción de no politizar la ayuda humanitaria, miles de venezolanos han podido subsistir.

La resistencia y lucha por la democracia en Venezuela no solo tiene rostro de partido o de líder político. Cuando podamos cerrar este capítulo oscuro y doloroso de nuestra historia contemporánea, tendremos que estudiar y dar a conocer el valioso trabajo de todos aquellos venezolanos que arriesgaron sus vidas para salvar a otros. Si nuestro país avanza hacia la transición y, en un futuro lejano, hacia la consolidación de la democracia, será –en gran parte– gracias a la sociedad civil venezolana.