estrellas
Foto Archivo

Los biopics de grandes estrellas de la música siempre han encandilado al espectador cinéfilo. El caso más reciente es el de Judy, en el que Renée Zellweger interpreta a la diva Judy Garland.

La Bamba (1987), de Luis Valdez

El Ritchie Valens que aquí se vio no pensaba en nada más que en conquistar a la bella Donna. Para su mala suerte, su color de piel y su problemático hermano Bob complicaron sus intenciones. Y cuando todo parecía que estaba saliendo bien, se subió a una avioneta y la historia ya es conocida.

Walk The Line (2005), de James Mangold

No solo Joaquin Phoenix brilla en su interpretación del extraordinario Johnny Cash, sino que lo complementa a la perfección Reese Witherspoon como su pareja June Carter. Una película muy lograda, que le rehúye a los sentimentalismos gratuitos y aun así construye un retrato emocionante.

The Doors (1991), de Oliver Stone

Más que una cinta, un viaje lisérgico. Val Kilmer se transforma en Jim Morrison y muestra uno de los aspectos más polémicos del Rey Lagarto: su personalidad psicótica. Los fans detestaron la cinta; y con razón: las licencias de Stone fueron demasiadas. Ni Ray Manzarek quedó conforme.

La vida en rosa (2007), de Olivier Dahan

Un merecidísimo Oscar para Marion Cotillard como Mejor Actriz corona esta película no del todo lograda, pero que se sostiene gracias a la convincente y vibrante interpretación de la francesa Edith Piaf. Un personaje de vida exagerada, conmovedora y con una voz a la altura de las circunstancias.

Selena (1997), de Gregory Nava

Cinta de pobre factura realizada dos años después de la muerte de la cantante mexicana. Lo único que se salvó del filme fue Jennifer Lopez, no por su actuación, sino porque se ganó al público latino. Desde entonces, es más sudaca que muchos, aunque en realidad nació en Nueva York.

Bohemian Rhapsody (2018), de Bryan Singer

Otro papel premiado por el Oscar por cumplir a cabalidad los requisitos tácitos de su preferencia: transformaciones radicales, esfuerzos interpretativos (como el de la voz) y resurrección figurada de un personaje «bigger than life» como Freddie Mercury, de Queen. Rami Malek supo redondearlo todo.

Tina (1993), de Brian Gibson

Cuentan que Halle Berry, Whitney Houston, Janet Jackson y otras estrellas se pelearon por dar vida a Tina Turner. Finalmente, el protagónico cayó en manos de Angela Basett, cuya interpretación (asesorada por la misma Turner) fue lo suficientemente buena como para ganar un Globo de Oro a Mejor Actriz.

Control (2009), de Anton Corbijn

Ian Curtis, mítico vocalista de la banda inglesa de pospunk Joy Division, interrumpió prematuramente su vida colgándose luego de varias crisis de epilepsia, problemas sentimentales y una creciente fama que nunca llegó a manejar del todo bien. Corbijn lo filma todo con un blanco y negro muy acorde con el espíritu del protagonista.

Ray (2004), de Taylor Hackford

Quizás una de las mejores actuaciones de Jamie Foxx, quien sin dudas logra convertirse en el famoso pianista Ray Charles. El filme todavía es recordado, no solo por la factura interpretativa del protagonista (que le valió el Oscar a Mejor Actor), sino por la calidad del sonido de las canciones.

Rocketman (2019), de Dexter Fletcher

De ser un niño prodigio en la Royal Academy of Music a convertirse en una de las estrellas del pop en el Reino Unido más conservador. Elton John era un personaje demasiado interesante para no ser plasmado en el cine. Y Taron Eagerton cumple con creces dicho desafío.