José Simón Escalona tiene una trayectoria indiscutible como productor de más de 40 telenovelas en la televisión abierta

Es conocido en el mundo del teatro y tiene una trayectoria indiscutible como productor de más de 40 telenovelas en la televisión abierta, entre ellas Mi gorda bella (2002), La mujer de judas (2002), Juana la virgen (2002), adaptada a serie en Estados Unidos como Jane The Virgen (2014). Pero a José Simón Escalona, vicepresidente de producción de RCTV, aún le faltaba incursionar en las plataformas de streaming, a las que finalmente llegó el 15 de junio con Almas en Pena, disponible en Amazon Prime Video y Tubi.

En una casa apartada de la ciudad, diez jóvenes influencers se han dado cita para ver varios videos aterradores sobre leyendas latinoamericanas de aparecidos y almas en pena. Sin saberlo, se encuentran con un canal que permite sentir a los espantos, pero una vez que lo abren no logran cerrarlo. Esa es la sinopsis de la serie protagonizada por Raquel Yanez (Mi prima ciela), Ángel Casallas (Nacer contigo) y Hecham Alhadwa (Entre tu amor y mi amor) y escrita por Martín Hahn.

En 13 episodios de 45 minutos se desarrollan, a la par de un misterio criminal, leyendas urbanas como La SayonaEl Sombrerón, El Ahorcado, entre otras. La serie también tiene apariciones de actores como Hilda Abrahamz, Dora Mazzone, Rosario Prieto y Chantal Baudaux. Y están los 10 actores, seleccionados en un casting, que interpretan a los youtubers.

Una producción que se grabó principalmente en una casa en El Junquito. “Tiene niebla en la noche, el bosque… un lugar que nos sirve como espacio para crear misterio”, dice Escalona, quien trabajó en el proyecto junto con el equipo desde 2019.

La elección del género terror responde a una decisión de estudio de mercado. “Yo voy una o dos veces al año a los distintos mercados de televisión. Yo veía que había un boom con el género.  Ya lo habíamos tocado en RCTV hace muchos años (Ánimas de Venezuela, Archivos del más allá), porque se vendía muy bien. Si íbamos a ofrecer un producto nuevo a estas plataformas tenía que ser de terror”.

Almas en pena se une al listado de producciones que vendió RCTV, uno de los canales más vistos de la televisión nacional hasta que Hugo Chávez decidió no renovarle la concesión, ahora convertido en una pequeña productora de contenido. La virgen de la calle (2014), Piel salvaje (2016), Corazón traicionado (2017), Ellas aman, ellos mienten (2018) y la “seriela” -combinación entre serie y novela- #Eneamiga (2019) son algunos de los trabajos realizados.

—¿Cómo es producir en la Venezuela de hoy en comparación con años anteriores?—Es enorme la diferencia. Al final yo fui coproductor con RCTV porque no conseguíamos a nadie que se quisiera arriesgar a poner dinero en el país. Yo conseguí el dinero a través de préstamos bancarios. Gran parte del asunto es que tuvimos que rediseñarnos, no hacerlo como una telenovela, pero tampoco podíamos hacerlo como se hace una serie de Netflix o como trabajan las grandes productoras internacionales, porque esos costos son inmensos y prohibitivos para nosotros. Entre la casa de El Junquito y estudios de RCTV pudimos resolverlo todo.

—¿Cómo llegó la producción a Amazon Prime? ¿Por qué no Netflix?

—No pudimos llegar a nadie que nos pudiese dar una cita en Netflix. No tuvimos la oportunidad de presentarla en esa plataforma. Hice un viaje con el vicepresidente de Finanzas de RCTV Internacional para contactar a las plataformas. Hicimos la presentación con Amazon Prime y a Tubi, que está naciendo y es muy poderosa porque tiene a Fox detrás. Amazon ya está a la par de Netflix en cuanto a alcance. Fue como “woow” cuando las dos nos dijeron que querían la serie. Hicimos un acuerdo con Amazon que solo la quería para Latinoamérica. Y con Tubi entramos a México, que es un mercado muy grande, pero es difícil entrar.

Es un orgullo estar en ambas plataformas. Tubi, por una parte, es un experimento entre la televisión abierta y las nuevas plataformas; Amazon tiene unas exigencias técnicas inmensas y solo el hecho de que nos hayan aceptado es una forma de aprobar la calidad técnica de la serie. Es indiscutible que desde el punto de vista técnico es impecable: es 4k, con sonido extraordinario, una iluminación interesantísima, efectos de posproducción, muy al día de lo que hoy se realiza y puede competir en el mundo.

—Trabajó en teatro, televisión abierta y, ahora, llega al streaming, ¿qué diferencias encuentra entre producir para TV y para streaming?

—La televisión abierta tiene un compromiso ético complejísimo. No solamente en Venezuela, tiene una serie de prohibiciones en casi todos los lugares del mundo. Puedes ver algo como La casa de las flores en Netflix, pero imposible verlo en televisión abierta. La censura no dejaría que eso saliera. La estructura para serie o película en streaming no se parece a lo que se hace en la televisión abierta. Viéndolo desde el punto de vista dramatúrgico, de cómo organizas la narración, la televisión abierta tiene un número de cortes, que son sumamente importantes en la estructura, porque son los que van a la publicidad y tienes que dejar enganchado al público. Eso es diferente en streaming. Ahí puedes parar en el momento que quieras, puedes ver la cantidad de capítulos que quieras. Es una experiencia de televisión que domina totalmente el espectador. Él mismo decide cómo verla y cuándo verla.

—¿Considera que el streaming destronará a la televisión?

—Cuando comenzó la televisión, todo el mundo hacia la pregunta si iba a desplazar al teatro. Soy de las personas que creo que todo esto amplía las posibilidades de entretenimiento o cultura para la humanidad. Creo que van a convivir. Creo que siempre existirá una televisión abierta. Incluso si ves el alto porcentaje de pobreza que hay en el mundo, ¿cómo esa gente puede pagar streaming si no tiene ni siquiera una décima parte para su alimentación? Entonces la pobreza en el mundo va a demandar siempre por derechos humanos que exista una forma de entretenimiento para ellos. Pero indudablemente también habrá gente que puede pagar todos estos servicios y creo que habrá una convivencia.

—¿Por qué apostar al streaming?

—Es una experiencia mucho más de libertades artísticas. En determinado momento tus mismos intereses artísticos y tus necesidades de expresión van más allá de lo que puedes decir o manejar en la televisión abierta, no quiere decir que no me interese más esa televisión. Yo quiero seguir haciendo eso porque, además, me siento profundamente orgulloso de lo que he logrado, me ha enseñado muchísimo sobre los públicos de mi país, sobre la gente que no tiene manera de pagar por ver televisión, y eso es un compromiso. Pero también hay temas que me gustaría tratar, que necesito tratar y que será casi imposible hacerlo en la televisión abierta. Por eso estoy tan emocionado: es un hito que Almas en pena sea la primera serie de ficción realizada en Venezuela para las plataformas de streaming.

—¿Cómo está hoy la televisión venezolana?

—Me encantaría que la televisión venezolana volviese a producir, no solo como productor, sino como hombre de la cultura y comprometido con el quehacer artístico del país. Me encantaría que renaciera, que volviéramos a tener series, telenovelas, películas para televisión. Todo eso lamento que hoy en día no se pueda hacer. La televisión que estamos haciendo es una televisión que se hace con milagros. Pero al igual que todos los que vivimos en el país, todos estamos imbricados, unidos, tejidos a la suerte política. Sin ese crecimiento, sin volver al desarrollo que en algún momento nos puso entre los mejores países para invertir en Latinoamérica, sin esa nueva industria de la comunicación en nuestro país, será imposible que tengamos una producción competitiva como el resto del mundo.

—Las nuevas generaciones lo que tienen por ahora son cuentos de las producciones de televisión abierta o quizás alguna producción que vieron por Internet, ¿qué se hace para que se interesen por la televisión?

—Eso lo que amerita es un país con muchas libertades económicas y nuevamente una industria de televisión abierta con capacidad de producción. Eso, como sabes, se ha perdido en el país. Todos los canales que tenemos lo que hacen es mostrar cosas que ya se hicieron. Todas esas nuevas generaciones están viendo muchísimo de lo que se hizo en Venevisión y RCTV, y en algún momento se preguntarán que por qué no se vuelve a hacer esa televisión que nos gusta tanto.

Creo que quizás esa reactivación de la producción de televisión en Venezuela será muy importante porque comenzará a existir una cantidad de relaciones entre la televisión paga y la abierta, para que esta no tenga una producción pobre. Ellos aprovecharán lo bueno del negocio de las plataformas, la cantidad de dinero y lo internacionalmente efectivo que resultan el streaming y las alianzas. Creo que esas alianzas serán mucho mejor para la televisión.

—Por la pandemia, ¿cómo trabajan en RCTV, se paralizaron proyectos?

—Están paralizados. He aprovechado este tiempo para desarrollar dos guiones. Con los escritores se trabaja por Internet y hemos hecho dos series durante este tiempo que en algún momento tengo que comercializar, salir a ver quién quiere poner dinero para realizarlas. Estoy emocionado por comenzar la preproducción, pero es algo muy, muy complejo.

Sin embargo, seguimos en muchas cosas. Estamos diseñando una campaña de valores con los artistas desde su casa, como lo está haciendo mucha gente. Eso sí: tienes que darles unas instrucciones muy claras y enseñarlos a manejar la luz y las realidades de los teléfonos 4k, para que nosotros podamos procesarlo en la posproducción. En esa parte trabajamos con un musicalizador que tiene su propio equipo, un editor que tiene sus implementos, un colorista, diagramadores y diseñadores gráficos que pueden trabajar de casa. Estamos aprendiendo a manejar esta crisis y, como productores, a crear contenido dentro de esta nueva realidad.

—Hay algunos programas que se pueden hacer desde casa, ¿considera que son coyunturales o que pueden estar abriendo un nuevo formato de televisión, quizás más real?

—Creo que eso también se va a quedar. El mundo está dando un giro inmenso por el surgimiento de esta pandemia. Y esto hace que tengamos que reinventarnos. Eso no quiere decir que regresemos a los estudios, a los sets y a las locaciones del cine, eso seguirá existiendo. Pero este conocimiento que estamos adquiriendo en la pandemia no va a dejar de existir, se va a seguir desarrollando. Por ejemplo, soy de las personas que cree hoy en día que no tiene ningún sentido someter a una gran cantidad de escritores dentro de una sala. Un escritor ya trabaja muy bien desde su casa y uno corrige y habla con todas esas facilidades que se han abierto. Yo trabajo todos los días prácticamente desde las 9:30 de la mañana hasta las 4:00 de la tarde con el equipo.

—¿Y cómo cree que será el regreso a eso que le dicen “nueva normalidad”?

—Todas esas medidas de cuidado sanitario van a quedar. Una de las cosas que me enorgullece decir es que en RCTV teníamos una cantidad de personal que se encarga de cuidar las grabaciones y de prestar apoyo sanitario. Ahora se van a tomar medidas y necesariamente tendrán que integrarse al trabajo. La televisión que justamente por el boom de las nuevas plataformas y el streaming comenzó a tener equipos inmensos para hacer producciones tendrá que revisarse, porque con las facilidades que se están aprendiendo, no todo el mundo tiene que estar in situ para desarrollar la grabación; eso generará cambios en la realización de una nueva televisión.

—¿Es optimista en cuanto al regreso de RCTV a la televisión abierta?

—Es una pregunta sumamente delicada. A mí me encantaría que RCTV se volviera a ver en abierto, porque es un derecho que tiene la gente de tener una amplia gama en la televisión abierta, de tener varias opciones. Si te pones a ver la historia, Brasil tenía un solo canal que era O Globo, México tenía uno que era Televisa, y ahora fíjate que todos esos países tienen entre cuatro y cinco canales de televisión abierta, que han hecho todos esos acuerdos y han creado sus propias plataformas para seguir produciendo con calidad. Quisiera sinceramente, espero que eso suceda, que RCTV pueda volver a todo el público. Creo, además, que esa televisión tiene que convivir para poder tener calidad con las otras plataformas. Tiene que haber unas alianzas para que todos podamos ver la producción posible en todas las pantallas.

—¿Qué le parece la aplicación de RCTV?

—La app es una belleza. La plataforma esta lindísima diseñada. Está muy bien pensada, porque las novelas están puestas en telenovelas en 26 capítulos y la gente puede engancharse. Es una manera de que la gente pueda ver más cosas y no sentirse apabullada por la cantidad de horas de producción que tiene RCTV en su librería.  Somos una casa productora pequeña en Venezuela, no tenemos nada que ver con la plataforma. Yo la veo muy hermosa, fácil de usar, también es un experimento como TubiTV en la que cualquier persona puede acceder con un teléfono inteligente sin pagar. Fíjate que eso habría que agradecer a RCTV porque es una forma de mantener su origen de televisión abierta.


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