Osaka
Foto Europa Press

La tenista japonesa Naomi Osaka partirá como favorita este sábado para conquistar el título del Abierto de Australia, primer Grand Slam de la temporada, ante la estadounidense Jennifer Brady. La novata tendrá que controlar los nervios de jugar su primera final de un grande.

La americana se planteó por primera vez en la pelea final por un trofeo de Grand Slam, algo a lo que ya está habituado su rival, que jugará por cuarta vez. Esta es la segunda ocasión en la que Osaka juega en la Rod Laver Arena, donde ya se coronó campeona en 2019 ante la checa Petra Kvitova.

Osaka no sabe todavía lo que es perder una final en un grande y esa experiencia, añadida a que su tenis se adapta a la pista dura, le hace tener cierto favoritismo sobre una Brady, La novata también dejó claro que en esta superficie se siente cómoda y que la semifinal que alcanzó en el US Open no fue casualidad.

En Nueva York, precisamente fue la actual número tres del mundo la que le impidió meterse en la final al derrotarla en un igualado encuentro que se decidió en tres sets. Posteriormente, conquistó su tercer Grand Slam, segundo en la Gran Manzana.

Esa fue la segunda victoria de la japonesa sobre Brady, que se impuso en el primero duelo entre ambas, en un torneo en los Estados Unidos de la ITF cuando su rival tenía 17 años.

Osaka ganó 20 de sus últimos 22 partidos, con las derrotas producto de abandonos sin jugar en las finales del Gippsland Trophy previo a este grande y en Cincinnati. Su camino hasta la final ha sido firme, salvo en octavos ante la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza, donde tuvo que levantar una desventaja de 5-3. Ni la rusa Anastasia Pavlyuchenkova, ni Caroline Garcia, ni Ons Jabeur, ni Su-wei Hsieh ni, sobre todo, la estadounidense Serena Williams, pudieron inquietarla.

Por su parte, Jennifer Brady, de 25 años y vigesimosegunda cabeza de serie, buscará no sólo estrenar su palmarés en Grand Slams sino el segundo título de su carrera. Tras un inicio sólido ante la española Aliona Bolsova, su compatriota Madison Brengle, la eslovena Kaja Juvan y la croata Donna Vekic, frente a las que no cedió ningún set, sufrió más en cuartos y en semifinales. Allí cedió sus dos únicos sets frente a su compatriota Jessica Pegula, a la que tuvo que remontar, y la checa Karolina Muchova.


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