1. Inglaterra. Stonehenge, de lejos. El sitio megalítico de la Edad de Bronce en el suroeste de Inglaterra es uno de los lugares más visitados de Gran Bretaña. Las enormes piedras fueron levantadas y dispuestas de manera circular hace varios milenios. Las rocas son imponentes. pero se ven desde lejos, detrás de una barrera. Es imposible acercarse, pero lo bueno es que las fotos salen siempre sin nadie de por medio. En cuanto a la parte espiritual que se puede esperar de tal lugar, tampoco es fácil de hallar. El sitio prehistórico se encuentra junto a una autopista y en lugar de sosiego lo que se destaca es el zumbido incesante de autos y camiones que pasan a toda velocidad.

Los mejores momentos del año para ir son los solsticios de verano e invierno, cuando el sol está perfectamente alineado con el eje de los menhires. Los horarios de apertura varían en esas fechas. El resto del año, de 9:30 am a 5:00 pm o 7:00 pm según la temporada.

2. Egipto. Pirámides sitiadas. Las fotos las muestran en medio de las arenas del desierto con un sentimiento de eternidad. La mayor de todas, la de Keops, es una de las siete maravillas del mundo antiguo. Mide 146 metros de alto y cada costado tiene más de 2 cuadras de largo. Antes del viaje, uno imagina que tendrá que cruzar una buena porción del desierto antes de llegar a sus pies. No es así. La tentacular ciudad de El Cairo incorporó a Giza dentro de su urbanización. Las pirámides están rodeadas de barrios de calles laberínticas mientras las explanadas sirven de estacionamiento a flotas enteras de buses, que atraen miles y miles de personas cada día.

Las autoridades tratan de limitar la presión turística sobre el sitio con cercas. Los visitantes pueden elegir entre verlas de noche cuando se hacen shows de luz y sonido o durante el día.

3. Dinamarca. La Sirenita discreta. Su bronce, sobre una roca, espera a los visitantes por encima de las aguas del estuario del puerto, cerca de Kastellet, la plaza fuerte que defendía Copenhague. Los daneses la conocen como Den Lille Havfrue y los vecinos indican con gusto el camino a los turistas que la buscan. Pero una vez llegados tienen que abrir bien los ojos porque la estatua tiene un tamaño inversamente proporcional a su fama. Llega a ser frustrante para los fans de Disney, mientras los lectores de Hans Christian Andersen entienden que se trata de una muestra de la modestia y la discreción escandinavas.

La estatua tampoco está en medio de las olas, como se podría suponer. Detrás de ella, hay grúas e instalaciones portuarias: un decorado no muy de cuentos de hadas. Está en un espacio público de los jardines que rodean el Kastel, que abren de 6:00 am a 10:00 pm. No se paga entrada.

4. Camboya. Angkor, una víctima. Un dato basta para dar idea de la intensa presión turística que sufre Angkor: recibe 7 millones de personas al año (más que la Torre Eiffel, con 6 millones en 2017 o Brasil entero, con 6,5 millones en 2014, para el Mundial de fútbol). Angkor es testimonio de la edad de oro khmer en la lujuriosa jungla de la península indochina. El mayor sitio arqueológico del mundo (400 km2) es víctima de su belleza. Las degradaciones son rápidas y muchos monumentos están en perpetua restauración con andamios poco fotogénicos. Por supuesto, Angkor es una joya que merece ser vista y hay que destacar varios progresos: el sitio está por fin libre de minas antipersonales y varios países financian obras para devolver a los templos a su esplendor original.

El área arqueológica abre a las 5:00 am para aprovechar la frescura del alba y ver el sol levantarse sobre las ruinas. Cierra a las 6:00 pm.

5. India. Taj Mahal, en obras. Recibe entre seis y siete millones de personas al año y hay picos de hasta 70.000 visitantes por día los fines de semana, con lo que implica de degradación de los suelos y de los pavimentos de mármol. La ciudad de Agra crece –en parte por el turismo– y llegó hasta la entrada del monumento. Además, hace años que el mausoleo está cubierto parcialmente de andamios, por constantes obras de restauración. Aun si hubiese menos gente, sería imposible conseguir la foto de postal que circula en las redes. Sin decir que la polución del aire degrada la fachada y amarillenta sus piedras.

La entrada cuesta 19 dólares. Abre al amanecer y no hay límite de tiempo para permanecer. Se realizan visitas nocturnas entre las 10:30 pm y 12:30 am.