Sergio Garrido / Barinas
Federico Parra

«¡Viva Barinas!»: Sergio Garrido fue recibido este lunes entre aplausos en la Catedral de Barinas, estado natal del fallecido presidente Hugo Chávez y gobernado por su familia por dos décadas, tras su contundente elección como gobernador, que deja además importantes lecciones para la oposición.

«Barinas despertó», dijo el sacerdote Víctor Manuel Roa en una misa repleta… y de nuevo aplausos. «Oremos por nuestro gobernador Sergio Garrido, que fue David frente a un Goliat».

Garrido, de 54 años de edad y un desconocido en la política nacional, se impuso el domingo con 14 puntos de ventaja sobre el exvicepresidente y excanciller Jorge Arreaza, acusado de ventajismo con todo el poder del gobierno a disposición de su campaña.

«Llevamos 23 años pasando calamidad y no podíamos seguir en esto», celebró Adela Aliso, de 62 años y presente en la ceremonia con una vela en la mano.

«Fue una batalla campal», dijo por su parte Elizabeth Crespo, de 33, también presente en la misa.

El escrutinio ratifica la inminente victoria del 21 de noviembre de la oposición en ese estado, que fue anulada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), alegando que el entonces candidato opositor, Freddy Superlano, estaba inhabilitando por investigaciones judiciales, impidiéndole volver a participar.

El resultado -que contó con 51,39% de participación, por encima del 45,9% en noviembre-viene con una importante carga simbólica para la fracturada oposición venezolana, que no tuvo consenso sobre participar en las regionales del 21 de noviembre y mucho menos concretar candidaturas únicas, y ahora se debate entre pedir este año un referendo para revocar el mandato de Nicolás Maduro o esperar a las próximas presidenciales en 2024.

«En Barinas lo que hubo fue un voto contra el gobierno, contra Chávez, contra Maduro», explicó a la AFP el politólogo Benigno Alarcón. «Todo lo que salió mal el 21 de noviembre se minimiza con el triunfo de Barinas, le termina dando oxígeno a la oposición», añadió, en relación a las 19 de 23 gobernaciones que ganó el chavismo en esa elección.

«Simbología»

Barinas era en una especie de sitio culto de la revolución, con la familia Chávez siempre al frente.

La dinastía en la gobernación empezó con su padre, Hugo de los Reyes (1998-2008), y terminó con su hermano Argenis (2017-2021), quien aspiraba a la reelección, pero renunció después de que el TSJ ordenara repetir los comicios.

Y el gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) designó a Arreaza como candidato. Caraqueño de 48 años, su vínculo con Barinas es a través del fallecido presidente (1999-2013), de quien fue yerno y es padre de su primer nieto.

«No hemos logrado los objetivos… por ahora», dijo Arreaza este lunes emulando la frase que catapultó a la fama a Chávez tras fracasar en un intento de golpe de Estado en 1992.

«Administren bien su victoria, no se equivoquen porque aquí está un pueblo», advirtió Arreaza, que reconoció su derrota el domingo antes incluso que se conocieran los resultados oficiales.

Para Luis Vicente León, director de la firma Datanálisis, el cambio en Barinas es «simbólico». «Está rescatando el voto como herramienta de lucha en lugar de la abstención».

La oposición se marginó de participar en las elecciones en 2018 y 2020 por falta de condiciones. Y cuando decidió acudir a las regionales en 2021, el opositor Juan Guaidó no votó argumentando la misma razón, aunque con Barinas cambió su posición, llamó a movilizarse y participó en la campaña.

«¿Puede ser una herramienta de lucha el ir a votar para salir de Maduro? Creo que no hay duda», dijo Guaidó, que exigía en el proceso de negociación en México, hoy suspendido, un cronograma electoral que incluya presidenciales.

Mariano de Alba, experto en la crisis venezolana y asesor senior del International Crisis Group, aclaró que el escenario de una presidencial será sin duda muy distinto al del domingo: «No veo al gobierno dispuesto a conceder un resultado adverso sin que haya antes un acuerdo institucional entre el gobierno y la oposición sobre cuáles van a ser las reglas de juego y qué pasaría con el chavismo si pierde».


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