El sistema educativo venezolano ya venía con sus defensas bajas mucho antes de que irrumpiera el covid-19. En un permanente estado de emergencia desde mediados de la primera década de este siglo, la educación nacional ahora se debate entre la vida y la muerte sufriendo los estragos de la pandemia.

“Junto a la insuficiencia de recursos, la pandemia ha agudizado la crisis educativa que se arrastraba desde el 2006”, indicó el profesor Tulio Ramírez, sociólogo y abogado, en un ensayo publicado en la revista Democratización, editada por el Instituto de Estudios Políticos Forma.

El académico sostuvo que “al descenso progresivo de la atención escolar, ahora se suma el ensanchamiento de la brecha entre los que tienen, o no, acceso a la educación no presencial por no contar con señal, equipos o docentes preparados en educación online”.

Ramírez destacó como otro componente de la crisis del sector, “las altas tasas de renuncias de maestros y profesores por recibir miserables sueldos que no sobrepasan los cuatro dólares mensuales en el mejor de los casos”.

Observó, en una nota de prensa, que una vez culminada la pandemia, “la situación de pobreza generalizada muy probablemente seguirá estimulando la diáspora de docentes de todos los niveles educativos, así como las renuncias de estos profesionales para emprender oficios mejor pagados”.

Ramírez advirtió que el gobierno de Nicolás Maduro puede aprovechar la coyuntura para avanzar en la ideologización del sistema formativo venezolano. “El gobierno enfrentará esta situación con la estrategia populista de ofrecer los cargos docentes a afectos y simpatizantes que no tienen ni la titulación ni las competencias para serlo. Esto desprofesionalizará la carrera docente, lo cual haría caer aún más la ya cuestionada calidad académica de nuestros estudiantes, desde la educación primaria a la universidad”, subrayó.

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Educación en la oscuridad

En contraste con la propaganda oficial, el investigador expuso que “desde el año 2007, ha descendido de manera considerable la matrícula escolar”.

“El descenso más grave fue en los grados iniciales donde, según las cifras que aporta la Memoria Educativa de Venezuela, para 2018 se mantuvo un promedio de tres millones de estudiantes fuera de las aulas”, señaló.

La suspensión de las clases presenciales, a causa del covid-19, empeoró este cuadro al ampliar la brecha entre quienes tienen acceso a la tecnología y quienes no. “El cambio a la educación online por efectos de la pandemia trajo consigo una disminución de aproximadamente 4.967.660 estudiantes en todos los niveles educativos, según cifras aportadas por el Boletín Anual de Memoria Educativa Venezolana editado en enero de 2021”, detalló Ramírez.

El experto señaló que el gobierno chavista se ha ensañado contra las universidades: “La asfixia presupuestaria ha llegado a niveles límites. Estas instituciones hoy no cuentan con recursos ni siquiera para reponer bombillos. Los profesores devengan menos de 10 dólares mensuales y muchos han formado parte de la diáspora. Esta descapitalización de docentes e investigadores ha resentido la productividad científica en Venezuela”.

Al hacer un balance de estas dos décadas de chavismo, Ramírez concluye que “la educación, a pesar de los picos de aumento de matrícula y de creación de nuevas universidades no ha contribuido a desarrollar mecanismos de ascenso social”.


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