Humberto Prado, director del Observatorio Venezolano de Prisiones, informó que murieron 93 detenidos en los centros de reclusión policial del país, en el primer semestre del año.

Las causas de muerte fueron violencia, enfermedades como hepatitis, tuberculosis, VIH, así como desnutrición y suicidio.

Explicó que esa cifra de presos fallecidos supera las muertes del año pasado y casi dobla las del primer trimestre de 2019.

Prado dijo que a estas cifras se agrega una gran cantidad de presos evadidos de los calabozos policiales.

Dijo que los policías no fueron formados para cuidar detenidos, sino para velar por la seguridad de los ciudadanos. “La ciudadanía está desprotegida”.

Prado explicó que el número de personas fugadas de calabozos policiales “es un problema que atañe al Estado”.

El director del OVP indicó que una persona detenida debe ser presentada ante un tribunal en un plazo de 48 horas para que el juez decida si queda en libertad o continúa presa y, por tanto, se le debe asignar un sitio de reclusión que no sea un calabozo policial.

“Han cerrado cárceles y los calabozos policiales los han convertido en penales”, aseguró.