Organizaciones no gubernamentales, como el Observatorio Venezolano de Prisiones y Una Ventana a la Libertad, han denunciado reiteradamente la precaria situación en la que los presos conviven en los calabozos policiales o de la Guardia Nacional Bolivariana. Aseguran que son centros de detención preventiva que no están aptos para albergar a más de 10 personas por celda durante un período máximo de 96 horas, como lo establece el artículo 373 del Código Orgánico Procesal Penal. También han señalado que los recientes casos de fallecimientos de privados de libertad por desnutrición son debido a que los familiares, por la crisis económica en Venezuela, no pueden enviarles comida a los parientes que permanecen presos. Desde el OVP sostienen que los policías que custodian a la población carcelaria en esos calabozos no están capacitados para esas labores y tampoco disponen de los recursos necesarios para alimentar a quienes están detrás de las rejas.

De acuerdo con Una Ventana a la Libertad, en lo que va del presente año han muerto 9 presos por desnutrición en todos los calabozos del país. Recientemente el coordinador general de la organización, Carlos Nieto Palma, denunció en la CIDH, en Uruguay, la situación carcelaria en la nación y aseguró que existe 350% de hacinamiento en los calabozos, además de los graves problemas presentes de desnutrición y proliferación de enfermedades infecciosas, tales como la tuberculosis en los centros de detenciones.

Maiquer de Santiago, de 38 años de edad, falleció el sábado en horas de la madrugada por desnutrición y deshidratación, luego de permanecer preso durante aproximadamente dos meses en un comando de la GNB en El Junquito. Fue detenido hace 60 días presuntamente por robar comida en una casa ubicada en El Junquito. Pablo de Santiago, primo de Maiquer, aseguró que ellos supieron muy tarde que él estaba preso.

El domingo 12 de noviembre una tía y un hermano de Maiquer de Santiago lo visitaron al comando. A través de una pequeña ventana pudieron observarlo en extrema delgadez, desanimado y llorando por la situación en la que se encontraba, indicó. “Le pedía a la tía y a su hermano que por favor lo sacaran de ese lugar”, señaló. El miércoles 15, debido a su delicado estado de salud, funcionarios de la GNB lo trasladaron al Hospital Vargas con la finalidad de que los médicos lo trataran. Su primo, quien declaró acerca del caso en la morgue de Bello Monte, afirmó que tenía diarrea crónica y que por ello fue llevado a ese centro hospitalario. Luego de tres días, falleció el sábado en la madrugada por el complicado cuadro de desnutrición que presentaba.

El cadáver fue trasladado a la medicatura forense ubicada en Bello Monte donde se le realizó la respectiva autopsia, que reflejó que tenía un edema pulmonar y cerebral producto de la desnutrición. “¿Qué pasa en el país? Estamos pasando una necesidad muy fuerte, estamos pasando hambre. Esto es una locura y el culpable de la situación es el gobierno”, manifestó Pablo de Santiago. Entre la impotencia que lo albergaba, señaló: “Un preso también tiene derecho aunque sea a que le den un vaso con agua”.

Maiquer de Santiago era el tercero de tres hermanos y no dejó hijos. Era obrero.


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