La Fiscalía General informó que la muerte de Orlando Figuera, de 22 años de edad, que fue linchado en medio de una protesta antigubernamental, no fue un crimen de odio tal como señala el gobierno.

El organismo explicó que Figuera fue apuñalado en Altamira. En un informe indicó que Figuera se dirigía a la casa de un tío en Petare, cuando sufrió el ataque en Altamira.

«Ya en camino se encontró con un sujeto con el que había tenido un altercado anteriormente y que le había herido con arma blanca por una plaza de trabajo», señala el informe. Luego, el victimario inmediatamente agredió a Figuera con un arma blanca, ocasionándole una herida, «y comenzó a gritar a los manifestantes que estaban cerca que ‘este estaba robando’, para que la multitud lo agrediera física y verbalmente». Tras ello, el joven «sufrió varias heridas con armas blancas y una persona le roció gasolina y lo prendió en fuego».

Agrega que la víctima «se dedicaba a cuidar y aparcar vehículos» y falleció el 4 de junio en el hospital Domingo Luciani en El Llanito.

El presidente Nicolás Maduro considera que Figuera fue “víctima de un ataque fascista, víctima de un crimen de odio”. De acuerdo con el mandatario, el joven fue linchado «por el color de su piel, porque alguien gritó que era un ladrón, porque alguien dijo que era un infiltrado (chavista) bajo efectos de arranque de odio desmedido». Ese día Maduro responsabilizó al presidente del Parlamento, Julio Borges, por este hecho.


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