Isidro Antonio Aguilar denunció que el tercero de sus cinco hijos, Junior Antonio Aguilar Graterol, de 27 años de edad, fue ultimado dentro de una casa en el sector Telares de Palo Grande, en Ruiz Pineda de Caricuao, el martes pasado a las 8:00 am. Se había refugiado en esa vivienda cuando una comisión de funcionarios del Cicpc entró y le disparó a quemarropa en el corazón, relató el padre de la víctima. La familia desconoce qué hacía Aguilar Graterol en esa zona.

Junior Aguilar laboraba como recolector de Supracaracas en La Yaguara, donde llevaba 7 años. Era padre de 2 niños: una, de 10 años de edad y otro, de 5 años de edad. Vivía en Los Cortijos de Sarría, en la avenida Andrés Bello.

Aguilar dijo que a su hijo le quedó un tatuaje de pólvora en el pecho. Precisó que el trabajador se refugió en la casa de una familia cuando funcionarios del Cicpc lo perseguían y al entrar se abrazó a una de las habitantes que está embarazada y ella lo protegió. A la residencia entraron los policías que le dispararon. Dos horas después fue ingresado al hospital Pérez Carreño, donde el padre reconoció el cadáver que estaba junto a tres hombres muertos por arma de fuego.

Otra de las personas que viven en esa casa se lanzó encima de su padre, porque los policías iban a dispararle también.

Los habitantes de esa residencia acudieron ayer a declarar al Cicpc y negaron que Aguilar Graterol hubiese intentado secuestrarlos.

Isidro Aguilar aseguró que no le habían entregado ninguna de las pertenencias de su hijo, entre estas una moto Empire que el padre le dio para que trabajara, porque en septiembre de 2016 le habían robado la del hijo, así como también un reloj, dos celulares, tarjetas de crédito, su cartera y demás pertenencias.

Isidro Antonio Aguilar dijo que este caso lo llevará hasta las últimas consecuencias.