Juan Bautista López Manjares, de 33 años de edad, presidente de la Federación de Centros Universitarios de la Universidad Politécnica Territorial José Antonio Anzoátegui, sufrió 16 heridas de proyectiles, entre el abdomen y la cabeza, que le ocasionaron la muerte, cuando participaba en una asamblea en ese recinto universitario.

La información se conoció extraoficialmente ayer, cuando el Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas de El Tigre acudió nuevamente a la sede universitaria para hacer la reconstrucción de los hechos, en los que otros tres alumnos resultaron heridos.

Para el momento en que se escribió esta nota, César  Armando Guzmán Jiménez, de 23 años de edad, uno de los estudiantes que recibió un impacto de proyectil en la región frontal, aún se debatía entre la vida y la muerte. Los otros dos compañeros que también resultaron lesionados cada uno de un balazo en el tobillo de la pierna izquierda, se encuentran estables. Ellos son Daniel Jesús Brito, de 21 años; y Marietzi Suárez, de 19 años.

Trascendió que los investigadores también realizan el análisis de las imágenes captadas por las cámaras de video de la institución.

Funcionarios policiales manejan la hipótesis del sicariato por la lucha de poderes del referido centro de estudiantes.

Hasta ahora las autoridades académicas se han abstenido de atender a los representantes de los medios de comunicación. Las clases fueron suspendidas y, al parecer, el lunes serán retomadas.

La Federación Venezolana de Estudiantes Universitarios emitió un comunicado en el cual responsabilizaron del crimen a dirigentes de la Mesa de la Unidad Democrática, en especial a los representantes de Primero Justicia y Voluntad Popular.

Sin embargo, en días pasados Juan López Manjares había comentado que las personas que habían atentado contra él el 24 de diciembre de 2016 en su casa eran supuestos miembros de la federación.

El diputado a la Asamblea Nacional,  José Brito, lamentó la muerte de López y dijo que manejan información a partir de denuncias que el dirigente estudiantil comentó con algunos familiares. Estas trataban sobre que recibía amenazas desde Puente Ayala y tenía la intención de irse de El Tigre.