Rafael Simón Jiménez, CNE

Una vez más el chavismo ha hecho una jugada para poner el tablero político venezolano a su favor. El pasado 12 de junio nombró mediante el Tribunal Supremo de Justicia, también bajo su poder, a los nuevos rectores del Consejo Nacional Electoral (CNE), poniendo fin a 15 años de la era de Tibisay Lucena al frente del poder electoral

Ahora solo Tania D’amelio es la rectora más longeva en el CNE, mientras que figuras como Indira Alfonzo y la expresidenta del TSJ, Gladys Gutiérrez, se integran al organismo. Igual ocurre con Rafael Simón Jiménez, ahora vicepresidente del ente electoral, un personaje de la vieja política venezolana que en su pasado se le vincula al MAS y luego a Podemos, organización política en la que militó junto a Ismael García, que ahora está en el directorio en representación de la oposición.

Jiménez afirmó en declaraciones a El Nacional que no tiene que justificarle al chavismo nada de lo que haga. El viernes pasado, sin embargo, recibió una llamada proveniente del TSJ del régimen donde le decían el nuevo cargo a desempeñar. No le tomó mucho tiempo decidir. Su nombre ya se barajaba desde hace meses en la Mesa de Diálogo Nacional, donde hacen vida Nicolás Maduro y los llamados partidos minoritarios de oposición. “La oficialización fue ese día. Después hubo algunas modificaciones. De hecho, originalmente íbamos a ser el rector Luis Emilio Rondón y yo, y eso fue cambiado el viernes en la tarde”, señaló.

Recalcó que no forma parte de la coalición que se reúne con el régimen, en la que afirma hay grandes amigos como Timoteo Zambrano y Claudio Fermín.

Indicó que la Asamblea Nacional, liderada por Juan Guaidó, tuvo cuatro años y seis meses para nombrar al CNE y no lo hizo. “Ese Comité de Postulaciones no pudo juramentarse., aunque fue nombrado el año pasado, pero no tuvo en donde juramentarse, y mucho menos tener postulaciones porque las partes no pudieron cumplir su cometido”, señaló.

“No soy chavista”

Jiménez desde un principio deja en claro su desvinculación del chavismo. “Nosotros luchamos contra un régimen autoritario y debemos saber a quién nos enfrentamos. No puedes enfrentarte a un régimen así y querer elecciones como en Suiza o España. Esto es parte de una lucha democrática como lo hicimos en 2007 y en 2015. De igual manera cuando ganamos gobernaciones, como la del Zulia, que luego entregaron por culpa de la actitud de Juan Pablo Guanipa, que no quiso juramentarse ante la asamblea nacional constituyente”, subrayó.

Para Jiménez esta lucha por condiciones electorales es algo de todos los días. Insistió en que la discusión no debe ser quién eligió al CNE o si se cumplieron las pautas constitucionales sino buscar un debate de toda la oposición que concluya con un nuevo referéndum, en el que se le pregunte al venezolano si quiere votar o no.

“Eso es tener una actitud diferente a imponer una línea política y luego desactivarla. De lo contrario sería transformarnos en esos viejitos cubanos que andan en harapos esperando que llegue el barquito que le prometieron los americanos en 1959”, sentenció.

Su retorno a la política tiene que ver con un deseo de hacer algo por el país: “Esto es por mis hijos y mis nietos”.

CNE desdibujado

Sobre Guaidó afirmó que le tiene aprecio. Lo describe como alguien de gran coraje, pero que ha reincidido en los mismos errores. “Si te vas a equivocar, que sea de otra forma. Ellos saben que si estoy en el CNE no es para conectarme ni colaborar. Nada que no sea recuperar la confianza en el voto”, aseguró.

A pesar del aprecio confeso no ha mantenido conversaciones con el líder opositor al que reconoce como presidente. Sí ha tenido contactos con el exrector Vicente Díaz y con Timoteo Zambrano, jefe del movimiento Cambiemos.

Jiménez detalló que su función dentro del CNE será la de presionar por unas elecciones limpias. Se declaró un fiel creyente de los procesos electorales: “Si en algún momento me convencieran que en este país no hay voluntad para elecciones limpias yo me iría tranquilito”.

Recuperar la confiabilidad del ente electoral es fundamental, a su juicio. Señaló que es un logro la salida de Lucena y ve como positiva la entrada de representantes de la oposición. Admite que no es algo perfecto, pero que la población ha hecho mucho escándalo sobre la omisión legislativa, cuando tres de los últimos cuatro CNE fueron escogidos de esa manera.

Consultado sobre las acusaciones que pesan sobre Luis Fuenmayor Toro, ex rector de la Universidad Central de Venezuela, director suplente en el CNE, dijo que es un asunto que no le va a quitar ni añadir confianza al ente electoral. “Ese es un argumento de quienes quieren buscar razones para no ir a elecciones. Yo dejaría de ir a elecciones si es que Guaidó y el G4 me dicen cómo es que vamos a salir de Maduro sin ir a elección. Si me dan esa fórmula seré el primero en respaldarlo”, manifestó.

Jiménez ve, sin embargo, como una mentira la posibilidad de un CNE equilibrado, porque en su opinión en la historia democrática venezolana tampoco lo hubo. “Eso se lo repartían en un desayuno Rafael Caldera y Gonzalo Barrios, tampoco es que era la elección transparente y confiable”, subrayó.

No tiene miedo a Estados Unidos

Con los nombramientos la amenaza de las sanciones reaparece. De hecho, Guaidó habló sobre las consecuencias de estas designaciones, pero al rector parece no importarle esto. Afirmó que Estados Unidos quiere una negociación y un gobierno de emergencia. “Me retiraría si tuviera temor de una sanción de los Estados Unidos”, manifestó.

Jiménez reafirmó su condición de opositor y señaló que no pretende ir a donde Guaidó a pedirle un certificado para validar su tendencia política como si se tratara de una carta de buena conducta.

Su relación con los rectores del chavismo es nula por los momentos, pero dijo que cree en el diálogo y la convivencia.

@diazdeinfo


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