Frente a una decena de cámaras de televisión, el comisario Iván Simonovis prometió que dará a Estados Unidos información sobre los crímenes de la dictadura de Nicolás Maduro, lo que podría poner en aprietos a la cúpula del Estado venezolano.
Simonovis se presentó en Washington ante la prensa por primera vez desde que, el 16 de mayo, Juan Guaidó, presidente encargado, le concediera un indulto para que fuese liberado y pudiera salir de su casa, donde estaba en arresto domiciliario.
«Estoy aquí en Washington por una sola razón, estoy aquí porque voy a tener varias reuniones con diferentes representantes del gobierno, del Congreso, del Departamento de Estado y de agencias de investigación y de inteligencia», afirmó Simonovis, que durante años trabajó en la policía venezolana.
Su objetivo es el siguiente: ofrecer a Estados Unidos información sobre crímenes que involucran a miembros del régimen de Maduro (incluidos militares en activo), en relación con el narcotráfico de la guerrilla colombiana Ejército de Liberación Nacional y supuestas actividades del grupo chií libanés Hizbulá en Venezuela.
La Justicia de Estados Unidos investiga los supuestos actos corruptos de alrededor de 30 personas en relación con la empresa estatal Petróleos de Venezuela y, además, el gobierno ha impuesto sanciones por corrupción contra un sinfín de individuos, como Raúl Gorrín, dueño del canal Globovisión.
Simonovis quiere que su información alimente los expedientes que existen o se abran investigaciones con nuevos casos.
De 59 años de edad, el venezolano fue detenido en 2004 y condenado en 2009 a 30 años de prisión por su supuesta responsabilidad en las muertes que ocurrieron en la llamada matanza de Puente Llaguno durante el fallido golpe de Estado de 2002 contra el entonces presidente Hugo Chávez. Desde 2014, por motivos de salud, cumplía esa pena en régimen de arresto domiciliario, custodiado por varios funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia y la policía.
Justo después de que Guaidó lo indultara, Simonovis huyó de su casa con la ayuda de funcionarios en activo y militares.
«Esos funcionarios me han suministrado mucha información y esa información yo la estoy trayendo acá para, de alguna forma, potenciar los expedientes que ya existen y, si no, abrir investigaciones sobre otros casos que estoy presentando acá», explicó.
Simonovis tiene previsto reunirse en el Departamento de Estado con el enviado especial de Estados Unidos para Venezuela, Elliott Abrams; y este martes se vio en el Congreso con varios legisladores demócratas y republicanos, incluido el senador Marco Rubio, que asesora a la Casa Blanca sobre Latinoamérica.
Durante la rueda de prensa, el venezolano leyó sus declaraciones en una libreta amarilla y estuvo sentado en una mesa junto a su esposa, Bony de Simonovis, y al opositor Francisco Márquez. Su mujer llevaba una camiseta blanca con los colores de la bandera venezolana.
El ex policía, que fue secretario de Seguridad de la Alcaldía Mayor de Caracas, aseguró que quiere usar su formación policial para «conseguir la libertad» de Venezuela.
«Luego de quince años de prisión, aquí estoy junto a ustedes dando un mensaje de esperanza para Venezuela porque si yo estoy aquí, entonces es posible conseguir la libertad. Venezuela tiene la posibilidad de conseguir la libertad y el mejor ejemplo de eso soy yo», manifestó Simonovis, considerado por la oposición como «preso político».
Estuvo durante semanas en paradero desconocido y su llegada a Washington esta semana ha despertado esperanzas entre los opositores venezolanos, que esperan que el ex policía pueda dar información útil al gobierno de Donald Trump para sacar a Maduro del palacio de Miraflores.