Un trabajo de investigación realizado por la periodista María Gómez reveló que quienes dirigen las órdenes de tortura en la Dirección General de Contrainteligencia Militar son el ex jefe del organismo, coronel Rafael Antonio Franco Quintero, y ahora el coronel Hannover Esteban Guerrero Mijares. 

El ex jefe del Sebin Cristopher Figuera, exiliado en los Estados Unidos, negó la presencia de cubanos dentro de los organismos de seguridad del Estado. Sin embargo, otras fuentes aseguran que son ellos los encargados de llevar a cabo los trabajos de seguimiento a las personas de interés, que por lo general son políticos de oposición, reseñó Infobae.

En las operaciones de tortura y fabricación de evidencias estarían implicados los siguientes funcionarios:

1-. Cnel. Rafael Franco Quintero
2-. Cnel. Hannover Guerrero
3-. May. Alexander Gramko Arteaga
4-. May. Néstor Blanco Hurtado, alias «Ezequiel»
5-. May. José Sánchez Castro
6-. Cap. (Ej) Germán Antonio Sánchez, alias «Santiago»
7-. Cap. José Castillo, alias «Talibán»
8-. Cap. Jesús Cárdenas, alias «Camaleón»
9-. Cap. Jonathan Becerra, alias «Piraña»
10-.Cap. Kelyer Chacón Bautista, alias «Gaviota»
11-. TN. Abel Angola
12-. Tte. Johana González, alias «Nani»
13-. Tte. Isaac Estevez, alias «Chino»
14-. Tte. Reunirte Amaro, alias «Reverendo»
15-. Tte. Saúl Méndez Calderón.

En la Dgcim es donde crean a los testigos que, bajo testimonios falsos, logran inculpar a personas inocentes. 

Uno de estos «testigos estrella» sería el teniente de fragata Argenis David Rodríguez Corona, quien después de declarar contra una serie de oficiales de la Unidad de Operaciones Especiales, misteriosamente lo dejaron huir del país y se radicó en Chile.

Otro caso es el del teniente coronel Ovidio Andrés Carrasco Mosqueda, quien era oficial de Comunicaciones de la Guardia de Honor Presidencial, en la que trabajaba desde que ascendió a teniente.

Cuando muere Hugo Chávez es nombrado director de Comunicaciones de la Guardia de Honor. Desde su época de cadete hizo estrecha amistad con el concejal Fernando Albán, quien falleció el 8 de octubre, al ser lanzado del piso 10 del Sebin, según Figuera. 

Fue a través de esa amistad con Albán que el diputado Julio Borges hace contacto con él y se dice que Carrasco le habría facilitado información privilegiada. Posteriormente, Borges le facilita un puente de comunicación con el coronel retirado García Palomo quien, al ser capturado en Barinas, tenía en su poder dos aparatos telefónicos en uno de los cuales encontraron la relación que tenía con Ovidio Carrasco.

Es así cómo el oficial fue degradado en el patio de la Guardia de Honor, fue detenido y enviado a la Dgcim donde fue torturado. No se sabe qué  información manejaba Carrasco, pero es ahora un testigo estrella contra cualquier oficial o político que necesiten incluir en los expedientes.

«El factor no es dinero, porque Ovidio tiene cuentas generosas en el exterior. Él es de Upata y su papá era minero», dijo un amigo de Carrasco.

El oficial es tratado con privilegios ahora en la Dgcim. Está en un salón y tiene acceso a la televisión. Su esposa, una enfermera que estuvo asimilada a la Fuerza Armada, lo visita dos veces a la semana. Es el único militar a quien le permiten visita conyugal, además de llevarle alimentos que no son requisados y cuantos útiles de aseo y ropa requiera. 

Con información de Infobae.