La oposición debe orientar la negociación política con el régimen de Nicolás Maduro hacia la celebración de elecciones libres y con condiciones, afirmó Mercedes Malavé, vicepresidente adjunto de Copei.

A su juicio, la dirigencia opositora tiene que dejar de lado el cese de la usurpación para luchar por mejores condiciones electorales, con un nuevo Consejo Nacional Electoral, debido a que este es el único escenario en donde demuestra fuerza.

“Podemos ganar si votamos, si una mayoría contundente de personas refleja 80% de rechazo que Maduro tiene en las encuestas. Frente a eso no hay trampas, no hay ventajismo, no hay alteraciones en el sistema que valga”, afirmó la dirigente del partido socialcristiano.

Aseguró que en el país se debe diseñar un modelo de coexistencia entre ambas partes para que se produzcan los relevos necesarios, tanto en el régimen como en la oposición, “para ir ganando libertades democráticas”.

“El entendimiento, la negociación, los acuerdos son procesos políticos y hay que mantener la voluntad para estar en esos procesos que generan resultados”, agregó.

–¿Sigue siendo el escenario electoral la única vía para solucionar los problemas, pese a las irregularidades?

–Ganamos en 2015, en las condiciones de ventajismo, arbitrariedades en el proceso y rectores chavistas, porque una inmersa mayoría de personas decidió a manifestar su rechazo y a pedir un cambio de gobierno. La fuerza de la oposición venezolana es electoral, es una vía que hemos transitado y por la que hemos crecido muchísimo, sobre todo partidos emergentes como Voluntad Popular y Primero Justicia. Cuando la realidad es que somos 80–20, es imposible que ningún fraude electoral no pueda ser tan evidente, como las marchas multitudinarias o el millón de personas que se inscribieron en VoluntariosXVenezuela, que si los movilizamos, si los ponemos a trabajar en función de la vía electoral pueden ser unos excelentes guardianes del voto y promotores de la participación electoral.

– ¿Qué proceso propone Copei, cuando Maduro habla de adelanto a elecciones parlamentarias?

– Para recuperar la vía electoral, cualquier proceso es bueno. Creo que tenemos que restablecer las condiciones electorales, exigir un nuevo CNE y elecciones libres. Una vez que hayamos conseguido eso, cualquier comicio es bueno para la oposición. Mantener la Asamblea Nacional, ganar concejos municipales, convocar elecciones generales, es muy bueno para la oposición. En una negociación tenemos que tener claro lo que queremos y aceptar las cosas que nos permite retomar un camino que nos ha dado los mejores triunfos.

– ¿Se puede salir de Maduro a través de elecciones, cuando ha dicho que no sale ni por las buenas ni por las malas?

– Ese siempre ha sido sus discurso. La campaña de 2015 era “A la Asamblea como sea”, perdieron y no les quedó más remedio que reconocer los resultados irreversibles. Ellos tienen ese discurso amenazante, retador, desafiante, pero no tiene manera de desconocer un resultado electoral si el resultado es contundente. No es verdad que por ese discurso amenazante y desafiante el gobierno va a poder alterar drásticamente un resultado electoral si la población retoma esa vía, con la misma fuerza, valentía y coraje que somos capaces de salir a la calle, aunque nos repriman.

– ¿Cómo empezar a reconstruir el país desde esa base?

– La reconstrucción económica de Venezuela va a ser un proceso fascinante como lo ha sido en los países de Europa después de la Segunda Guerra Mundial y en otros países. Primero se debe entender que todo parte de una treguar política. El terreno del entendimiento es la vía electoral, por eso es tan importante clamar por elecciones libres, y a partir de ese momento nos ponemos de acuerdo. Maduro ha demostrado una pésima capacidad de administrar los bienes del Estado, porque está empeñado en un modelo económico fracasado que lo único que genera es corrupción y miseria. No tienen ninguna posibilidad de resolver el problema económico, pero ha demostrado que el chavismo es fuerza política importante, que tienen el control total del poder en Venezuela. Hay que recuperar el terreno del entendimiento para resolver problemas mínimos y encontrar soluciones a los padecimientos insólitos e inhumanos que sufre la población venezolana.

–¿Cómo hacerlo cuando existen denuncias por violaciones de derechos humanos y narcotráfico?

–  Si tienen secuestrado a un familiar tú haces todo lo posible para que la liberación sea lo primero, después de la liberación viene la justicia. Al presidente chileno Eduardo Frei le preguntaron si no le importaba la justicia y dijo “si me ponen a escoger entre justicia y libertad, escojo la libertad para seguir luchando por la justicia”. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben porque esos delitos tardan en esclarecerse. Para aliviar el padecimiento de las víctimas o el número de personas afectadas hay que esperar a que la justicia venga y que ya esté fuera de peligro una cantidad de personas. Lo importante es evitar que eso siga pasando, es entrar en un clima político que nos permita aliviar los próximos años en el que el gobierno esté dispuesto a aferrarse al poder.

–¿Pueden coexistir gobierno y oposición para lograr la libertad absoluta del país y después llegar a la justicia?

–Las dinámicas políticas están sintetizadas en una acción que es resolver los conflictos. Cuando la apuesta es blanco o negro, lo que haces es aumentar el conflicto. Si entras en la dinámica política, abandonas todo lo que pueda alimentar el conflicto, lo que supone mucha entrega de tus propias convicciones y sufrimiento a favor de una solución del conflicto de manera pacífica. No es la primera vez que en un país haya dos bandos que no se entienden en lo absoluto, que se acusan de violar derechos humanos. Sin embargo, el deseo de buscar la paz y la posibilidad de negociar con mediadores ha logrado que el conflicto disminuya, aunque las rivalidades se mantengan.

–¿Cómo hacer para que los acercamientos que lleva Noruega o el Grupo de Contacto Internacional den resultados?

–Para entenderse tiene que haber voluntad política y de entendimiento. La negociación no es un evento, es un proceso político que podría generar resultados.

–¿Podría Maduro ceder en este escenario?

–El costo de mantenerse en el poder en este momento es alto y podría ser más alto si las sanciones económicas siguen presionando. Lo que pasa es que el costo de dejar el poder no se lo hemos puesto bajo nosotros porque le hemos dicho que cuando dejé el poder se va al tribunal de La Haya. El gobierno sabe que el país es cada día más ingobernable, los continuos problemas económicos y sociales son una olla en ebullición. Eso exige al gobierno una voluntad de negociar, que no le quedó más remedio que asumir. La oposición no puede creer que como tiene el reconocimiento de más de 50 países no tiene nada que negociar con el gobierno, el gobierno tiene el control del aparato productivo, de los hospitales, militar, de los ministerios, viceministerios y organismos policiales. Toca asumir con realismo el escenario político. Quizás dentro de 5, 10, 15  años veremos que se hará justicia con muchos jóvenes torturados, asesinados por situaciones políticas pero en este momento nos toca luchar por solventar los problemas que sufren hoy los venezolanos, teniendo la seguridad de que esos crímenes no prescriben.

–¿Quiere decir eso que el régimen está acorralado y solo le falta garantías para ceder?

–Sí, pero ellos no se sienten acorralados. Se siente presionado, pero creen que todavía tienen capacidad de maniobra con sus aliados internacionales y con el control interno del país. No pide garantías para salir, pide respeto, reconocimiento, aceptación. La oposición tiene que entender que el gobierno no siente tan amenazado para pedir tres cositas, pareciera que lo que están vislumbrando es un lapso de coexistencia para ver quien se recupera porque para el gobierno Guaidó está muerto.