El miedo y la desesperanza se apoderaron del país hace 19 años, cuando tres días de lluvias consecutivas causaron uno de los desastres naturales más trascendentales de Venezuela y, sobre todo, del estado Vargas. El riesgo inminente de perder a algún familiar y todo lo que conocían en la vaguada, hizo que sus habitantes valoraran cada vez más el apoyo familiar y aprendieran a desprenderse de lo material.

A esa reflexión llegó Juan Guaidó, un hombre que antes de ser político y próximo presidente de la Asamblea Nacional, sobrevivió -con tan solo 15 años de edad- al deslave de Vargas en el año 1999, un hecho que le generó un gran impacto emocional pero que también lo motivó a enfrentar con seguridad los nuevos retos que ha tenido en su vida.

La tristeza invade la voz pausada de Guaidó, quien relata el impacto que sintió al ver cómo urbanizaciones enteras desaparecían con el paso agresivo del agua. Vargas, como la conocía, desapareció ante sus ojos.

“Fue un shock increíble, realmente nos movieron el mundo. Creo que fue un hecho que marcó mucho al país, todos los venezolanos recuerdan qué estaban haciendo ese día, el día de la tragedia”, toma un momento para luego recordar lo que describió como la “pérdida de la normalidad”.

Vargas fue el hogar que el político siempre llevó en su corazón. Su infancia y juventud la vivió en el estado de las playas atractivas, del tambor guaireño y del comercio portuario. Sin embargo, la cotidianidad se perdió cuando debió dejar su casa y buscar refugio para protegerse ante el deslave.

“Días después regresamos a la casa materna. Afortunadamente no le pasó nada, pero si desparecieron las casas de grandes amigos y mi colegio”, relata con tono sosegado.

Los días posteriores al deslave, Guaidó los define como otra tragedia, pues Vargas se enfrentó a una situación de incertidumbre y desesperación que llevó a muchos de los ciudadanos a invadir las casas que se salvaron de caudal del río, saquear supermercados y distintos establecimientos comerciales.

Al regresar a su hogar, descubrió que su colegio había desaparecido, la cancha donde jugaba beisbol había sido borrada por el agua y muchas familias quedaron incompletas, pues muchos de sus integrantes conformaron la lista de los fallecidos y desaparecidos por aquel desastre, cifra que -después de casi 20 años- no ha sido contabilizada con exactitud.

“Perder de un día para otro la cotidianidad fue un hecho que a todos nos obligó a crecer y  aprender a desprenderse de lo material, pero nos acercó más a los afectos familiares y a la espiritualidad”, cuenta Guaidó 19 años después. El destierro obligado al que se enfrentó, como la mayoría de los varguenses, le ayudó a apreciar más sus raíces y entender sus arraigos.

Esta etapa de su vida no impidió que Guaidó se desarrollara como profesional. Al restablecerse un poco la normalidad en Vargas, se graduó de bachiller. En ese momento debió tomar una decisión para su futuro, por lo que eligió estudiar Ingeniería en la Universidad Católica Andrés Bello (UCAB).

Un año antes de comenzar la universidad, trabajó como vendedor de computadoras. Mientras estudiaba Ingeniería también laboraba en la tienda, para poder costear así parte de la mensualidad de la universidad. Sin embargo, su familia siempre fue un punto de apoyo, pues con ayuda de un tío pudo pagar totalmente el costo de la carrera.

“La tragedia nos enseñó a valorar a las personas, a ponernos en el lugar del otro”, destaca.

“No podemos ser profesionales exitosos en sociedades fracasadas”

Mientras estudiaba, se dio cuenta de que la situación en el país no marchaba de la manera correcta. Su experiencia en Vargas hizo que se involucrara más con las necesidades comunes, por lo que incursionó en la política desde su etapa universitaria.

“Hubo una frase que me marcó mucho: ‘no podemos ser profesionales exitosos en sociedades fracasadas’ , y hoy eso se observa claramente. Cómo hablamos de un periodista, un ingeniero o un médico exitoso cuando no existe la libertad de expresión y no hay insumos”, dice.

Decidió, junto a un grupo de jóvenes estudiantes, involucrarse en la política para contribuir con la sociedad.

“Debíamos hacerlo, no basta solamente con sacar buenas notas si no empoderábamos a los ciudadanos”, relata.

Recuerda que el detonante de su  actividad política de ese momento fue el asesinato de los hermanos Faddoul, lo que abrió el debate en el recinto universitario. Guaidó defendió desde un principio la participación externa de los estudiantes, pues consideraba que no servía de nada ayudar a mejorar la universidad cuando el país “se caía en pedazos”. Fue en ese momento cuando formó parte de la conocida “Generación del 2007”, movimiento estudiantil en que participaban Yon Goicochea, Miguel Pizarro, Stalin González, Freddy Guevara, entre otros, que buscaba las reivindicaciones universitarias y sociales.

Desde entonces, se involucró activamente en la política venezolana en una época en la que los estudiantes organizados de distintas universidades decidieron enfrentar y exigir al gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez mejoras sociales, universitarias y la liberación de los presos políticos del momento, así como también respeto a la libertad de expresión.

Nueve años después de sus primeros pasos en la política, Guaidó fue  elegido como diputado a la Asamblea Nacional, en un momento histórico para la política venezolana, pues la oposición alcanzó la mayoría en el Parlamento, institución dominada durante varios años por el oficialismo.

La entidad varguense ha sido gobernada desde hace varios años por el oficialismo, a pesar de ello, Guaidó, miembro del partido opositor Voluntad Popular, fue electo como diputado por ese estado, lo que él asegura que fue un contrasentido debido a la establecida tendencia política de Vargas. “Se decidió cambiar”, afirma con satisfacción.

Afectos por rescatar

19 años después del deslave de Vargas, muchas familias se encuentran incompletas, bien sea porque uno o varios de sus miembros decidieron emigrar o porque la inseguridad que  azota al país se llevó a alguno de ellos. La necesidad de recuperar a Venezuela es el norte del diputado; un país donde las familias estén unidas, donde se recuperen los afectos familiares, la espiritualidad y la esperanza.

“Primero debemos recuperar la normalidad y lo que nos genera identidad y arraigo como venezolanos. Debemos construir un país próspero y de desarrollo de nuestros sueños en Venezuela ”, afirma.

Guaidó asegura que se debe trabajar para recuperar el país de la seguridad y las oportunidades. Un país donde las reuniones familiares no se hagan por Skype o donde se pueda viajar por carretera sin miedo a la inseguridad.

2019: año de enfoque  

Juan Guaidó es un varguense que ha enfrentado muchos retos. La tragedia de Vargas le dio una nueva perspectiva de la vida y el país. El ímpetu de su juventud y el desarrollo político que ha mostrado como parte de la comisión de Contraloría del Parlamento lo convirtió en el primer candidato de Voluntad Popular para presidir la Asamblea Nacional, en sustitución de Omar Barboza (UNT).

Desde el Parlamento impulsó la Ley de Amnistía como vicepresidente de la mencionada comisión y luego como presidente de dicha agrupación parlamentaria investigó y expuso  los casos de corrupción vinculados con la constructora Odebretch y el gobierno de Nicolás Maduro. La tolda naranja aseguró mediante un comunicado que Guaidó representa el liderazgo joven de Venezuela.

Las expectativas que el país pueda tener de la gestión de Guaidó como presidente de la Asamblea Nacional no desconcentran al dirigente político de sus objetivos.

“Tengo mucho enfoque en lo que viene. Mi intención es cumplir con la tarea que se me ha encomendado, pero sobre todo trabajar con mucha responsabilidad y con los pies en la tierra en lo que viene”, dice el parlamentario.

Asegura no sentir presión por el nuevo escenario político de Venezuela. “Siento una gran responsabilidad porque sé lo mal que lo estamos pasando con la falta de agua, medicinas, transporte, comida”, indicó.

Ante la profunda crisis económica y humanitaria, que ha mermado la calidad de vida de los ciudadanos, el ‘hijo de Vargas’ llama a la reflexión en vísperas de año nuevo. Su ímpetu no ha cesado, pues no pierde la esperanza de lograr un cambio.

“Es un momento de profunda reflexión en la que debemos identificar lo que hicimos bien durante los últimos 20 años, lo que debemos corregir y lo que debemos hacer para recuperar el país y las instituciones. Este nuevo año es una oportunidad para hacer las cosas bien”, apunta.

No solo su querida Vargas le ha enseñado a sonreír, su labor política y social le ha demostrado la necesidad de rescatar al país, una tierra en la que vivió felizmente su juventud y en la que espera que, luego del cambio político, los ciudadanos venezolanos regresen al país, que ha sido marcada profundamente por las tragedias, pero en la que mantiene viva la intención de recuperar “el abrazo en familia”.