Alrededor de las 11:30 am la incertidumbre se comenzaba a esparcir enfrente del Colegio La Merced en Caraballeda, estado Vargas. Entre los asistentes al cabildo abierto se rumoreaba la posible detención de Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional. Todos se miraban atónitos y esperaban que los diputados en la tarima confirmaran la información.

10 minutos después, el rumor se convirtió en un hecho. Guaidó había sido interceptado por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional (Sebin) en la autopista Caracas-La Guaira, a la altura del sector El Limón, cuando se dirigía al acto. Entre el público, las reacciones transcurrían desde la resignación: “Se sabía que esto iba a pasar”. Hasta la motivación: “Hay que trancar las calles. No se puede quedar así”.

Los diputados por el estado Vargas que se encontraban en el evento se vieron obligados a improvisar ante el paradero desconocido de su colega: responsabilizaron a Nicolás Maduro por la retención, exhortaron la liberación de su colega y reiteraron la importancia de la protesta pacífica; sin embargo, la exigencia de los ciudadanos estaba clara en la consigna que vociferaban a la vez que los dirigentes hablaban:”¡A la calle! ¡A la calle! ¡A la calle!”.

Con cada palabra de los dirigentes en tarima, incrementaban las ganas de los ciudadanos de iniciar una protesta para exigir la liberación de Guaidó. El plan de acción no estaba claro ni siquiera para los políticos, a pesar de ello las personas pedían a gritos que se iniciaran las protestas de calle.  El ímpetu de la población no cambió durante todo el evento y no se apaciguó ni siquiera por el candente sol varguense en pleno mediodía.

La poca información que reinaba en el lugar no impidió que las personas vociferaban a viva voz su apoyo al presidente de la Asamblea Nacional y encargado de la Presidencia. Gritaban con fuerza “Libertad” al tiempo que se limpiaban el sudor que corría por la frente.

La reacción internacional no tardó en aparecer. Luis Almagro, secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), rechazó la retención y la calificó como “secuestro”. Argentina, Chile, Perú, Costa Rica, Colombia, Guatemala y Estados Unidos condenaron el hecho y reiteraron su firme apoyo al Parlamento, como órgano legítimo y democrático del país.

El presidente de la Asamblea Nacional, en su discurso en el primer cabildo abierto, que se realizó el pasado viernes en Caracas, manifestó su disposición de asumir la presidencia interina de la República, apegado a los artículos 233, 333 y 350. No obstante, aclaró que la Constitución no es suficiente y que para poder ejercer las funciones del Ejecutivo es necesario el apoyo de los venezolanos, de las Fuerzas Armadas y de la Comunidad Internacional.

Ante este anuncio, Iris Varela señaló por Twitter que le había acomodado la celda con su respectivo uniforme. “Espero que nombres rápidamente a tu gabinete para saber quiénes te van a acompañar”, agregó.

La retención de Guaidó no detuvo el Cabildo. A partir del hecho, se comenzó a congregar más gente en el lugar. Sin embargo, la falta de información obligó a los ciudadanos a demandar reportes sobre la situación a los dirigentes, quienes se reunían en la tarima de espaldas a las personas: “¡Pero hablen para acá!”, les gritaron unas señoras.

Segundos después, anunciaron por el micrófono: “Juan Guaidó está en camino a este cabildo abierto”. Eran las 12:10 pm. El encargado de la Presidencia fue retenido aproximadamente durante 30 minutos por los funcionarios.

La mayoría de las personas estaban de pie debajo de los árboles en las esquinas aledañas a la institución educativa. Miraban con suspicacia hacia las cuadras levemente empinadas por las que debería subir el dirigente de Voluntad Popular.

Aproximadamente a las 1:20 pm, varias personas corrieron calle abajo. El diputado hizo su aparición, con una sonrisa en su rostro a pesar de la arbitrariedad a la que fue sometido. La multitud de personas, junto con los camarógrafos de los medios, llevaron a Guaidó hasta el escenario gritando “¡Presidente, presidente!”.

Foto: Juan Guaidó @jguaido

Así como comenzó su intervención en la instalación de la nueva junta directiva de la AN y el Cabildo Abierto en Caracas, Guaidó citó el Himno nacional: “Gritemos con brío / muera la opresión / compatriotas fieles / la fuerza es la unión”.

Su discurso fue breve. Contó que los funcionarios del Sebin le intentaron poner unas esposas -mientras señalaba la marca en su muñeca- y que logró salir porque les habló de amnistía y de perdón. “Hay muchos funcionarios que quieren superar esta tragedia. Me pude zafar porque hay gente que cree en Venezuela”.

Reiteró el llamado a la Fuerza Armada Nacional recordando los beneficios de la Ley de Amnistía. “Esa paz, ese perdón no lo ofrece Nicolás Maduro, porque no protege ni a los suyos. Pregúntenles a Nelson Martínez y a Miguel Rodríguez Torres. Lo que sí protege es la Asamblea Nacional, el Estado de derecho, la Constitución y el respeto a los derechos humanos”, explicó.

Les pidió a las personas que replicaran e informaran a sus vecinos, amigos y familiares sobre la ruta de transición: cese de la usurpación, gobierno de transición, elecciones libres y la relevancia que tiene la lucha de calle para lograrlo.

Agradeció el apoyo y el respaldo de la comunidad internacional y denunció los hechos acaecidos. “Denunciamos un golpe de estado contra el legítimo presidente de la AN y de toda Venezuela”.

En medio de aplausos y muestras de apoyo, finalizó su discurso haciendo hincapié en la movilización pautada para el 23 de enero en rechazo de Nicolás Maduro. “Nos vemos en la calle”, puntualizó.

Y así, como la multitud lo llevó al escenario, la muchedumbre lo acompañó desde el escenario hasta el vehículo en el que llegó. Muchos persiguieron el carro, otros se quedaron en el lugar con sentimientos encontrados. La motivación de los ciudadanos aumentó, pero también lo hizo la incertidumbre sobre lo que pasará próximamente en Venezuela ante esta coyuntura política.