La esposa del capitán Juan Carlos Caguaripano, Irene Olazo Mariné, publicó este jueves una carta abierta dirigida a Christopher Figuera, ex director del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional, Sebin, que ha brindado varias entrevistas a periodistas en las que ha denunciado las violaciones de derechos humanos que se cometen en Venezuela.

En el texto, Olazo Mariné advirtió que no le convencen las declaraciones de Figuera en las que señala que había acciones que se llevaban a cabo dentro del Sebin y que este desconocía.

“Se me dificulta poder dirigirme con el respeto que un general merece, porque dudo que su cambio sea sincero”, dijo.

Recordó que conoció el nombre del general a finales de 2017, cuando Caguaripano estaba desaparecido, luego de haber sido “brutalmente torturado” en la dirección General de Contrainteligencia Militar, Dgcim.

“En ese momento usted era el segundo al mando. Supe que usted fue parte de la Guardia de Honor de Chávez. También de su cercanía con el general Hernández Dala, porque usted era su hombre de confianza. Aunque pocos civiles lo conocían, para mí ya era uno de los que permitía la violación de derechos humanos en Venezuela”, afirmó.

En el texto, Olazo Mariné cuestionó que Figuera no hiciera nada ante la injerencia extranjera en la FANB o la presencia de la guerrilla colombiana en Venezuela.

La esposa del capitán recordó que cuando Caguaripano fue detenido y Figuera era el segundo al mando en la Dgcim, su esposo fue torturado, así como por lo menos 30 personas más, en ese organismo.

“Quisiera aclararle el día en que aprehendieron al capitán Caguaripano, 11 de agosto de 2017. Le pregunto: ¿dónde estaba usted asignado en ese momento? Si no recuerda, yo sí. Usted era el segundo al mando de la Dgcim, organismo de seguridad que torturó no solo al capitán Caguaripano, sino a, por lo menos, 30 personas como mínimo a las 2 horas de su captura y la del teniente Jefferson García Dos Ramos”, indicó.

Acerca del Sebin, la esposa de Caguaripano le preguntó por qué nunca pensó en cerrar La Tumba. «Sé que para usted ese nombre de ‘La Tumba’ resulta incómodo, como lo mostró en la entrevista con la periodista Carla Angola, porque es una sala de reclusión que ‘alguien’ bautizó con ese nombre y lo defiende diciendo que hay luz. Sí, claro, hay luz artificial. No hay ventilación más que un aire acondicionado que lo mantienen a bajas temperaturas. Tampoco tienen espacios para hacer ejercicios físicos, entre otras limitaciones que usted bien conoce pero el mundo también», alertó. 

Olazo Mariné concluyó la carta pidiéndole a Figuera que hable con sinceridad y, además, lo instó a pagar ante la justicia las acciones que cometió durante el ejercicio de su cargo.

“Hable con la verdad y no a medias tintas. Póngase los pantalones y asuma sus responsabilidades como hombre y honre ese uniforme que tan manchado y humillado está”, señaló.