La Conferencia Episcopal Venezolana criticó que por encima del colapso nacional, que ha obligado a los ciudadanos a emigrar para sobrevivir, se privilegie la realización de unas elecciones presidenciales que calificaron de “espectáculo de distracción y alienación”, que se desarrollarían en contrasentido de la población.

A través de un comunicado, los obispos señalaron que la primera responsabilidad de un gobernante es atender las necesidades básicas de la población, “que por desgracia hoy está obligada a pasar hambre, a no contar con los servicios mínimos indispensables para la vida, en ocasiones hasta morir, y en otras, a emigrar ante la necesidad de sobrevivir”.

Consideraron que es “un despropósito ético y humano, un verdadero crimen que clama al cielo” que la asamblea nacional constituyente, “inconstitucional e ilegitima” haya ordenado al Consejo Nacional Electoral la realización de unos comicios de ámbito nacional para antes del 30 de abril de este año, “en medio de una situación de penuria, hambre, parálisis de servicios, muerte y colapso nacional”.  También indicaron que esa orden contraviene el marco legal vigente. Llamaron a la comunidad nacional a reflexionar seriamente sobre la realización de esos sufragios.

“Estamos ante un hecho de extralimitación y desnaturalización de las funciones de la ANC. Tenemos una Constitución y unas leyes que establecen claramente el procedimiento de las elecciones”, refiere el texto del arzobispado.

La CEV manifestó que en el país se desconocen y se omiten las leyes y normativas “para legislar según los intereses propios del poder”.

Para la Iglesia venezolana, el país requiere que las instituciones del Estado respeten la voluntad de los ciudadanos, por lo cual mostraron la necesidad de la reestructuración del Poder Electoral “para que cumpla con la imparcialidad que le pide la Constitución”. Manifestaron que solo así el CNE “actuará con transparencia y equidad en sus funciones, y garantizará el respeto a las decisiones del pueblo”.

“Debemos recordar que si realmente vivimos en democracia, la institución electoral –CNE– debe mantener su autonomía y servir al pueblo elector”, expresan en el documento.

Los obispos explicaron que el artículo 5 de la Constitución establece que la soberanía reside en el pueblo; en este sentido, consideran que son los ciudadanos quienes tienen y deben asumir la capacidad de realizar iniciativas como la realización de una consulta nacional, organizada por la sociedad civil, para saber el rumbo de la nación tal como lo indica el artículo 71 de la carta magna. “Es el propio pueblo, y no una instancia espúrea (sic) el que sitúe las cosas en su justo lugar”.

La Conferencia Episcopal pidió a los dirigentes políticos asumir con responsabilidad “la difícil y real” situación que vive el pueblo venezolano. Criticaron la actuación de la dirigencia de los partidos, que “ha sido en muchas circunstancias deficiente e incoherente”.

Exhortaron a las cúpulas partidistas a abrirse a buscar un consenso con los sectores de la sociedad civil, con el propósito de lograr una unidad política no solo para acuerdos comiciales. “Pues una condición imprescindible es el reconocerse y lograr una unidad política que va mucho más allá de las alianzas electorales”, precisaron.

Las autoridades eclesiásticas del país mostraron su disposición de colaborar para encontrar “el rumbo de una Venezuela fraterna y de todos”.  Señalaron que la situación y el momento que padecen los ciudadanos requieren de una dosis de esperanza y de acciones concretas “que contribuyan a mejorar las condiciones de vida, a dignificar a las personas, y a fortalecer a las familias y comunidades a las que pertenecemos”.