Leocenis García, coordinador nacional de Prociudadanos, envió una carta a los funcionarios de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en la que los insta a respetar los derechos de los venezolanos y acompañar la salida de Nicolás Maduro del poder. »Ambos vivimos en un país donde sus soldados vienen de los barrios de Venezuela. Ambos nos encontramos en los juegos Caracas versus Magallanes», se lee en parte del mensaje de García, en alusión a que todos comparten las mismas circunstancias. 

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Leocenis: Carta a mi FANB.

Jueves Santo, abril 2019.

Queridos amigos de la FANB.

Durante años he dicho que ustedes son el partido político más importante del país. Esta es una realidad que no necesita mayor presentación. 

También sé de las simpatías que en su momento despertó en ustedes, Hugo Chávez, por los espacios que les proporcionó en los asuntos de Estado.

 Y ahora, estoy bien enterado -por mi contacto con muchos de ustedes- de sus preocupaciones por la incapacidad del actual mandatario Nicolás Maduro para mantener un mínimo de normalidad en Venezuela. 

Estoy muy consciente de que ustedes desean una salida del jefe de un Estado fallido (lo llamó así reconociendo que tiene un poder de control militar en un Estado soberano que ha fallado en la garantía de servicios básicos).

Y entiendo también que, ustedes consideran que la oposición tradicional al mando del Congreso, se extramilita al pedir una intervención foránea armada o niega el chavismo militar (entiendo como tal la puesta en marcha de un pensamiento militar que se sustenta en los conceptos de seguridad y defensa integral de la nación, la adopción del principio de corresponsabilidad entre el Estado y la sociedad en estos ámbitos).

Por todo esto, quería ser franco con ustedes en cuanto al papel que tenemos todo en la crisis: ustedes que pueden provocar una ruptura; y nosotros, quienes defendemos un modelo nuevo.

Quiero ser claro: las diferencias entre nuestras concepciones del papel militar al cabo de tantos años son reales, y son importantes. Estoy seguro de que el ministro Padrino López, el general Remigio Ceballos o Suárez Chourio, dirían lo mismo. Lo sé, porque he escuchado y abordado esas diferencias en profundidad con miembros de la Fuerza Armada Nacional. 

Pero antes de discutir esos problemas, también tenemos que reconocer cuántas cosas compartimos porque, en muchas formas, la FANB y los civiles opuestos al socialismo son hermanos que han estado distanciados por muchos años, aunque llevemos la misma sangre.

Ambos vivimos en un país donde sus soldados vienen de los barrios de Venezuela. Ambos nos encontramos en los juegos Caracas versus Magallanes. 

A lo largo de los años nuestros hijos se han mezclado en las escuelas. O se han sentado juntos a ver la Serie del Caribe o un juego de la Vinotinto.

Así que aún cuando el gobierno y la oposición tradicional devinieron adversarios a muerte, nuestros soldados y ciudadanos compartían pasiones comunes, particularmente con la llegada a Venezuela de tantos problemas producto del colapso económico. 

En Fuerte Tiuna o Catia podemos encontrar lugares donde la “reina pepiada“ ya no se puede comprar a un precio accesible o hay apagones; la gente en nuestros dos mundos (civil y militar)  ha cantado con Simón Díaz, Vitico Castillo, y ahora escucha el reguetón de Farruco.

Es bueno recordar, a propósito de la Semana Santa, que millones de los nuestros tienen una misma religión.

A pesar de nuestras diferencias, militares  y civiles compartimos valores comunes en nuestras vidas: un sentido de patriotismo y de orgullo, un gran orgullo; un profundo amor a la familia; la pasión por nuestros hijos; un compromiso con su educación. Y es por eso que creo que nuestros nietos mirarán este período de hambre y división como una aberración, y como apenas un capítulo en una historia más larga de familia y hermandad.

Pero no podemos  ignorar las diferencias reales que tenemos no en lo militar sino en la organización del gobierno. El gobierno que ustedes sostienen tiene un sistema de partido único; yo en cambio creo como muchos venezolanos que una democracia es multipartidista. ¿Cómo puede ser que yo mismo tenga mi partido Prociudadanos ilegalizado?

El gobierno que ustedes sostienen tiene un modelo económico socialista; yo al igual que millones de venezolanos, queremos uno de mercado abierto. El gobierno que ustedes sostienen ha enfatizado el papel y los derechos del Estado; yo en cambio, al igual que otra cantidad mayoritaria de venezolanos creemos en los derechos de la persona individual.

A pesar de estas diferencias, yo he pedido la libertad de los compañeros de armas de ustedes que están procesados por rebelión y he solicitado la libertad de quienes fueron mis carceleros: Rodríguez Torres, por ejemplo.

Muchos  de ustedes han conversado en privado conmigo y me han alentado felicitándome por mi propuesta de una Ley de olvido y perdón.

Y estas actitudes han sido bien recibidas, a pesar de que todavía hay quienes se oponen a esto, llamándoles a ustedes “chavismo light” o a mí “chavista de clóset”. Pero aun así, muchas personas en ambos lados se han preguntado: “¿Por qué?, ¿por qué ahora? ¿Qué se busca?”.

La respuesta es simple: lo que está haciendo el ala más radical de nuestra FANB y de la oposición política tradicional no está funcionando. Tenemos que tener el valor de reconocer esa verdad. Una política de aislamiento y odio, nos está destruyendo el pais en que TODOS vivimos (civiles y militares).

El embargo económico solo está perjudicando al pueblo venezolano en lugar de ayudarlo. Y el miedo de ustedes manteniendo a Maduro en el poder solo está perjudicando al pueblo. Maduro no ha bajado un kilo. Los invito a ver las personas de Catia, 23 de enero, Lídice, que trabajan en mantenimiento en sus instalaciones militares. Háganlo. 

Tenemos que dar un paso: ustedes y nosotros. Porque tenemos frente a nuestras narices lo que Martin Luther King, Jr. llamó «la feroz urgencia del ahora»: no debemos temer al cambio, debemos abrazarlo. 

Sé que estos son temas sensibles, sobre todo viniendo de un líder opositor, que además estuvo preso 10 veces.  Debería odiarlos. Créanme que no.

Así que, déjenme decirles en qué creo. No puedo obligarles a estar de acuerdo conmigo, pero ustedes deben saber lo que pienso. Creo que cada persona chavista (civil o militar) debe ser respetada al día siguiente de un cambio y que debe ser parte de ese gobierno. Creo que los ciudadanos deben tener la libertad de decidir qué comen y visten, de decir lo que piensan sin miedo, de organizarse y criticar a su gobierno, y de protestar pacíficamente.

Creo que la historia no se borra quitando cuadros del Congreso bien sea de Carlos Andrés Pérez o de Hugo Chávez, la historia se estudia y de acepta. 

Y, sí, creo que los electores deben poder elegir a sus gobiernos en elecciones libres. 

No todo el mundo está de acuerdo conmigo en esto. No todo el mundo está de acuerdo con ustedes en que Maduro debe salir del poder ya, sin intervención extranjera. Pero yo creo que tenemos el derecho de surgir con estas posiciones. Al final del día, son los derechos del pueblo venezolano, de la familia militar y de las personas.

Les reitero mis respetos. 

Leocenis García