“A mi hijo lo torturaron, le partieron tres costillas, le colocaron corriente en la garganta y en los testículos”, denunció Aura Arcia, madre del preso político Hebert Ramírez.

Ramírez, de 32 años de edad, salió junto con Jorman Ortiz el 23 de mayo de 2018 a una concentración en la plaza Alfredo Sadel, en Las Mercedes, en rechazo a las elecciones presidenciales celebradas días antes.

Alrededor de las 10:00 am fue detenido por funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional en las cercanías de su residencia, ubicada en Sabana Grande.

“Los llamaron y cuando voltearon se dieron cuenta de que son ellos (el Sebin) y trataron de correr, pero eran muchos. Los golpearon, les pusieron pistolas en sus cabezas. La gente pensó que era un secuestro por la forma tan arbitraria de abordarlos”, relató Arcia.

La incertidumbre para la familia tanto de Ramírez como de Ortiz apenas comenzaba. A ambos jóvenes, miembros de La Resistencia, se los llevaron en un carro sin placa y nadie supo de ellos hasta pasada una semana cuando recibieron la información que se encontraban detenidos en El Helicoide.

Hasta en la morgue

“Los buscamos por todos lados, hasta en la morgue. La desesperación por no saber dónde estaban fue horrible”, recordó.

Los jóvenes, de acuerdo con la madre de Ramírez, fueron víctimas de torturas, tratos crueles e inhumanos en la sede de la policía política de Plaza Venezuela. En este sitio, donde se encuentra la cárcel conocida como «La Tumba», los funcionarios trataban de obtener confesiones sobre supuestos patrocinadores.

“Los torturaron para que ellos dijeran quiénes eran sus jefes, pero ellos eran del pueblo. Son activistas políticos, pero no están con ningún partido. Son resistencia”, dijo.

A este cuerpo de seguridad no le bastó con detener a los jóvenes, señaló Arcia, sino que ingresaron a su apartamento sin orden judicial y “arrasaron con todo lo que pudieron”.  De su casa se llevaron electrodomésticos, aparatos tecnológicos, perfumes, ropa, zapatos y maletas.

“Cuando fui a la Fiscalía a poner la denuncia me dijeron que no se puede hacer nada al respecto porque eso es un motín de guerra. ¿Qué te parece?”, recordó con ironía.

Tres meses sin verlo

El jueves 24 de mayo, a la medianoche, Ramírez fue presentado ante un tribunal de Caracas en el que le imputaron los delitos de instigación al odio, detentación de artefacto explosivo y agavillamiento. Sus familiares pudieron verlo tres meses después, cuando apenas estaban desinflamándose las hematomas producto de la golpiza que recibió.

La audiencia preliminar que, de acuerdo con el artículo 309 del Código Orgánico Procesal Penal debe realizarse entre los 15 y 20 primeros días de detención, fue pautada con 1 año, 1 mes y 16 días de retaso, para el 10 de julio de este año.

Sin embargo, no pudo celebrarse debido a que el fiscal designado para el caso “dijo que se le habían olvidado las pruebas”. Después fue programada para el 12 de agosto, cuando el fiscal se negó a realizarla “porque llegaron tarde”. Ahora la audiencia preliminar está pautada para el 13 de septiembre, fecha en la que los familiares de Ramírez esperan que el funcionario público “se digne a ejecutar su trabajo”.

“Les interesa que los muchachos estén presos”

Hoy en día la causa de Ramírez la lleva una defensa pública a cargo de la abogada Valentina Lewis, a la que sus familiares le otorgan el beneficio de la duda y esperan que sí haga algo por él.

Esta situación se presentó luego de que cambiaron la defensa ofrecidas por dos organizaciones no gubernamentales, las cuales, según Arcia, no se dedicaron a defenderlo como era necesario.

“No hicieron nada porque a ellos les interesa que los muchachos estén allí. Ellos están ganando, como son ONG, a ellos les mandan plata. Mientras más tiempo estén presos, mejor para ellos”, manifestó con un dejo de resignación.

“Ahora hemos aprendido a tener paciencia, a no confiar en todo el mundo y a movernos por nuestros propios medios”, agregó.

“No los han abandonado porque nunca han estado con ellos”

De ningún partido político han recibido apoyo en todo este proceso, dijo Arcia: “Tienen sus propios intereses personales de brillar, de obtener poder y ganar beneficios”,

“No han abandonado a los presos políticos porque nunca han estado con ellos”, subrayó.

Entre el régimen de Nicolás Maduro y la oposición existe una especie de alianza, afirmó la madre de Ramírez. Esto queda demostrado, continúa, por el proceso de negociación emprendido con mediación de Noruega.

“¿Qué acuerdo puedes tener tú con alguien que te oprime? Si es que de verdad piensan en defender al pueblo y salir adelante no estuvieran negociando. Son los mismos con diferentes nombres. No se puede esperar nada de ellos”, sostuvo.

Arcia resaltó que los ciudadanos no asisten a las manifestaciones de calle masivamente, como a principio de año, porque perdieron la confianza en el presidente encargado, Juan Guaidó.

“Guaidó tiene que reaccionar. Todo no es plata, ni interés personal. Que vea que hay miles que creyeron y confiaron en él. Tiene que romper con ese estigma de que la política es sucia porque no es la política son los políticos”, expresó.

“Nos corresponde a nosotros guapear”

La vida de Ramírez era normal: un relacionista público, con esposa e hijo, antes de unirse a los jóvenes de La Resistencia. “Sentía la necesidad de representar la voz de un pueblo”, aseguró su madre.

Su hijo de ocho años de edad acude a las visitas familiares a ver a su héroe, relató Arcia con nostalgia: “Dice que su papá es un héroe porque está peleando por la libertad de Venezuela. Que es un Libertador como Bolívar”.

A pesar de que nunca se imaginó una situación como la que están viviendo, esta madre venezolana afirma sentirse con “fuerzas de decir que yo soy Venezuela, que estoy aquí en pie de lucha para hacernos vale como pueblo, para no permitir que nos estén pisoteando”.

“Nos corresponde a nosotros guapear como familia, darle el apoyo que necesita y creer que esto tiene un momento de fin, que todo pasa por un propósito en específico. No preguntamos el porqué sino el para qué y seguir adelante como buen venezolano”, subrayó.

Este sábado un grupo de familiares de presos políticos protestó frente al Ministerio Público para exigir libertad, el derecho al debido proceso, acceso a los expedientes, derecho a la defensa y en rechazo a las torturas y a la justicia militar.

“A pesar de que ellos están presos, nosotros hacemos estas actividades gritando que ellos no están allí encerrados por gusto y gana, que no están muertos. Desde allá, ellos también se hacen sentir”, enfatizó.

Aseguró que la única justicia que espera es la divina porque “el hombre no es justo” y le envía un mensaje a Nicolás Maduro: “Suelte ya el poder, ¿hasta cuándo más daño? El que la hace la paga y la paga con creces”.

“Levantémonos en protesta real y permanente”

En opinión de Arcia, la única forma de cambiar la crítica situación que padece la población es levantándose en contra del sistema “viciado y corrupto”, que hay en ambos sectores políticos.

“El llamado es a que nos levantemos en protesta real y permanente, haciendo presión. Venezuela es un pueblo pacífico y tolerante, y la tolerancia es la que nos ha llevado a esto. Ya es hora de despertar, de volvernos, primeramente a Dios, de confiar en él y levantarnos en un grito de guerra”, sentenció.