«Mi hijo no ha visto la luz del sol desde que está preso. A menos que lo saquen para las audiencias», afirmó Sheila Pérez, madre del preso político Elías Rodríguez.

Al dirigente juvenil de Voluntad Popular lo detuvo el Comando Antiextorción y Secuestro de la Guardia Nacional Bolivariana la noche del 8 de enero en la Plaza Madariaga de El Paraíso.

Al joven de 19 años de edad lo aprehendieron por cargar en su vehículo alrededor de 400 panfletos viejos, los mismos que fueron difundidos en julio de 2018 por la tolda en la que milita.

«Él no estaba cometiendo ningún tipo de delito, lo que hacía era transitar normalmente en la camioneta. No estaba entregando los panfletos, ni pegándolos, ni instigando ni convocando a nadie», indicó Pérez.

Del Conas a la Dgcim y luego al Sebin

A pesar de no estar cometiendo ningún delito, continuó, a Elías Rodríguez se lo llevaron a la sede del Conas, ubicada en Alto Prado.

A la mañana siguiente llegaron funcionarios de la Dirección General de Contrainteligencia Militar, quienes le infringieron tratos crueles e inhumanos hasta que «prácticamente el Sebin lo rescató».

«Lo maltrataron porque yo estaba filmando cuando fueron a buscar a mi hijo. Quería ver en qué patrulla se lo llevaban y quién se lo iba a llevar, porque ellos tienden a desaparecer a las personas», relató Pérez.

En esa oportunidad no lo supo, pero cuando pudo hablar con Elías, le contó que lo golpearon y lo asfixiaron. «Estaba esposado y se le abrieron las muñecas por la fuerza que hacía cuando lo asfixiaban», agregó.

Los maltratos se mantuvieron hasta que funcionarios del Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional lo llevaron a la sede del organismo en Plaza Venezuela.

En este lugar, donde está ubicada «La Tumba», estuvo alrededor de una semana, cuando lo trasladaron a El Helicoide, donde actualmente se encuentra recluido.

«Duró una semana en ‘El Trigrito’, es que una celda de adaptación, sumamente pequeñita. Ahí no se pueden ni sentar ni acostar bien, no hay baño», mencionó.

Indicó que a pesar de que Elías no entró en detalles, «para no mortificarlos más», se puede imaginar cómo fueron sus primeros días en El Helicoide.

Un proceso de agonía

Tres días después de su detención, Elías Rodríguez fue llevado a la audiencia de presentación, cuando el artículo 373 del Código Orgánico Procesal Penal establece que la presentación debe realizarse en las 48 horas siguientes a la aprehensión.

Luego de varios diferimientos, el 25 de abril se celebró la audiencia preliminar en el Tribunal 31° de Control, que lo mandó a juicio por los delitos de conspiración contra la forma política e instigación pública.

«El proceso ha sido una lentitud, una agonía. Hoy mi hijo tiene 8 meses preso por semejante estupidez», resaltó.

Aunque ya se dio inicio al juicio, el caso no ha podido avanzar porque el juez 27° de Juicio no ha desestimado como testigo a los funcionarios que participaron en la causa.

De los uniformados del Conas, como era una comisión mixta, solo pudieron ubicar a tres, quienes declararon sin ofrecer mayores detalles. «Lo único que han dicho es que recuerdan su detención, que no tenía actitud sospechosa ni hostil y que lo único que cargaba eran los panfletos», dijo.

Con los funcionarios del Sebin el caso es más complicado dado que la mayor parte de ellos están detenidos por el hecho que se registró con el presidente interino, Juan Guaidó, en la autopista Caracas-La Guaira.

«Están esperando respuesta formal de que ellos están presos, a pesar de que ya se sabe por boca de otros compañeros», precisó.

La próxima audiencia de continuación del juicio de Elías Rodríguez se celebrará el 18 de septiembre, fecha en la que esperan el caso salga del estancamiento en el que actualmente está.

«Mi hijo no es ningún delincuente»

«Mi hijo no es ningún delincuente para que esté allí metido», afirmó Sheila Pérez.

Recordó que Elías Rodríguez empezó a interesarse por la política desde muy joven. «Desde primer año de bachillerato comenzó con esos síntomas de líder. Él siempre ha sido líder en la iglesia, el salón, el equipo de baloncesto», mencionó con orgullo.

El joven se graduó de bachiller en un Liceo Adventista del Séptimo Día, religión de la que es practicante. Debido al trabajo humanitario que realizaba con ellos, creó la Fundación Recuperando la Fe de Caracas, desde la cual empezó a realizar labores sociales en compañía de otros compañeros de partido.

«Se ensañaron con él cuando se dieron cuenta que era un líder del partido», afirmó.

No está participando en la crianza de sus hijos

Aparte de sus labores sociales y de activismo político, Elías Rodríguez ejercía su labor de padre de la pequeña Nohemí, de un año de edad. Estando en prisión nació su hijo Elías, con el que solo ha podido compartir los días de visita.

«Él no está participando en la crianza de sus bebés porque lo tienen preso injustamente», expresó con nostalgia.

La familia del joven activista político se ha mantenido unida y ha tratado de mantener la fortaleza, pese a las circunstancias.

«Esto es muy doloroso. Aún lloramos, aún pataleamos y nos echamos la culpa unos a otros, a pesar de que él nos da fortaleza cuando vamos a visitarlo», subrayó.

«Me lo han puesto más fuerte»

El espíritu guerrero de Elías Rodríguez no lo han podido doblegar. Pese a que durante su encarcelamiento pasó un tiempo enfermo, en las visitas que ha realizado ha podido constatar que se encuentra bien física, emocional y psicológicamente.

«Mi hijo es bastante aguerrido y me lo han puesto más fuerte con todo esto. Nos da mucha fuerza a nosotros, nos alienta a seguir adelante, a mantenernos juntos y a luchar por la Venezuela que queremos», mencionó.

Agregó, además, que por ningún motivo ha abandonado sus ideales ni su lucha.

«Está seguro de si mismo, firme en su convicción y no se arrepiente de nada», dijo.

«Estoy dispuesta a entregar mi vida por Venezuela»

A pesar de que como madre cree que es injusto que su hijo esté detenido, como venezolana consideró que «sí vale la pena lo ideales por los que él está luchando».

Sheila Pérez le pidió a los políticos de oposición que no se olviden de lucha de su hijo Elías Rodríguez, «que es un muchacho bastante radical».

Aunque entiende que cambiar 20 años de chavismo lleva un proceso que requiere de calma y mucha fe, instó a la dirigencia opositora a que «sea más diligente para que acabe todo esto de la manera que sea».

«Sé que lo vamos a lograr, vamos a liberar a Venezuela. Yo estoy dispuesta a salir y a entregar mi vida, si hay que entregarla, porque quiero que Venezuela cambie y que sea libre», enfatizó.

Al régimen de Nicolás Maduro le pidió que abandonara el poder «por la buenas», aunque se mostró incrédula ante esta posibilidad.

«Ya se acabó el tiempo de ellos, ya es suficiente. Venezuela no aguanta más, es demasiado a lo que hemos llegado. Que se pongan la mano en el corazón, si es que lo tienen, y se terminen de ir», expresó.

Además, manifestó sentir confianza en que se hará justicia en el caso de su hijo y de todos los presos políticos. «Claro que sí va a haber justicia. Después que salgamos de esta gente habrá realmente justicia y las cosas cambiarán», finalizó.

@Ebritop22