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«El Estado venezolano sigue en desacato absoluto y mantiene en la orfandad el derecho de las mujeres», expresó Linda Loaiza López al referirse a la sentencia de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos sobre su caso.

La también abogada expresó que, de acuerdo con la sentencia, el Estado es responsable de las diversas omisiones que permitieron los delitos cometidos por un particular en su contra.

La comunicación suscrita por Linda Loaiza López agrega que la CIDH condenó al Estado venezolano por la violencia de su integridad personal, dignidad, autonomía y vida privada.

«También lo responsabilizó por la ínfima sentencia con la que condenó al agresor, la cual no incluyó los actos de tortura y violación de mis derechos humanos», explicó.

La abogada recordó que esta es la primera vez que el sistema interamericano declara y condena la responsabilidad, por omisión, de un Estado frente a hechos atroces cometidos por un particular, delitos condenados por la Convención Americana sobre los Derechos Humanos y la Convención Belen Do Pará.

Agregó que la CIDH también responsabilizó al Estado como responsable por la violación del derecho a la integridad personal de sus padres, hermanos y hermanas.

Manifestó que «los Estados no pueden seguir siendo cómplices de las agresiones. Son muchas las formas en que un sistema judicial revictimiza a las víctimas, esa dolorosa realidad que he vivido en carne propia a través de una tortura atroz».

Para Linda Loaiza López, la sentencia de la CIDH se debe cumplir y no puede convertirse en letra muerta.

Lea a continuación el comunicado íntegro compartido por Linda Loaiza en su cuenta Twitter

El Estado venezolano sigue en desacato absoluto y mantiene en orfandad los derechos de las mujeres.

El pasado 16 de noviembre se cumplió un año desde que la CortelDH se pronunció con una sentencia CONDENATORIA al Estado venezolano, haciéndolo responsable de las diversas omisiones que permitieron los delitos cometidos, por un particular, en mi contra.

La CortelDH condenó al Estado venezolano por la violación de mi integridad personal, dignidad, autonomía y vida privada, también lo responsabiliza por la ínfima sentencia con la que fue condenado el agresor, el cual no incluyó los actos de tortura y violación de los que fui víctima, todos estos delitos valorados como violación de mis derechos humanos.

De acuerdo con la Convención Americana, todo Estado que la ha suscrito es responsable de obligaciones internacionales que le impone sancionar los delitos que por omisión o ataque directo haya producido daño a las víctimas y tiene el deber de repararlos adecuadamente. El Estado venezolano se encuentra en total y sistemático desacato con todas las medidas de restitución, rehabilitación, satisfacción, pecuniarias y garantías de no repetición en el caso Linda Loaiza López y familiares.

Esta es la primera vez que el sistema interamericano declara y condena la responsabilidad por la omisión de un Estado frente a hechos atroces cometidos por un particular, delitos sancionados por la Convención Americana sobre los Derechos Humanos y la Convención Belem Do Paré. Además, la CortelDH también condenó al Estado venezolano como responsable por la violación del derecho a la integridad personal de mis padres, hermanas y hermanos.

Los Estados no pueden seguir siendo cómplices de los agresores; son muchas las formas en la que un sistema judicial revictimiza y multivictimiza a las víctimas, esa dolorosa realidad que he vivido en carne propia a través de una tortura atroz.

La justicia, por muy eficiente que pudiera ser, no devuelve a las víctimas lo conculcado, pero su verdadera aplicación sería un avance importante en la desaparición de esta impunidad.

El Estado venezolano debe acatar sus obligaciones frente a las convencionales internacionales de buena fe (pacta sunt servanda), tal y como lo dispone el artículo 27 de la Convención de Viena sobre el Derecho de los Tratados de 1969.

La respuesta silente del Estado frente a la condena de la cual ha sido objeto muestra que el actual gobierno, autodenominado feminista, se comporta con una realidad que lo desmiente muy contundentemente en su negación y omisión frente a su responsabilidad por la violación de los derechos humanos de las mujeres desde su gestación hasta su vejez. Las muestras están en las altas y alarmantes cifras de los delitos de feminicidios y violencia de género. El Estado no muestra la más mínima intención y voluntad en generar verdaderas y efectivas políticas públicas para prevenir esta violencia y sancionar ejemplarmente a los responsables. Esto solo alimenta el clima de impunidad desbordada y la revictimización de las mujeres víctimas que acuden al sistema judicial.

Es indudable que la omisión de Estado venezolano es el escenario de la continuidad de los delitos que me revictimizan e igualmente a mi familia. La sentencia de la CortelDH es una obligación que se debe cumplir y no puede convertirse en letra muerta porque son obligaciones convencionales de protección que el Estado venezolano está obligado a cumplir.

Sigo caminando por los atajos de espinas e impunidad.

Linda Loaiza López