Aznar
Mónica Carrillo, presentadora de televisión, entrevista al expresidente del Gobierno de España, José María Aznar. Foto: @CEAPIconsejo

A José María Aznar le preocupa Latinoamérica. Conocedor de los problemas de la región no deja de opinar e interpelar a los líderes del continente. «Ahora mismo la situación política de la región es muy preocupante. El fraccionamiento en el mundo es tan grande que ya es un sálvese quien pueda», señaló.

«Es un momento extraordinariamente delicado, extraordinariamente complejo, y existen dos ausencias muy relevantes: la americana y la española», agregó.

El exjefe de gobierno de España participó en el IV Congreso Iberoamericano para líderes de compañías y familias empresarias, celebrado en Madrid los días 17 y 18 de mayo. Fue entrevistado por Mónica Carrillo, presentadora de Antena 3, durante la segunda jornada. También habló de Venezuela. No está de acuerdo en negociar con Nicolás Maduro. Deploró asimismo los ataques contra El Nacional. «Esto es muy grave, esta noticia le está dando la vuelta al mundo», dijo.

Aznar tiene 68 años de edad. Es abogado e inspector de Finanzas del Estado. Preside la Fundación FAES y el Instituto Atlántico de Gobierno.

José María Aznar y el fraccionamiento de Latinoamérica

–¿Es posible actuar en un bloque en común para afrontar la pandemia y la recuperación de Latinoamérica?

–Participo de una iniciativa que se llama IDEA. Es una iniciativa democrática de España y las Américas. Formamos parte de ella  en torno a 30 expresidentes. El grupo IDEA acaba de aprobar “La declaración de Madrid”, donde se apela  a los actuales dirigentes latinoamericanos  para intentar una acción conjunta valorando que el mundo estratégicamente está variando de manera acelerada. Latinoamérica está siendo especialmente golpeada por la pandemia. Existen riesgos muy grandes en estos momentos, que lo que se había avanzado en algunos países de Latinoamérica, la salida de millones de personas de la pobreza, pues ahora se retroceda, y la clase media se pierda. Me parece bien que los gobernantes dijeran vamos a tratar de diseñar una estrategia en común y vamos hablar con los Estados Unidos, vamos hablar con la Unión Europea, vamos hablar con el Banco Interamericano de Desarrollo, vamos hablar con el Fondo Monetario Internacional, es decir con aquellas instituciones que pueden sustentar algún tipo de actividad, pero bueno, el grado de fraccionamiento en el mundo es tan grande y el grado de fraccionamiento en Latinoamérica es tan grande que creo que es imposible. Ahora mismo la situación política de Latinoamérica es extremadamente compleja y muy preocupante, el grado de fraccionamiento en el mundo es tan grande que ya es un sálvese quien pueda.

–¿El auge de los populismos en Latinoamérica le preocupan o ve alguna salida? ¿Hacia dónde cree que debería ir y cómo debe comportarse el gobierno español para ayudar a esta recuperación?

–Me preocupa no solamente en Latinoamérica, me preocupa el populismo en cualquier sitio del mundo, también en España. Aquí hemos visto recientemente campañas electorales y campañas políticas llenas de elementos populistas. Claro, los argumentos son totalmente absurdos. Es que eso es el populismo, es la no existencia de argumentos, es la nada, es el insulto, es la descalificación, entonces a mí me preocupa mucho. ¿Cómo puede España ayudar a que no crezca el populismo en Latinoamérica? Esta España con este gobierno de España es partidario de lo que ocurre en Venezuela, es muy complicado que ayude, porque es partidario de lo que ocurre en Venezuela, es partidario de lo que ha pasado en Chile, es que es partidario de que pueda haber un cambio en Colombia, es que partidario de los movimientos populistas y radicales que se están produciendo aquí.

Chile, Colombia y Venezuela

–En el caso de que Donald Trump estuviera gobernando en Estados Unidos, ¿su política hacia Latinoamérica sería muy diferente a la que vemos de Joe Biden?

–Pues quiero saber cuál es la política de Biden. Trump no tenía política para Latinoamérica, Biden no lo sabemos todavía.

–Bueno había alguna política de Trump, como construir el muro.

–Sí, pero era una cosa inmediata con la frontera. A Trump le preocupaba la frontera, no le preocupaba otra cosa, y le preocupaban los votos venezolanos en Florida, no le preocupaban otras cosas. Biden todavía no ha expresado nada, no se sabe cuál es la política de Biden, entonces eso es una complicación porque hace falta una política en Norteamérica, y empieza a ser muy tarde. ¡Cuidado, porque las cosas van muy de prisa! Va a haber una Cumbre de las Américas en Estados Unidos y se supone que Biden va a expresar algunas ideas, pero es que las cosas van muy de prisa y Biden todavía no ha expuesto su opinión, no existe una política que diga lo que está pasando.

–Es un fenómeno no decreciente sino creciente. Chile es un país estupendo, maravilloso, había conseguido una gran estabilidad política, había hecho una transición imperfecta que, como todas las transiciones, como la transición española, es una transición imperfecta  pero que funciona. Había habido cinco presidentes de distintos signos, cuatro de centro izquierda y uno de centro derecha con esta Constitución chilena. De pronto con un pretexto que es la subida de las entradas del metro, por esa causa se organiza una grandísima revuelta social y esa revuelta social conduce a todas esas cosas. Ese proceso, una revuelta social, tiene una enorme intervención del exterior,  movimientos de los extremos más  radicales de la izquierda, con la participación cubana, rusa y enorme  participación  venezolana, y bueno, de pronto se entrega la Constitución, se crea una asamblea constituyente y con el resultado que hemos visto con una participación del 41% Chile va a desarrollar una proceso constituyente con la izquierda radical, por lo cual, en el mejor de los casos, abre un período de incertidumbre enorme al país y en el peor de los casos podría abrir  un proceso pseudorevolucionario por llamarlo de esa manera.

–En Colombia, que es la gran joya que quieren conquistar los desestabilizadores, está pasando exactamente lo mismo. Es decir, las técnicas y las tácticas para desestabilizar a Colombia son las mismas que las usadas en Chile. El gobierno de Colombia está siendo muy acosado desde el punto de vista internacional por el uso de la fuerza. Tiene que hacer un esfuerzo muy especial y decir, mire usted no voy a transigir con lo que es con lo que es el marco institucional colombiano, la democracia colombiana y el sistema de libertades colombiano que existe  y que siempre ha existido.

–Ahora tiene usted el caso de Venezuela  un caso donde ahora se va a inventar una fórmula negociadora que, en mi opinión, no es más que perder el tiempo otra vez. No es más que administrar humo. Nicolás Maduro está muy crecido por los desórdenes de Colombia y por la victoria en Chile. Maduro ha tomado una decisión, para que todo el mundo se entere, literalmente ha tomado y eliminado el diario El Nacional, un emblema del periodismo libre y lo ha tomado físicamente, pero bueno, ha perseguido a los que estaban allí, a sus trabajadores, a su dueño, Miguel Henrique Otero, hoy en día ciudadano español, han tomado la sede militares con armas. Maduro se ha quedado con ella de manera arbitraria, con el seguro para entregárselo probablemente  a alguno de sus colaboradores.


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