Monómeros

Al filo del cierre del año, la dirección de Monómeros Colombo Venezolanos recibió una notificación de fondo sobre su futuro. La Superintendencia de Sociedades no acogió ninguno de sus argumentos y confirmó la medida de control anunciada en septiembre del año pasado.

La gigante de los fertilizantes, que en el 2020 vendió 792.000 millones de pesos, tendrá ahora sobre sus hombros el máximo grado de supervisión que el Gobierno colombiano le impone a una sociedad: la figura de control.

Aunque esta no es una medida de coadministración, expropiación ni toma de posesión, sí se trata de una acción que busca que se tomen correctivos para subsanar una situación crítica de orden contable, económica, jurídica o administrativa.

En la Resolución -conocida en exclusiva por EL TIEMPO-, con la que la Supersociedades le cierra la puerta a las pretensiones de Monómeros, se explica la crítica situación que atraviesa la compañía.

Como este diario lo ha venido revelando desde hace dos años, hay documentos y correos que dejan entrever oscuros manejos de la empresa que ya están siendo  investigados por las autoridades.

A su actual gerente, Guillermo Rodríguez Lamprea, lo acusan de cocinar para beneficio propio jugosos negocios antes de ser gerente y ya en el cargo. De hecho, se investigan contratos que han dejado millonarias pérdidas.

Los argumentos de la Supersociedades

La Supersociedades resalta en su decisión las implicaciones que ha tenido sobre la sociedad la inclusión en la lista OFAC, que aunque tuvieron una licencia o excepción, no ha modificado la situación financiera. Además, el bloqueo cambiario impuesto por el sistema financiero dentro de las sanciones impuestas a la dictadura de Nicolás Maduro.

Esto no solo ha generado un alto sobrecosto en la operación «sino también, según sus propias proyecciones, dificultades en su liquidez y flujo de caja», se lee de la resolución.

Además, tal como lo reveló EL TIEMPO, la sede de la gigante de los fertilizantes tiene serias afectaciones en su estructura. Un informe técnico reservado da cuenta del desprendimiento y degradación del concreto, grietas y un proceso de corrosión que afecta el acero de refuerzo de forma generalizada en las instalaciones.

Para subsanar esta situación, que pondría en riesgo a los trabajadores y la operación, se necesitarían 26.218 millones de pesos, en un plan a 5 años.

Por otro lado, en la Resolución que acaba de ser confirmada, se encontró un elevado número de demandas laborales. «De una planta de 555 empleados, se informó la existencia de 218 demandas laborales (…) lo que constituye una aspecto de relevancia que amerita una supervisión mayor».

¿Maduro sabía?

La medida coincide con las declaraciones de arranque de año que dio Nicolás Maduro  en donde mencionó que Monómeros es uno de los activos internacionales que tiene Venezuela pero que por estar en manos de terceros puso en jaque la economía de su país.

Jorge Rodríguez, presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela y vocero del régimen en los diálogos de México con la oposición, dijo en septiembre pasado que «Monómeros es una industria que le pertenece a la República Bolivariana de Venezuela, cualquier posición, cualquier actuación, cualquier iniciativa que haya tomado el Gobierno de Duque no se puede calificar de ninguna manera que no sea la de un robo flagrante».

Después de que EL TIEMPO publicó las declaraciones de Maduro el caso fue retomado por Gustavo Petro, convirtiéndolo en un tema de campaña.

«Los abonos de buena parte de la agricultura colombiana dependían de Monomeros colombo/venezolanos, la empresa se la regaló Duque a Guaidó después de expropiarla y se la robaron. Ahora los abonos cuestan dos veces más a los agricultores colombianos», aseguró en su cuenta de Twitter.

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