Mientras la crisis económica, política y social ha llevado a muchas empresas a cerrar sus puertas, la organización Fomento de Servicios Públicos C. A. (Fospuca) hace un gran esfuerzo para proyectarse como una empresa en crecimiento, que ofrece a sus trabajadores salarios competitivos y beneficios acorde a la realidad del país.

“Procuramos mantener contento a nuestro personal, estudiando políticas de salario, motivación y retención de talentos. Eso nos ha posicionado muy bien, nos hace competitivos en el mercado laboral”, manifestó Dora Alarcón, gerente de la compañía de servicios públicos.

A diferencia de muchas empresas, Fospuca ha creado en los últimos años gerencias de Cobranza, de Comercial, de Atención al Usuario y una Subgerencia de Catastro, en el marco de una expansión que los llevara a inaugurar entre el 15 y 20 de noviembre una nueva sede en Nueva Esparta.

La compañía con más de 37 años en el mercado presta servicios de recolección de desechos sólidos, barrido de calles y embellecimiento de áreas verdes en los municipios Chacao, Baruta y El Hatillo, del estado Miranda,  y el municipio Iribarren del estado Lara.

“Aspiramos a abarcar el máximo del territorio nacional. Recogemos basura no solo por tener un negocio, sino por cuidar el ambiente y queremos ir más allá: queremos educar a los ciudadanos en el tema la clasificación de los desechos”, expresó Alarcón.

A su juicio, culturizando a la sociedad se puede lograr que los ciudadanos entiendan que “el servicio de la recolección es un servicio muy noble”, que permite tener las zonas donde se viven limpias y embellecidas. “¿Si esta empresa no hace eso, quién lo hará?”, preguntó.

“El personal de Fospuca está bien atendido”

Ante la migración masiva de profesionales, desde Fospuca procuran reclutar el al personal mejor calificado. “Los reclutadores ya no son reclutadores, se han convertido en negociadores, te buscan y negocian contigo para que venga a trabajar con nosotros, por eso es que sobrevivimos con armonía en esta crisis”, argumentó.

Entre los 1.500 trabajadores que tienen en nómina, la compañía tiene bachilleres, estudiantes universitarios y profesionales, a los que le ofrecen un salario base competitivo, bono de transporte, cesta tique y servicio de transporte desde Plaza Venezuela y Chacaíto hasta sus lugares de trabajo.

Gracias a la contratación colectiva, los empleados de Fospuca cuentan con cuatro meses de utilidades, ayuda de útiles escolares, ayuda para juguetes, incentivos de estudios y becas de estudios. Además de permisos especiales por los cuales les dan día libre por matrimonio, cumpleaños, entre otros beneficios.

“La idea es que no se nos vayan las personas del país, sino que trabajen aquí y que trabajen con gusto”, agregó Alarcón.

El salario integral que devenga el trabajador de más bajo rango, que es el limpiador–barredor de calles, es de 860.000 bolívares, casi 300% por encima del salario mínimo.

“El personal de Fospuca está bien atendido en cuanto a sus necesidades sociales, eso hace que la gente quiera venir a trabajar con nosotros. Hemos logrado ingresar una cantidad interesante de personal de todos los niveles, perfiles y cargos”, subrayó.

Los empleados de la compañía también cuentan con la posibilidad de crecer y desarrollarse en un lapso corto de tiempo, debido a la dinámica actual del país. “Ves a los trabajadores feliz, medianamente feliz o satisfecho, Fospuca ha hecho que la gente se sienta cómodo con su entrono de trabajo”, indicó.

Un servicio de calidad que tiene que ser pagado

Mantener buenos salarios en medio de la crisis nacional requiere del esfuerzo conjunto de patrono y usurarios, los que tienen que pagar por un servicio de calidad.

80% del personal de Fospuca está en las calles, realizando trabajo de recolección de desechos sólidos, embellecimiento de áreas verdes y barrido de calles. Cada uno de estos trabajadores cuenta con uniformes, zapatos y las herramientas necesarias para realizar su labor.

La compañía presta sus servicios los siete días de la semana, de 6:00 am a 5:00 pm. Los habitantes de los municipios donde prestan sus servicios pueden observar diariamente grupos de al menos 10 trabajadores por cuadras realizando labores de barrido, además de los conductores y ayudantes de recolección de desechos sólidos que realizan recorridos todos los días.

La lucha es combatir el no pago o poco pago de servicios: “Lo estamos haciendo demostrándole el servicio que brindamos, que se hace con calidad y lo bonito que están los municipios. De 1500 trabajadores, 80% es el personal que está en las calles barriendo”.

“La gente cree que barrer es malo, pero nosotros creemos que barrer es noble, es uno de los servicios de mayor importancia. Para sorpresa de muchos tenemos limpiadores que son graduados. La gente creerá que la gente que barre no estudia, pero sí estudia y tienen sus familias. Son personas que tienen que llevar el pan a su casa”, señaló.

Pese a considerar que los ciudadanos no están acostumbrados a cancelar por los servicios, desde Fospuca continúan educando e incentivando la cultura de aseo.

“El servicio tiene que ser pagado porque es un servicio que se presta con calidad, con personas conscientes del trabajo que hacen. La diferencia es notable, los municipios están lindos y limpios”, enfatizó.

Hablan los trabajadores

La deserción de docentes ha sido denunciada por el gremio desde 2017 y cada día es más palpable. Abraham Garrido es profesor de Educación Física egresado de la Universidad Pedagógica Experimental Libertador y actualmente presta sus servicios en Fospuca.

“Me vi obligado a buscar trabajo porque mi sueldo como profesor no me alcanza para el sustento diario”, manifestó.

Aunque tiene poco tiempo en la empresa, se siente agradecido por la oportunidad que le han brindado y los beneficios que percibe. “Todo trabajo honrado dignifica, no tengo prejuicio porque lo me importa es sustentar a mi familia”, expresó.

Con 28 años de servicio en la compañía, Ursulina Vallejo manifestó sentirse satisfecha con el trabajo que realiza como limpiadora y con el ambiente laboral. “Le pido a Dios que sigamos bien, que sigamos trabajando con amor y cariño. Uno hace lo posible para que nuestro país esté limpio, nuestro país es hermoso y tenemos que cuidarlo y brindarle amor”, agregó.

Jesús Urbina, conocido por sus compañeros como “Chumaney”, tiene 25 años en Fospuca. Gracias a su trabajo, pudo adquirir su vivienda y mantener a su familia. “Hoy en día son muy buenos los beneficios, es bueno el salario y nos sentimos cómodos”, aseguró.

Resaltó la importancia del trabajo que realizan desde la compañía y llamó a los ciudadanos a tomar conciencia sobre la importancia de mantener las calles limpias. “La persona tiene que sacar la basura cuando pase recolección”, recordó.

El reciclaje, un arte

Dora Alarcón, gerente de Fospuca, destacó la importancia de crear consciencia, educar y culturizar a las personas sobre la importancia del reciclaje y la clasificación de los desechos sólidos.

“Esperamos a corto plazo quela gente hable de desechos sólidos y de reciclar cómo lo que es y con plena consciencia de lo que es, eso nos ayudaría a todos como país”, consideró.

En el marco de este proceso, desde Fospuca promueven el concurso–taller  #FospucaArteYReciclaje, con el cual diversos artistas promueven sus creaciones realizadas con materiales de reciclaje.

Sin embargo, Alarcón señaló que este tema tiene que partir desde el Ejecutivo nacional, con campañas comunicacionales que creen impacto en los ciudadanos.

“¿De qué sirve de que tú en un municipio eduques y en el otro no? Te imaginas lo que sería si nosotros reciclamos el plástico, el vidrio, el papel. Si todo el mundo tuviera la consciencia de eso, el país sería otro”, expresó.

A su juicio, se pueden llevar a cabo campañas y proyectos nacionales para fomentar el reciclaje como un arte.  “Creo que el Ejecutivo no se ha abocado a este tema porque no quiere hacer las cosas, porque es sencillo hacer programas y proyectos para educar en este tema de reciclado”, enfatizó.