derrame de petróleo, Morrocoy
Refugio de fauna silvestre de Cuare, estado Falcón, Venezuela. Foto: Alberto Blanco

Entre 10.000 y 40.000 barriles de petróleo, mucho más que el vertido en la Isla Mauricio, se derramaron en las costas del estado Falcón y Carabobo.

El ecocidio en El Parque Nacional Morrocoy podría ser irreversible. Es más, estos derrames de petróleo pondrían en peligro no solo la flora y fauna venezolana, sino afectaría al mundo en su máxima expresión.

Las consecuencias son incalculables y a gran escala. Expertos e investigadores consultados por El Nacional coinciden en que la destrucción de cientos de especies marinas es devastadora. El vertido del hidrocarburo, que aún se desconoce el tipo, se produjo justo en el momento en que los corales y otras especies marinas comenzaban su proceso de reproducción.

Estrella Villamizar, bióloga investigadora del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la Universidad Central de Venezuela, aseguró que la presencia del hidrocarburo en la superficie muy probablemente haría inviable los huevos de corales, y evitará la deriva natural de las larvas.

Qué tan grave será el derrame de petróleo

“El derrame que actualmente cubre parte de las aguas del parque lamentablemente coincide con uno de los cuatro meses en que se reproducen la mayoría de las especies de corales (julio-octubre), en un evento extraordinario donde la reproducción es masiva. La presencia del hidrocarburo podría significar que el repoblamiento por corales se vería seriamente disminuido”, advirtió.

En el caso de los arrecifes coralinos muchas son las consecuencias negativas que puede producir un derrame de petróleo. Si estos resultan muy afectados “la recuperación natural puede incluso no ocurrir”, advirtió Villamizar.

Sufren, sobre todo, las especies que viven fijas en el sustrato, como las esponjas y los corales, que no pueden huir frente a una agresión de este tipo.

“Los hidrocarburos pueden alterar la actividad reproductiva de estos organismos. Disminuir la producción de gametos (células reproductivas), la sobrevivencia de sus larvas, así como el asentamiento de estas sobre los fondos. Esto último debido a la alteración del fondo por el crudo”, explicó la bióloga.

Hay que proteger a los corales

Los últimos estudios de varios investigadores del Instituto de Zoología y Ecología Tropical de la UCV concluyó que proteger los arrecifes de los cayos Sombrero, Pescadores, Borracho y muy especialmente los de Cayo Norte, Medio y Sur es de suma importancia, debido a que “todos son lugares donde hemos confirmado una alta riqueza de especies coralinas y aún con una elevada cobertura de corales sobre el fondo”, informó.

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Refugio de fauna silvestre de Cuare, estado Falcón, Venezuela. Foto Alberto Blanco

Asimismo 80% de las especies marinas dependen del ecosistema de manglar para subsistir y el refugio de fauna silvestre de Cuare, humedal marino-costero más biodiverso de Venezuela y de importancia internacional. Es uno de los cinco sitios Ramsar del país, conserva cuatro de las siete especies de manglares existentes. Está ubicado al sureste de Falcón y se encuentra dentro del Parque Nacional Morrocoy.

Alberto Blanco, editor y fotógrafo naturalista del Grupo Explora, explicó a El Nacional que los humedales poseen infinitas bondades científicas y ecológicas para el planeta. “Juegan un papel clave y fundamental en el ambiente, debido a que son ecosistemas que sirven de refugio a una importante cantidad de especies animales. En los humedales habita una vasta diversidad de invertebrados y de vertebrados como mamíferos, aves, reptiles y peces de gran importancia económica, conservación y turística”, señaló.

Humedales, el refugio de cientos de inocentes

Los humedales, señaló Blanco, son lugares ideales para ser utilizados como zona de residencia, alimentación y de reproducción. Sirven a las especies animales residentes o migratorias. Así como también son sitios que albergan especies que se encuentran amenazadas.

Desde que se produjo el devastador accidente ha pasado un mes. Eso según el último informe técnico realizado por la Universidad Simón Bolívar, la Sociedad Venezolana de Ecología y sensores remotos liderado por el profesor Eduardo Klein, que reveló de acuerdo con imágenes de satélite, que la cantidad derramada es de entre 10.000 y 40.000 barriles de crudo. Se presume ocurrió entre 19 al 22 julio, causado desde la refinería de El Palito.

Pdvsa y el Estado siguen sin emitir un comunicado oficial. Pero ahora mismo actuar es lo más importante, antes de que sea demasiado tarde.

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Vegetación de manglar, Parque Nacional Morrocoy, estado Falcón, Venezuela. Foto: Alberto Blanco

El petróleo en la superficie del agua altera drásticamente todas las condiciones de vida, insistió por su parte, Villamizar. “Especialmente afecta la entrada de luz hacia los corales, así como de todos aquellos que requieran realizar fotosíntesis: algas, fitoplancton, u otros invertebrados asociados con microalgas en sus tejidos”, aseguró.

Morrocoy, hogar de los vulnerables

El parque es refugio de más de 300 especies de aves: el águila pescadora, especies vulnerables como el flamenco, la garza paleta, el pelícano, que goza de un hábitat preferido como lo es la vegetación de manglar, donde anida y reposa, la cotúa, chusmita o garcita blanca, el loro real amazona, la corocoro y la garza pechiblanca.

Además está la polla de mangle o polla de wetmore, ave endémica que solo habita entre el Parque Henri Pittier, las costas de Carabobo y el Parque Nacional Morrocoy; esta especie depende de los ecosistemas de manglares para vivir y está en peligro de extinción. Son pocos los ejemplares que los ornitólogos han podido registrar en su restringida zona de distribución.

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La polla de wetmore, Rallus wetmorei, ave endémica de Venezuela y en peligro de extinción. Foto: Adriana Rodríguez-Ferraro, Ornitóloga

Otras especies que también corren grave peligro son las aves migratorias. A partir de septiembre volaran desde el norte de Estados Unidos, Canadá y Alaska, unas 35 especies, entre las 300 antes mencionadas. Vienen una vez al año al neotrópico y la mayoría suelen usar los humedales para descansar, alimentarse o incluso para invernar toda la temporada.

Lo hacen en Cuare, Morrocoy, Laguna de la Restinga, Laguna de Tacarigua, Los Roques y la Ciénaga de Los Olivitos. Luego de seis meses regresarán a su lugar de origen para reproducirse. Sin embargo, debido a la contaminación en el parque, muchas lamentablemente no podrán retornar.

Aves que no regresarán a casa

En un vertido de crudo, las aves, por ejemplo, se les impregnan las plumas. Así pierden la capacidad de aislamiento que les da el aceite natural de las mismas y terminan muriendo de hipotermia. Otras veces mueren cuando intentan limpiarse de la contaminación, porque ingieren en el proceso los contaminantes del crudo.

“Es bien conocido que los hidrocarburos producen efectos tóxicos en los organismos, ya sean agudos o crónicos, lo que en parte dependerá de su concentración en el medio, grado de toxicidad y de las especies impactadas”, precisó la investigadora de la UCV.

Garzas Reales -Ardea alba, Pelícanos -Pelecanus occidentalis, Cotúas Oliváceas -Phalacrocorax brasilianus. Foto: Alberto Blanco

En cuanto a los reptiles marinos, en el parque predominan las tortugas: verde, carey, cardón, y cabezón; además del caimán de la costa, todos ellos en peligro de extinción. Asimismo están los mamíferos marinos, como los delfines y los ballenatos, que al entrar en contacto con el hidrocarburo pueden sufrir obturaciones en las vías respiratorias.

El petróleo afectará a otros mamíferos

El fotógrafo naturalista detalló que “los caimanes, tortugas marinas, aves acuáticas, crustáceos y muchas especies animales dependen 100% de los hábitats de humedales. Necesitan extensas zonas húmedas para mantener sus poblaciones en sano equilibrio”, pero si el crudo toca los humedales estos animales también estarían afectados.

Otros mamíferos terrestres que estarían en riesgo de padecer los efectos contaminantes del petróleo vertido son los que utilizan el Cerro de Chichiriviche como protector. Entre esos están: el venado matacán y el venado caramerudo, el oso melero, el zorro cangrejero, el mono araguato, la pereza, el rabipelado, la lapa, el picure y el báquiro cinchado.

Caimán de la Costa -Crocodylus acutus, en peligro de extinción. Foto: Ernesto O. Boede

Y qué pasará con la cadena alimenticia

También la variedad de peces que se localizan en las aguas de las costas venezolanas está el mero, pargo, curbina, sábalo, róbalo, el pez sapo, cazón, sardina, el jurel, el corocoro, la picúa y la cachama negra. Los más vulnerables son los moluscos y crustáceos que se alimentan de filtrar el agua. Son especies extremadamente sensibles al vertido de crudo.

Estos últimos animales marinos son de consumo humano, lo que afectará sin duda la cadena alimenticia de los pobladores que comenzarán a notar las consecuencias próximamente.

“Para que se restaure un ecosistema completamente es a largo plazo. Los daños son tan graves que puede tardar unos 20 años para que el ecosistema vuelva a estar en óptimas condiciones, siempre que sea un lugar virgen. Lamentablemente 90% de los corales del Parque Nacional Morrocoy están muertos, por la intervención de un turismo masivo y descontrolado que pone en peligro la supervivencia de la biodiversidad, afectando así directamente la actividad económica y social de las poblaciones locales”, consideró el editor y fotógrafo naturalista del Grupo Explora.

Cayo Sal, Parque Nacional Morrocoy, estado Falcón, Venezuela. Foto: Pinterest

El mundo y el petróleo

Son innumerables las pérdidas que un accidente de este tipo deja en el fondo del mar, tanto en Venezuela, o recientemente en las Islas Mauricio, o incluso en cualquier lugar del mundo.

Mientras el petróleo continúe derramándose de forma irresponsable sobre los mares, debido a la acción del hombre y su forma de expandir sus intereses económicos, sin respetar la vida marina en los océanos, e incluso la vida misma de los seres humanos, todos sin duda, ya están padeciendo las consecuencias de sus acciones en un mundo que de por sí, ya está golpeado por el calentamiento global, cientos de animales extintos, ecosistemas acabados, y además, una segunda pandemia que todavía se escapa de las manos de quienes gobiernan el planeta.


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