bandera de Venezuela
Foto: Pixabay

1. Las realidades confirmaron que las sanciones, especialmente las económicas, no sirven para derrocar a Maduro, y su único objetivo hoy día quedó reducido a forzar negociaciones que conduzcan a una salida electoral confiable a la crisis de Venezuela. Y justo en eso estamos.

2. Toda negociación conlleva concesiones de parte y parte. El gobierno debe entregar, entre otros concesiones, garantías para unas elecciones transparentes 2024. La oposición, mejor dicho Estados Unidos, se compromete anular algunas sanciones, especialmente las económicas. Así es el juego.

3. Los venezolanos debemos comprender que no somos el ombligo del mundo. Los Estados Unidos están lidiando con la gran crisis inflacionaria provocada por la pandemia y la guerra en Ucrania, y en un año electoral. Eso genera amargas prioridades que relegan el caso Venezuela a un segundo plano. Además, los líderes políticos venezolanos no se han destacado por hacer muy bien su tarea como para estar exigiendo concesiones inconsistentes a Washington, especialmente porque su destino es la nada.

4. Los venezolanos no podemos exigirle a los Estados Unidos que mantengan vigente una estrategia de sanciones inútiles que, ciertamente, afectan al gobierno de Maduro pero que también afectan a empresarios privados, a la producción, y por tanto a todos los venezolanos. ¿Difícil comprenderlo?

5. La comunidad internacional de hoy (única fortaleza que queda a la oposición) no es ni la sombra de la que existía en 2019. América se está tiñendo de gobiernos aliados y/o amigos de Maduro. Estados Unidos debe lidiar con ese nuevo mapa en plena ofensiva china para desplazarla en América.

6. Ante Latinoamérica, Estados Unidos comenzará a actuar con el mismo pragmatismo geopolítico utilizado ante varios gobiernos tiránicos. Trump abrazó y tendió la mano al tirano más asqueroso del mundo (Kim Jon-un) y Biden trata de mantener buenas relaciones con la dictadura comunista China. Los intereses nacionales e internacionales privan.

7. Los venezolanos, y especialmente los metidos a políticos, debemos comprender que el mundo es diverso, complejo y a veces muy cruel. Con esas diferencias y realidades hay que aprender a convivir. Y esas piezas deben formar parte de la caja de herramientas para la toma de decisiones.

8. Si la única esperanza de un cambio en Venezuela quedó reducida a una jornada electoral en 2024, entonces la oposición debe sumar más votos y estimular el retorno de más de un millón de electores de la diáspora, quienes volverán sólo si mejora la economía en Venezuela. ¿O no?

9. Respetables venezolanos, comprensiblemente marcados por la ira y la desesperanza, insisten en pedir que continúen las sanciones. No tienen una idea clara de por qué lo hacen. Es simple catarsis de quienes nada nuevo tienen que aportar. Si no lavan, por lo menos presten la batea.

@JesusSeguias


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