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EFE/Rayner Peña

1. La oposición venezolana se debate entre escenarios ideales y escenarios reales para acudir a los próximos procesos electorales.

2. El escenario ideal. involucra un CNE equilibrado y transparente, y donde todos los partidos y dirigentes políticos estén habilitados para participar.

3. Pero la confrontación política, así como los propósitos originales del proyecto socialista (en el que no hay espacio para la entrega del poder ni siquiera por vías democráticas), ha llevado al gobierno de Maduro a desplegar un juego más duro en contra de la oposición.

4. El escenario real. El nuevo CNE fue nombrado (una vez más y de manera no equilibrada) por el TSJ en vez de la Asamblea Nacional, tal como lo dicta la Constitución. Y, por si fuera poco, a renglón seguido deciden intervenir judicialmente a los partidos AD y Primero Justicia, nombrando arbitrariamente nuevas autoridades.

5. Ahora estamos frente a un nuevo escenario. Buena parte de la oposición decidió no jugar más en el terreno electoral hasta tanto el gobierno no rectifique y apruebe las condiciones ideales para la participación democrática. En el ámbito político esto es muy legítimo, siempre y cuando se cuente con las fortalezas suficientes para conminar al adversario a cambiar de opinión.

6. Pero si no se cuenta con el poder para forzar a Maduro a aceptar reglas de juego más transparentes, es un grave error quedarse en la nada (porque las demás vías ya están descartadas).

7. Creo que algunos factores de oposición actuaron más por impulso emocional que por ejercicio racional. Todos sabemos que cuando alguien hiere a un tigre, este pasa a atacar al agresor. Pero si a usted lo muerde una serpiente venenosa, lo primero que hace es buscar ayuda para sobrevivir. ¿O no? ¿Jamás se le ocurriría ir detrás de la serpiente para castigarla? ¿O sí?

8. La diferencia entre un tigre y un ser humano radica en la brecha que cada uno abre entre el estímulo y la respuesta. El tigre no tiene capacidad de abrir brechas, pues no es racional, el humano sí. Esto se llama la brecha de la madurez.

9. Maduro lanzó un peine (estímulo) para forzar a la oposición a abstenerse en los próximos procesos electorales, pues sabe que si la oposición va unida a un proceso electoral (cualquiera que sea) será una derrota segura para él. Ante ese estímulo, la oposición no abrió la brecha de la madurez y respondió como el tigre. Maduro ganó ese round. Está feliz.

10. En anterior análisis publicamos el consejo que dio a la oposición venezolana el expresidente de Costa Rica, Oscar Arias: “Si las elecciones son más o menos democráticas, más o menos justas, más o menos limpias, ustedes pueden ganar la elección porque son mucha más gente”.

11. Sin duda, para ganarle unas elecciones presidenciales al chavismo gobernante la oposición debe hacerlo con una ventaja superior a los 5 puntos porcentuales. Por debajo de esa cifra ya se corre un alto riesgo, pues el ventajismo oficial y las trampas se encargan de pulverizar la victoria opositora. Capriles y Velásquez ya padecieron la experiencia.

12. Pero el consejo del expresidente Arias se sustenta en una realidad: 80% de los venezolanos quiere un cambio, y no quieren a Maduro. Por tanto, hay suficientes votos cautivos como para neutralizar cualquier trampa, y evitar inclusive cualquier fraude.

13. A la 0posición lo único que le interesa es que existan 6 condiciones mínimas para imponerse en un proceso electoral.

14. LA PRIMERA. Un CNE donde existan rectores opositores. Lo ideal sería un cuerpo paritario dirigido por un independiente. Pero esto no fue posible (por ahora). Por tanto no queda más que seguir avanzando con lo que se tenga, tal como se ha hecho en casi 20 años.

15. LA SEGUNDA. Que en cada mesa de votación haya representantes de la oposición. Esto depende de la capacidad organizativa de la oposición.

16. LA TERCERA. Que los venezolanos salgan a votar masivamente, lo cual requiere de una estrategia política y electoral impecable, que seduzca a los venezolanos que quieren un cambio, y les haga sentir la importancia de ir a votar. Eso depende sólo de la oposición.

17. LA CUARTA. Que los opositores vayan lo más unido posible al proceso, y donde sus candidatos sean escogidos por consenso y por elecciones primarias. Esto también depende de la oposición, no del gobierno.

18. LA QUINTA. Que los votos que se emitan sean votos que se cuenten. El voto automatizado ha sido lo suficientemente confiable para que esto ocurra, y hay que garantizar que esto (lejos de ser adulterado) sea mejorado.

19. LA SEXTA. Que haya una observación internacional. Preferiblemente de la ONU. Esto es posible a partir de una mesa de negociación.

20. Esas son las condiciones “más o menos democráticas” que necesita la oposición, tal como lo aconseja Arias. Con eso es suficiente para arrasar en cualquier proceso.

21. ¿Y si el gobierno hace un fraude comprobado o no reconoce la victoria opositora? Pues entonces será la oportunidad de oro de todos aquellos que creen que esto se resuelve a partir de una rebelión popular y armada. Será una rebelión extremadamente legítima, tal como ocurrió en Bolivia.

Una humilde sugerencia. Hay que abrir la brecha de la madurez.

@jesusSeguias


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