Zulia castigada es el título de una revista de Amnistía Internacional en la que se relata la agonía que viven los habitantes de esa entidad federal. El texto de 28 páginas fue presentado en la Asamblea General Ordinaria de la ONG, celebrada en Caracas entre el 17 y el 18 de mayo.

“Uno de los estados fuertemente afectados por la grave crisis de derechos sociales, económicos, culturales y ambientales que existe en Venezuela es el Zulia, región fronteriza ubicada el  el noroeste del país. Sus habitantes se han enfrentado por años a condiciones adversas que van desde cortes de electricidad extendidos a varios días; limitaciones para conseguir alimentos, medicinas y agua potable; las restricciones en el suministro de combustible y el casi inexistente servicio de transporte, a pesar de ser una región con importantes reservas de petróleo”, indica la publicación.

Dastaca que los cortes de energía en el país en marzo «empeoraron significativamente la calidad de vida de las personas en Zulia”.

Señala que los servicios de agua potable, gas doméstico y telefonía se han visto perturbados considerablemente, niños y adolescentes no pueden ir a las escuelas, la jornada laboral está afectada y las empresas han tenido que suspender sus actividades o reducir los horarios, las personas pasan entre 4 y 24 horas haciendo largas colas para surtir sus vehículos de gasolina, el transporte público es cada vez más reducido y representantes del sector empresarial reportan pérdidas millonarias por la descomposición de alimentos debido a la falta de refrigeración y los saqueos.

“Un gran número de personas han salido a las calles a manifestar su descontento por las deficiencias de los servicios públicos y en exigencia de que el Estado garantice sus derechos, por años vulnerados”, indica.

Y agrega:

“La vida para los zulianos no es digna. Los servicios básicos colapsaron y las fallas eléctricas hacen que las rutinas normales para el ser humano se transformen en una tragedia silenciada. Los zulianos ya no pueden comprar comida como carne, frutas, quesos o verduras porque se les daña. Viven al margen del transcurrir del día. No duermen y cuando medio lo logran, cortan la luz nuevamente”.

Los testimonios

  • Érika Seiler ha vivido en Maracaibo siempre. Sufre de hipertensión desde hace más de 6 años. Hoy está obligada a sobrevivir a temperaturas de más de 40 grados centígrados. “Además de que sufro de tensión alta, soy asmática, y si le sumamos el megaproblema eléctrico aumenta el miedo a que me pase algo grave. No consigo los medicamentos que necesito. Desde que vivimos la crisis económica se compran en Colombia y sus costos son imposibles de cubrir, ahora con este problema de la luz es imposible tenerlos”.
  • El colapso eléctrico arranca vidas en cada apagón prolongado, se lee en el texto. “La falta de servicio eléctrico en el estado solo ha aumentado las probabilidades de que mi hijo forme parte de las cifras de muertes prevenibles en el país en cualquier momento”, dice Milagros Urdaneta, madre de un joven de 20 años de edad con hemofilia tipo A, enfermedad con la que vive desde que tiene 6 meses de nacido.
  • Carlos Telles, de 29 años de edad, barre todas las noches el techo de su casa, que ahora es el dormitorio de su familia. Con una pequeña lámpara portátil proyecta un tanto de luz al espacio que les regala un poco más de brisa. En el sector El Potente, en el sur de Maracaibo, expresa: “Lo que estamos pasando es muy angustiante. A veces siento que me volveré loco por pensar tanto. Los niños sufren, mi sobrino de 6 meses llora mucho. El Zulia no merece ser tratado así”.
  • El diputado a la Asamblea Nacional Juan Carlos Velasco precisa que 85% de los quirófanos permanece paralizado. “En ocasiones el equipo médico no tiene otra opción que culminar las operaciones iluminando con celulares”. En terapia intensiva “los médicos, enfermeros y hasta familiares tienen que ofrecer respiración manual a los pacientes cuando ocurre un apagón”.
  • Desde marzo, Eleiza Campos adaptó su dieta a la incertidumbre de un servicio que no sabe cuándo se faltará, y mucho menos cuándo volverá. “Muchas veces, confiando en el racionamiento, compramos la comida, pero se daña porque no vuelve la luz en todo el día. Por eso las carnes y pescados no existen en mi nevera. Mi alimentación se ha reducido a enlatados, sobre todo hago ensaladas básicas de hortalizas y frutas que no se oxidan con facilidad y no necesitan refrigeración”, apunta.

Los datos

La escasez de medicamentos para tratar diabetes, hipertensión, diarrea e infecciones respiratorias agudas supera 60%, según datos de la Comisión de Derechos Humanos del estado Zulia.

8 de cada 10 hogares de Maracaibo reporta que  adultos y niños se alimentan mal.

94% de los hospitales públicos del Zulia se encuentran en peligro de paralización por escasez de insumos médicos, renuncia de profesionales de la salud y serio deterioro de la infraestructura.

Cada semana se registran 45 casos de VIH en Zulia, 90% de ellos en etapa sida, y el acceso a consulta especializada en VIH es precario.

4 de cada 10 personas en el Zulia no tienen acceso al agua en su hogar a través del servicio por tubería, y deben recurrir a la provista por cisternas, pozos comunitarios o tomas externas.

De 104 han desaparecido 40 líneas de transporte en Maracaibo debido a la escasez de repuestos y lubricantes, y la insuficiencia de la tarifa para cubrir costos, señala la Central Sindical Noroeste de Transporte.

Peticiones

El Estado debe garantizar el suministro de los servicios básicos, incluidos agua potable y luz eléctrica, de forma continua y asequible para todas las personas en Venezuela sin ningún tipo de discriminación.

• Las autoridades deben reconocer la grave crisis en derechos económicos, sociales, culturales y ambientes que padecen las personas en Venezuela e impulsar políticas públicas que atiendan con urgencia y detengan el impacto de la vulneración de derechos humanos.

• Se garantice la entrada de la ayuda humanitaria, en consonancia con las normas internacionales de derechos humanos, y se constate que las poblaciones más vulnerables se están beneficiando, especialmente en el acceso a atención de salud y alimentos.

• Durante fallas eléctricas, o de cualquier otro servicio básico, las autoridades deben garantizar:

1. Las áreas de los centros de salud se encuentren totalmente operativas y no se arriesgue la vida de las personas que necesita atención médica.

2. Las personas con enfermedades crónicas puedan continuar su tratamiento de forma oportuna.

3. Las personas tengan acceso a agua potable de forma continua, accesible y segura.

4. Las personas puedan adquirir alimentos y medicinas sin restricciones en cuanto a la disponibilidad de dinero en efectivo o de forma electrónica.

5. Las personas puedan abastecerse de combustible, como gasolina y  gas, entre otros, para asegurar su transporte y la preparación de alimentos.

6. Existan cuerpos de seguridad garantizando la paz en las zonas afectadas.

7. Se atienda las necesidades de poblaciones históricamente discriminadas, como las comunidades indígenas, con planes especiales que reduzcan las consecuencias de la crisis.

8. Los derechos de los niños, niñas y adolescentes se garanticen, especialmente los referidos al acceso a la educación, alimentos y medicinas.

9. Se garantice la protesta pacífica de las personas que exigen la restitución de los servicios básicos.

10. Se vele porque las profesionales de la comunicación no sean agredidos por hacer coberturas donde se evidencia la crisis en la garantía de derechos.