La falta del acceso al agua se convirtió en la consecuencia más preocupante que enfrentan los ciudadanos luego de que este jueves 7 de marzo se registrara el peor apagón nacional de la historia de Venezuela.

Los ciudadanos de Caracas han recurrido a buscar agua en los lugares más recónditos de la ciudad. Desde las caídas naturales en las montañas hasta las roturas de las tuberías, se han convertido en los espacios para obtener el recurso.

Los habitantes de la capital denunciaron sobreprecio en la venta de agua potable, incluso afirmaron que algunos sectores de Caracas el costo del producto es cobrado en divisas. Gustavo Duque, alcalde de municipio Chacao, aseguró que los servicios de cisternas cobraban hasta 150 dólares.

Para buscar agua algunas personas se dirigieron hacia los cauces procedentes de El Ávila. Uno de ellos, ubicado a la altura de La Castellana, es el único que contiene agua potable. El agua cae lentamente por lo que ante la gran cantidad de personas, el tiempo de espera es de hasta ocho horas, debido a que cada envase de cinco litros tarda, en promedio, 25 minutos en llenarse.

Foto: Ramsés Romero

En otro punto de la Cota Mil, el cuerpo de Bomberos de Imparques controla la distribución con mangueras en pipotes como parte de un plan de contingencia. Al menos 200 personas recurrieron a este punto desde diversas partes de la ciudada pesar de la lentitud para surtirse de agua.

“Pasando por esta vía diariamente es que pude recordar que aquí había agua, era la mejor opción. Vengo desde Petare y a veces tengo más de cinco días sin agua”, dijo a El Nacional uno de las personas que se encontraba en la cola.

Foto: Ramsés Romero

“No tenía otro recurso”

Los residentes de la zona de El Valle no tuvieron opciones de este tipo. En la estación de bombeo de Hidrocapital del sector, los ciudadanos hacían filas para poder llenar sus baldes. Se distribuían por grupos: tercera edad y embarazadas, así como las personas con un solo contenedor y aquellos que deseaban llenar más de un envase.

Foto: Ramsés Romero

Tener acceso al agua podría tomarles más de 14 horas, alegaron, mientras que los agentes de la Policía Nacional Bolivariana era los encargados de dirigir este proceso. “Esto lo han hecho desde el sábado, pero yo vine hoy porque ya se acabaron mis reservas. No tenía otro recurso”, señaló una de las habitantes de la zona que estaba en las filas de tercera edad.

“No se en qué condiciones está esta agua, apenas llegue veré cómo la pongo a hervir pero no creo que pueda consumirla. La usaré aunque sea para cocinar”, destacó una señora que se encontraba al final de la cola.

No muy lejos de este punto, frente al polideportivo de El Valle, dos tuberías se rompieron la tarde este domingo, lo que ocasionó que las aguas blancas salieran hacia la acera, situación que aprovecharon los ciudadanos para llenar sus envases desde la alcantarilla, incluso se bañanban en el lugar mientras los niños corrían y jugaban alrededor.

Foto: Ramsés Romero

“Esto pasó en la tarde del domingo. Siempre se botaba el agua por allí mientras que nosotros tenemos más de 22 días sin agua en nuestras casas. La gente no aguantó y decidió venir a bañarse y a recolectar el agua para llevarla a sus casas”, informó un ciudadano.

Foto: Ramsés Romero

En Catia los vecinos indicaron que han contando con el servicio ha sido mínimo durante las horas que han transcurrido del apagón, sin embargo, aseguran que desde hace semanas, incluso meses, el problema de suministro de agua en la localidad ha fallado.

En medio de la crisis energética, los caraqueños solo esperan que el agua que logran recolectar sea suficiente mientras se restablece el servicio eléctrico que permita que nuevamente funcionen las bombas que envían el agua a la ciudad.