Los gases lacrimógenos, armas químicas no letales, han sido el principal recurso de la Guardia Nacional Bolivariana y de la Policía Nacional Bolivariana para reprimir las tres marchas opositoras que han ocurrido en la última semana.

La exigencia opositora en las protestas es la destitución de los magistrados de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia por haberle quitado las competencias legislativas a la Asamblea Nacional, hecho que ha disparado las alarmas en el país e internacionalmente por la ruptura del orden constitucional. También se exige un cronograma electoral que permita resolver la crisis política. Los dos intentos por llegar a la Defensoría fueron para solicitar al defensor Tarek William Saab que apoyara la remoción de los juristas y, cuando se pretendía llegar al Palacio Legislativo, era para respaldar a los legisladores en la sesión en la que se aprobó sancionarlos.

La GNB y la PNB impidieron llegar a los puntos finales con bombas lacrimógenas, perdigones y ballenas. Inhalar el gas lacrimógeno causa irritación de las fosas nasales y los ojos, lagrimeo, goteo de la nariz y tos; con mayor o menor intensidad de acuerdo con el tipo de químico usado. A pesar de que se emplean distintas sustancias para reducir los síntomas, el agua es la mejor opción para protegerse de ellos.

El neumonólogo Elio Maita indicó que, primeramente, hay que limitar en lo posible la cantidad de gas que se inhala.

“Puede usar mascarilla. Si no tiene, debe usar un trapo o pañuelo húmedo. Con el agua se reduce la porosidad en la tela y hay menos probabilidades de que el gas llegue a la nariz o la boca”, puntualizó el especialista.

En las manifestaciones se ha vuelto una costumbre el uso de vinagre o pasta de dientes para evitar ser afectados por el agente químico. La alergóloga María Cristina Di Prisco señaló que su uso solo disminuye el olor, pero no son un filtro adecuado. 

“Eso no previene la irritación, lo que hacen es que se sienta el efecto con menor fuerza en ese momento. Como se tiene un olor fuerte que compensa el otro, puedes tener un alivio temporal”, añadió.

Esperanza García, otorrinolaringóloga, explicó que la irritación por el gas lacrimógeno afecta la mucosa del sistema respiratorio. Se trata del tejido blando que recubre las fosas nasales, la tráquea y los bronquios.

“Lo primero que se hace es lavar la nariz con agua, debido a que se irrita e inflama toda esa parte. Luego se atiende a la persona con medicamentos para descongestionar y en casos graves se usan antibióticos para evitar que termine en una sinusitis infecciosa”, expuso García sobre el tratamiento que se aplica a los afectados.

Di Prisco destacó que los síntomas pueden afectar el sistema respiratorio de acuerdo con el tiempo al que se haya estado expuesto al gas y si se respiró en un lugar cerrado o abierto. Aclaró que en el caso de personas propensas a padecer alergias, aspirar el gas puede reactivar sus enfermedades o empeorarlas.

“Su mucosa es más sensible a la de una persona normal. La irritación es mucho más severa y el tiempo de recuperación es más prolongado. Puede terminar con un cuadro de asma bronquial, una variante de rinitis o un edema de laringe”, afirmó.


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