“No me quiero morir. Quiero crecer y ser bombero”, fueron las últimas palabras de Roberth Redondo, paciente de siete años de edad con leucemia linfoblástica, que falleció esta semana después de recaer en su enfermedad.

Es la segunda muerte registrada en mayo debido a dicha condición en el hospital JM de los Ríos, ubicada en Caracas. Esta situación ha rebajado la esperanza de otras 28 familias que están a la espera de un trasplante de médula ósea, reseñó El Mundo de España.

“Roberth Redondo murió desatendido por el Estado. Su muerte pudo evitarse. Todo el respeto por el personal de salud y sus defensores, que fatigosamente han hecho lo posible por salvarle”, denunció Susana Raffalli, reconocida activista humanitaria.

Por otra parte, el oficialismo alegó que las muertes que ocurren en los hospitales de niños se deben a los bloqueos económicos implementados por Estados Unidos al gabinete de Nicolás Maduro.

“Lamentablemente falleció otro niño venezolano esperando su trasplante de médula ósea como consecuencia del bloqueo criminal de Estados Unidos, que impide transferir fondos a las instituciones italianas de salud con las que Pdvsa atendía estos casos urgentes”, dijo Jorge Arreza.

La madre de Redondo refutó las declaraciones del dirigente oficialista: aseveró que estas situaciones son consecuencias de la negligencia del gobierno. “No es justo, eso no es culpa del bloqueo. Es culpa de ellos mismos por su negligencia, por su falta de conciencia”, aseguró.

Con información de El Mundo