La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura incluyó a Venezuela en la lista de países que viven situaciones políticas, económicas y climáticas que ponen en riesgo la alimentación de su población.

Anteriormente, el informe era sustentado con cifras difundidas por funcionarios de Nicolás Maduro, que aseguraban que la sociedad venezolana tenía «seguridad alimentaria». 

Venezuela es comparada con naciones como Haití, Honduras, Guatemala, El Salvador y Nicaragua, los cuales son calificados por la FAO como países con alto riesgo de inseguridad alimentaria, por lo cual la Organización de las Naciones Unidas exige que estos problemas se deben superar a nivel global antes del año 2030.

Otro de los datos que evidencian el alto riesgo que tiene la población venezolana es que 80% de los hogares en el país no puede garantizar una adecuada alimentación y 90% no recibe un ingreso suficiente para comprar comida. “El país ha perdido 3,5 años de esperanza de vida al nacer”, indicó la FAO.

El informe menciona que Venezuela experimenta una severa y prolongada crisis económica y enfrenta una hiperinflación desde noviembre de 2016. Indica que de acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, el producto interno bruto caerá en 2019 hasta alcanzar una reducción acumulada en su crecimiento del 50%.

Destaca que la población venezolana ha sufrido por el colapso de los salarios y del valor de la moneda local; así también por la escasez de alimentos, medicamentos y suministros básicos, y por el deterioro de los servicios de salud, educación e infraestructura.

El riesgo de inseguridad alimentaria en un país se traduce en la posibilidad de que su población sufra hambre debido a la incapacidad de su Estado de desarrollar sus sistemas agrícolas y de garantizar que la comida llegue, en especial, a los más vulnerables como los niños menores de un año.