Henrique Otero Vizcarrondo y su hijo, Miguel Otero Silva, pusieron en marcha las rotativas de El Nacional e hicieron circular, desde las esquinas de Marcos Parra a Pedrera, en el centro de Caracas, la primera edición del periódico el 3 de agosto de 1943

Desde esa fecha, El Nacional ha sido una escuela y ha formado a grandes periodistas en el país y tal como dijo Jorge Makriniotis, gerente general, la principal labor es vencer la desinformación y luchar por la libertad de expresión.

“Hay que dar la información correcta para que nuestros lectores formen su propio criterio. La desinformación nunca es buena, por eso en El Nacional siempre vas a encontrar la verdad en el lugar de siempre”, señaló.

Para este joven emprendedor venezolano, la noticia que más le ha impactado ha sido presenciar la salida de la edición impresa de El Nacional: “Sentí que perdí algo muy importante en mi vida pero a la vez fue una gran motivación para recuperarlo. Ese día vi a todo el equipo junto, bajo un mismo techo. Quiero tener a todos de vuelta a lo que es la casa del periodismo independiente”.

Alba Sánchez, gerente editorial, expresó que el diario es un reflejo de la sociedad venezolana, incluso como institución. “Si el país está bien, El Nacional está bien. Si el país está mal, El Nacional no está tan bien”, expresó.

Sánchez comenzó a trabajar en el diario en 1978 como becario, mientras estudiaba en la Universidad Central de Venezuela.

Explicó que un periódico nunca debe estar con el gobierno: “Cuando se alinea se equivoca. Pero ese es el reflejo de la sociedad y todos tenemos la capacidad de enmendar errores, de reinventarnos y eso es precisamente lo que estamos haciendo ahora. Esa capacidad está puesta a prueba y será exitosa si Dios quiere”.

La gerente editorial recordó la cobertura que se le dio a la tragedia de Vargas, porque habían compañeros que resultaron afectados. “Tuvimos que trabajarlo desde el punto de vista periodístico y el punto de vista humano. Fue muy duro”, manifestó.

Sánchez resaltó asimismo los hechos del 27 de febrero de 1989: “También cubrí la presidencia de la República el día del Caracazo. Me metí junto a un grupo de personas y al ministro de Defensa Ítalo del Valle Alliegro debajo de un escritorio porque estaban disparando desde el 23 de Enero”.

 

Jóvenes y no tan jóvenes

Víctor Hugo Rodríguez, jefe de información gráfica, comenzó a trabajar en el diario el 1° de julio de 1980, en medio de un proyecto que ideó Miguel Otero Silva para una edición en el occidente del país.

Recordó con especial atención la cobertura que se hizo del secuestro del niño Carlos Vicente Vegas Pérez, también la reseña del caso del rapto del estadounidense William Frank Niehous, por grupos liderados por Jorge Antonio Rodríguez

Rodríguez señaló que El Nacional ha sido un referente histórico en la sociedad venezolana, que ha estado vinculado a los grandes acontecimientos del país y ahora, con la migración a la web, afirma que es deber adaptarse a los tiempos que corren porque es una nueva etapa del periodismo.

Johnny Villarroel, jefe de la sección de deportes, entró por primera vez a este lugar hace 40 años, cuando las máquinas de escribir producían un sonido ensordecedor a las 5:00 pm con decenas de redactores tecleando al mismo para sacar a tiempo la edición.

“Muchas veces entrábamos a las 8:00 am y salíamos a las 9:00 pm. El haber visto esa redacción funcionar fue maravilloso. Después vino la computadora, luego el fax, hasta que ahora tenemos el teléfono celular que puedes conectarte con todo”, indicó.

En relación a la era del World Wide Web, Villarroel  jamás pensó que hubiese podido leer y consultar los archivos de algún periódico que no fuera venezolano: “Hace muchos años, Víctor Suárez, que era jefe de diseño gráfico, nos dijo que algún día nos íbamos a poder meter en el archivo del Washington Post por ejemplo y ver sus notas. Yo decía: ‘Este tipo debe estar rascao’, pero míranos ahora”.

El Nacional ha sido un bastión de información. Fue una escuela de formación de periodistas y sigue siéndolo. La redacción de la web me parece fascinante. Hacer notas, montarlas, editarlas y publicarlas. Después de 40 años puedo decir que estoy divirtiéndome bastante”, indicó.

Williams Perdomo, con dos años y medio en la empresa, cuenta que no tenía planes de trabajar en El Nacional, sin embargo, en cuanto se presentó la oportunidad no perdió tiempo en hacer las diligencias necesarias y lograr entrar en el diario.

“La relación con El Nacional empieza desde que uno nace por ser venezolano”, añadió.

Indicó que tanto el periodismo tradicional como el digital tienen la finalidad de mostrar la realidad: «Eso se hizo cuando El Nacional era impreso, cuando estuvo paralelo con la edición digital y actualmente la función sigue siendo la misma: mostrar y decir lo que muchos quieren ocultar”.

Agregó: “El Nacional siempre ha sido la voz de los venezolanos. En muchas coberturas he tenido que dividir entre los profesional y lo personal, aquí he aprendido que eso es posible y que eso es el periodismo”.