Vivir en Guarenas o Guatire, localidades mirandinas, o en el estado Vargas y trabajar en Caracas es un calvario para las personas que deben viajar en  transporte público, dadas las largas colas que hacen en terminales y paradas durante casi seis horas para llegar a sus destinos. Además tienen que pagar pasajes con sobreprecio si optan por abordar camionetas piratas que en ocasiones son las únicas en llegar.

Marla Cáceres, que tiene su empleo en Caracas y vive en Guatire, expresó que todos los días después de salir de su trabajo, afronta una enorme cola en la parada que ubicada en Los Cortijos. “Espero por un autobús entre cuatro y cinco horas; a veces a las 9:00 pm el fiscal nos sorprende diciendo que ya no vendrán más, y debo irme a otra parada para pagar un pirata o un taxi que me cobra una tarifa más costosa”. 

En Guatire a partir de las 9:00 pm no hay autobuses en la zona y las personas que llegan al terminal deben caminar todas juntas trechos de más de siete cuadras hasta sus casas, para evitar ser robados.

José Luis Trocel, dirigente y transportista intergremial, informó que cuentan solo con 150 buses de los 700 que funcionaban hace 3 años en todas las organizaciones de Guarenas y Guatire. “El gobierno prometió suministrar los repuestos necesarios, pero los que facilitó no abastecen a todos los transportistas que hay en cada asociación que cubre la ruta de Caracas”.

Las líneas están ubicadas en Petare, La California, Los Dos Caminos, Miranda y La Hoyada. Algunas unidades del gobierno como el Metrobús o TransMiranda tienen un costo mínimo de 1 bolívar soberano, pero son insuficientes. Las otras asociaciones privadas cobran desde 10 hasta 25 bolívares, mientras que un pirata cobra 50 bolívares soberanos.

Un trabajador del TransMiranda, situado en Los Dos Caminos, comentó que la línea de autobuses Yutong tiene cuatro meses trasladando personas de Caracas a Guarenas, Guatire y Las Rosas, entre las 8:00 am y 11:00 am, y en la tarde trabajan desde las 4:00 hasta las 8:00 pm

El suplicio de vivir en el litoral

La crisis no es diferente en Vargas y ayer pasajeros que se encontraban en la parada de Caribe, con ruta hacia Catia La Mar, cerca de los edificios de Misión Vivienda, decidieron protestar debido a que tenían más de cinco horas a la espera de un bus. Algunos ciudadanos aguardaban desde las 4:00 am en la parada.   

Una comisión de funcionarios de la Polivargas tuvo que mediar con los manifestantes para que abrieran el paso de la avenida La Playa, que cerraron para reclamar el servicio deficiente.

Cuando uno de los buses llegó, todos se agolparon en la puerta para no perder los puestos. “Ni las perreras han pasado para llevarnos a nuestros trabajos, esto ocurre todos los días y es desesperante”, expresó Rosa Martínez, quien se dirigía a la casa de su madre en Catia La Mar para dejar a su pequeña hija y luego subir a Caracas.


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