Cáritas de Venezuela presentó su Informe de Gestión 2018, en el que destaca la atención en nutrición y salud, sobre todo a los grupos más vulnerables de la población venezolana, especialmente en Distrito Capital, Vargas, Zulia, Carabobo, Lara, Trujillo, Barinas, Anzoátegui, Bolívar y Sucre.

La organización distribuyó 505.000 porciones de sopas servidas a través de 5.050 ollas comunitarias y atendió y diagnosticó a 18.890 niños, por medio de evaluaciones nutricionales y seguimiento de su condición, en 92 centros centinelas activos para monitoreo de la situación.

Cáritas de Venezuela es una asociación civil sin fines de lucro que sirve a la Iglesia Católica “al organizar líneas programáticas y operativas para el fortalecimiento de su acción social a favor de las personas más vulnerables en todo el país”.

Cuenta con 412 instancias parroquiales activas con diversas capacidades de atención, 34 diocesanas, 1 nacional y 1 internacional. Brinda atención ininterrumpida en los 23 estados del país.

El cardenal Baltazar Porras, presidente de la asociación, destacó que 2018 será recordado por los venezolanos “como un año de profunda tristeza por los estragos ocasionados por la inédita crisis económica, política y social que atraviesa el país”.

Dijo que a pesar del desaliento, millones de personas, dentro y fuera de Venezuela, “han tejido lazos y redes de solidaridad para sostener y auxiliar a los más vulnerables, a los que han quedado solos y sin medios para su supervivencia».

Cáritas desplegó su trabajo priorizando la atención a la emergencia alimentaria y de servicios de salud; alertó sobre la situación de derechos humanos de los presos, solicitando el esclarecimiento de denuncias de casos de tortura y ajusticiamiento; y articuló líneas de trabajo con Cáritas Internationalis, el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la Cruz Roja y otras Cáritas de América Latina para atender el fenómeno migratorio venezolano.

Otros datos tangibles de la acción de Cáritas Venezuela son: la atención a 14.136 pacientes en 302 jornadas de salud, repartieron 4 millones de unidades de  medicamentos y entregaron 1.030 filtros de agua.

La asociación asimismo impartió 169 talleres e hizo 23 alianzas para la articulación de trabajo humanitario.

“En esta Venezuela enflaquecida por los rigores de la escasez y la pobreza es donde el trabajo de Cáritas de Venezuela se ha multiplicado en las diócesis y parroquias, demostrando que la bondad de los venezolanos permanece encendida en medio de la oscuridad”, recalcó monseñor Porras.

Proyectó lo que será el nuevo año para la organización: “El 2019 nos encuentra fortalecidos en la esperanza, con nuevos conocimientos y un renovado compromiso para mejorar continuamente el servicio de la Iglesia, poniendo a Cristo en el centro para trabajar en comunión, desde los sacerdotes, religiosas, voluntarios y hasta los directores diocesanos y parroquiales que le dan vida a Cáritas Venezuela”.

Respuesta pastoral. El informe destaca que 2018 ha sido un año de  grandes desafíos  para los venezolanos: “sin marcos de referencia ante una situación económica gravemente deteriorada, la concentración de poderes, el quiebre de  los sistemas de salud, transporte, de intercambio comercial, entre otros, ha dejado a la población entre la indefensión y la incertidumbre”.

Señala que en este contexto “el rol de la Iglesia  Católica  ha sido un faro para quienes en medio  de  la pobreza, el miedo y la orfandad institucional  ven en  el trabajo  de religiosas,  sacerdotes y laicos un  reservorio  de esperanza, de unión y de compromiso”.

La gestión de Cáritas de Venezuela “contribuyó a la mejora de la situación nutricional y de acceso a la salud de niños y niñas entre 0 y 5 años de edad, madres embarazadas, lactantes y familias en las comunidades vulnerables atendidas por programas”, a “aumentar el acceso a la atención médica y nutricional a los grupos más vulnerables de la población venezolana, específicamente a consultas médicas, medicamentos” y a “promover acciones a la luz del evangelio y la Doctrina Social de la Iglesia que permitan a los más pobres y excluidos ejercer plenamente su derecho a la vida digna, fortaleciendo sus capacidades, aumentando su capital humano, físico y social y haciéndole partícipe en el desarrollo de la civilización del amor en Venezuela”.

Para 2019 se proponen prevenir y mitigar las consecuencias de la desnutrición crónica, desarrollar programas que fortalezcan la autogestión y disminuyan la dependencia; extender la atención migratoria hacia las personas que en Venezuela quedan desasistidas emocional, material y espiritualmente por la partida de sus familiares; y restituir derechos vulnerados, promover una cultura de paz, ciudadanía y respeto a los derechos humanos que permita el verdadero encuentro, reconciliación y progreso de los venezolanos.

“En esta Venezuela enflaquecida por los rigores de la pobreza es donde el trabajo de Cáritas de Venezuela se ha multiplicado en las diócesis y parroquias, demostrando que la bondad de los venezolanos permanece encendida en medio de la oscuridad”

Baltazar Porras

Presidente de Cáritas de Venezuela