Familiares de los presos políticos recluidos en la Dirección General de Contrainteligencia Militar, en Boleíta, exigen fe de vida de sus allegados. 

Se trata de Ruperto Molina, Luis de la Sotta e Igber Marín Chaparro, de acuerdo con la abogada Tamara Sujú, directora ejecutiva del Instituto Casla. “En la Dgcim no dan fe de vida y rechazan la comida, medicinas y ropa que la familia les lleva. ¡CIDH, ellos tienen cautelares!”, advirtió. 

La diputada Delsa Solórzano indicó que a los familiares todavía no les permiten visitar a los detenidos. “Exigimos fe de vida. En un país donde se tortura y se asesina, los temores de los familiares tienen pleno fundamento”, añadió. 

Sujú publicó en las redes sociales las fotos de dos militares que serían los torturadores de la Dgcim. Se llaman Hannover Guerrero, director de ese organismo en Boleíta, y Franco Quintero, jefe de Investigaciones. “Ambos están acusados en la CPI por crímenes de lesa humanidad”, expresó.