Por CARLOS RONDÓN

En el fárrago político en el cual viven los latinoamericanos, encontrar respuestas válidas a la compleja situación de los últimos años se vuelve tarea casi imposible. Y no hablamos solamente de los estragos del covid-19. Durante el año pasado, la región fue sacudida por una serie de perturbaciones que mostraron la fragilidad de su democracia. Se protestó ante un amplio espectro de problemas: desigualdad, exclusión social, corrupción, autoritarismo. La pandemia interrumpió la reflexión sobre los cambios necesarios que requieren los modelos políticos de nuestros países, pero tarde o temprano deberán tomarse las medidas del caso.

El problema latinoamericano es político en el sentido que las élites dirigentes lucen perplejas ante los problemas, no quieren introducir cambios al estatus por miedo a perder sus privilegios, o no tienen la capacidad para implementarlos. Su poder se debilita, pierden legitimidad. En el tablero de ese inmenso y cruel juego que es la política pierden posiciones aceleradamente.

La política, se repite frecuentemente, es el ejercicio del poder en un territorio (aunque existen muchos ámbitos distintos) que alcanza a todos los integrantes de la sociedad simultáneamente. Como dijo Max Weber, el poder es la capacidad de que otros hagan lo que uno quiere aún en contra de su voluntad. Se materializa en decisiones que vinculan a todos al mismo tiempo. Reparte cosas valiosas y extrae recursos que luego serán redistribuidos. La política se asocia mayormente con el Estado, aunque no se desarrolla exclusivamente en su seno. Sucede que este tiene, como también nos dice Weber, el monopolio del uso legítimo de la fuerza.

Para muchos, la política es cuestión de reflejos, de instintos, una actividad libre de valores que considera al poder como un fin en sí mismo. El poder (y la riqueza) apelan a la vanidad humana y a otros rasgos innatos. Si se mira alrededor, esa visión no luce del todo errada. Pero una reflexión más profunda arroja resultados diferentes: también se observan fines superiores, conductas altruistas, objetivos concretos que alcanzar, políticos honestos, y decisiones que contribuyen al bienestar general. En este sentido, la reflexión sobre la política se nutre de los hechos observados alrededor del poder y su ejercicio, así como de las respuestas normativas (el deber ser) que los estudiosos postulan para mejorar los órdenes de dominación vigentes. Si a lo anterior agregamos la observación de regularidades o patrones en la forma como se ejerce el poder, y los modelos teóricos para explicar el comportamiento de los sujetos del mismo, entonces estaremos hablando de la Ciencia Política y de otras disciplinas tributarias como la teoría y la filosofía política.

La intensa dinámica política que vemos a diario puede colocarse, por consiguiente, en un contexto mucho mayor. Se trata de un plano más general en el cual se observan los orígenes de los hechos concretos (decisiones colectivas, guerras, elecciones, conflictos sociales, etc.) y el cual permite, incluso, diseñar escenarios de situaciones futuras que, obviamente, no siempre resultan correctos. El conocimiento acumulado sobre la política ha avanzado hasta el punto que los programas de pregrado y postgrado sobre la disciplina forman parte de la oferta académica regular de la mayoría de las universidades.

La Universidad Católica Andrés Bello ha logrado reunir a un grupo de valiosos profesionales y publicar un libro, por medio de su brazo editorial, abediciones que resume el estado de la disciplina en 11 capítulos. Se trata de un aporte de gran importancia a los estudios políticos en Venezuela, y hasta podría decirse que en América Latina. Ciencia Política. Temas Fundamentales  es un manual desarrollado por distinguidos profesores universitarios que abordaron el tema para colocar a la disciplina al alcance de estudiantes y de todo aquel que se interese por la materia. Se trata de una publicación en la cual se examina profunda y coordinadamente las principales áreas de conocimiento sobre la política. Hasta donde sabemos es uno de los primeros textos universitarios nacionales, aunque en el país han existido varias revistas especializadas donde destacó por su tradición y calidad la desaparecida Politeia publicada en la Universidad Central de Venezuela.

El objetivo de un manual es resumir el estado de la materia y proporcionar las herramientas de análisis en un área de conocimiento particular. Es un compendio exhaustivo de información para evaluar la realidad y darle sentido a los hechos observados. Es como el primer trecho de un camino que sirve al investigador para penetrar en un terreno que desconoce. El lector interesado acumula, y eventualmente podría crear nuevo conocimiento a partir del texto.

Lo primero que destaca de Ciencia Política. Temas fundamentales es la cobertura exhaustiva de los temas analizados. Si bien en el texto no encontraremos la totalidad de lo que debe considerarse sobre la materia (no intenta ser una enciclopedia), podemos decir que allí está lo fundamental, lo que no puede dejarse a un lado para saber de política. La estructura del libro permite leer los capítulos separadamente dependiendo del área de interés de cada lector. No obstante, la lectura completa proporciona un volumen de información suficiente para alimentar futuras investigaciones en temas más específicos. Como dijimos, para eso son los manuales.

En segundo lugar, el libro no se conforma con reseñar la teoría o resumir a los autores relevantes, sino que, junto con la crítica respectiva, se insertan ejemplos o eventos históricos que dan vida a la política como un proceso cercano a los ciudadanos. Cotidiano, íntimo, podríamos decir.  Es normal que una persona de estos tiempos esté expuesta a una multiplicidad de canales y a un volumen de información que no puede ser absorbida eficientemente. Somos ignorantes sobre la mayoría de los issues que se discuten en la opinión pública y preferimos invertir recursos y tiempo en aquellas actividades que nos reportan beneficios inmediatos. Lo demás lo dejamos a los políticos o a los influencers que filtran o empaquetan la información. Es por ello que la valorada participación democrática es un ideal de difícil concreción. Un manual, en este sentido, surge como una valiosa herramienta porque nos permite interpretar la cadena de eventos a los que estamos expuestos en un contexto mayor.

Ciencia Política. Temas fundamentales reúne a un distinguido grupo de expertos en la materia, profesores universitarios en su totalidad, quienes desarrollan un amplio espectro de temas. El coordinador de la obra, Fernando Spiritto, los resume en la introducción diciendo que “en el libro se hace una panorámica completa del desarrollo de la teoría política y de los modelos teóricos que intentan explicar la forma como las sociedades diseñan sus estructuras de poder, reflexionan sobre la política, toman decisiones colectivas, eligen a sus gobernantes, se relacionan unas con otras en el marco de los estados nacionales y sistemas políticos, explican el comportamiento individual y colectivo, y se comunican con y desde el poder” (P.17).

El coordinador espera igualmente que el manual se convierta en una fuente de consulta de calidad para un amplio público conformado, entre otros, por estudiantes, profesores, políticos e interesados en general. Los objetivos son claros: “En los capítulos se da relevancia a los valores democráticos, pensando especialmente en las nuevas generaciones. Subyace al análisis la idea de que la democracia es frágil y requiere cuidado constante. Ciudadanos y políticos tienen así una gran responsabilidad: los primeros participando en los asuntos públicos y los segundos mejorando sus decisiones” (P. 17).

Si la forma de comerse un elefante es por pedacitos, explicar la política requiere un procedimiento parecido. En este sentido, los autores hicieron un trabajo notable al dividirse un terreno tan basto como el de la Ciencia Política. La lista de temas analizados es muy amplio como seguramente son las omisiones. Imposible hacer en esta reseña un resumen que se acerque a los contenidos. Baste, tan solo, con hacer mención a los capítulos.

La definición de política y la evolución de la reflexión sobre la misma son abordadas por Diego Bautista Urbaneja y Guillermo Tell Aveledo en los capítulos 1 y 2 respectivamente. Se trata de una actividad humana que combina la acción y el pensamiento, lo cual gira alrededor del poder como factor decisivo. Ángel Álvarez, en el capítulo 3, aborda los modelos teóricos elaborados por los politólogos para explicar las formas modernas de ejercer y organizar el poder combinando argumentos teóricos y evidencias empíricas. Tomás Straka, por su parte, reflexiona en el capítulo 4 sobre el papel de la historia para la política enfatizando que la primera proporciona la “materia prima” para la segunda, y por tanto, ambas se complementan de forma que no siempre resulta evidente.

Los aspectos institucionales son expuestos por Ricardo Combellas (capítulo 5) y por Luis Ugalde y Francisco Coello (capítulo 6). En estos se analiza con detalle la evolución jurídica y política del Estado, en el cual se materializa la noción moderna de democracia, así como los principales modelos ideológicos y doctrinarios que dieron origen a los modernos sistemas políticos, incluidos los totalitarios del siglo XX. En el capítulo 7, a cargo de Fernando Spiritto, se expone el enfoque de las políticas públicas por medio de la teoría de la decisión que para el autor es el aspecto más importante de la política. En el capítulo 8, Luis Salamanca estudia a los actores que dan vida al proceso político: los grupos de presión, los partidos y los movimientos sociales.

En los últimos tres capítulos se desarrolla la teoría de las relaciones internacionales (capítulo 9), los sistemas electorales (capítulo 10) y la comunicación política (capítulo 11). Así, Carlos Romero reseña los grandes debates que han animado, a lo largo de la historia, a la forma como se interpreta la relación entre estados y sistemas políticos y demás fuerzas que la moldean. Mercedes Martelo explica qué son los sistemas electorales, cómo se clasifican y sus efectos en la manera de ejercer el poder. Por último, Marcelino Bisbal dibuja los nuevos caminos de la política a partir del fenómeno digital, que caracteriza a los tiempos modernos.

Un manual de esta calidad plantea motivos para celebrar.  En primer lugar, puede servir de plataforma para relanzar los estudios políticos en el país cuya producción es mínima en estos momentos. De la ciencia esperamos la capacidad para transformar la realidad, y en el caso de la política, esto puede traducirse en valiosa información para mejorar la toma de decisiones, la efectividad del liderazgo y la legislación. El manual nos recuerda que la dirigencia opera en un escenario amplio que le plantea oportunidades y restricciones para mejorar la vida de los ciudadanos y la forma como estos pueden participar en los asuntos públicos.

Los autores describen, en términos generales, un panorama balanceado sin mostrar preferencias ideológicas. Si bien los enfoques estadounidenses tienen una influencia abrumadora en la Ciencia Política,  en el libro se pasa revista a los desarrollos europeos (Max Weber y los teóricos italianos son citados constantemente) e incluso latinoamericanos. El libro puede utilizarse sin mayores inconvenientes en cualquier región del planeta.

En segundo lugar, esta publicación demuestra que la academia venezolana no se detiene ante la horrible coyuntura por la que atraviesa el país. No esperamos menos de los hombres de pensamiento. La comunidad de intelectuales ha sido siempre necesaria en la reconstrucción de los países que han atravesado por coyunturas históricas de eventos traumáticos como los del presente venezolano. En este sentido, la UCAB y sus profesores cumplen con lo que la sociedad espera de sus universidades: la creación de conocimiento transformador y la difusión de valores que faciliten la convivencia ciudadana. Como dijo el padre José Virtuoso en la presentación del texto: “Pensar la política como el arte de construir la ciudad y en consecuencia de formar ciudadanos, en un mundo roto, sin auto promesas utópicas, que siente amenazado y por lo tanto privilegiando pragmáticamente el aquí y el ahora, es el gran reto de la ciencia y el saber que asume como su objeto” (p. 7).

Esperamos que en el futuro las universidades nos ofrezcan nuevas publicaciones como Ciencia Política. Temas fundamentales y recomendamos sin reserva al público interesado su lectura.


*Ciencia Política. Temas fundamentales. Coordinador: Fernando Spiritto. Abediciones. Universidad Católica Andrés Bello. Caracas, 2020.


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