Hace unos años escribía en un blog, que denominé Zoon Energetikon, luego tuve una columna en un rotativo boliviano con el mismo nombre, pero básicamente lo que traté siempre -trato diariamente- es de significar la importancia de la energía en la vida cotidiana de una persona.

La vida es energía. Más aún en éste tiempo. El zoon energetikon es, parafraseando al zoon politikon, o “el hombre es un animal político”, que indicó siglos atrás el pensador griego Aristóteles. De manera que así como el hombre progresa, trabaja, crece y se expande por la política, lo mismo ocurre con la energía: progresa, crea, innova, se transporta, construye.

Luego de la revolución industrial, el hombre, además de ser un ser político por esencia es un ser ligado a la energía.

La construcción de la vida moderna está indisolublemente ligada a la energía.

Y es así. Desde que nos levantamos hasta que nos acostamos regimos nuestra vida a la energía, aire acondicionado, ducha, electricidad, cocina, combustibles que mueven vehículos, gas, energía para hogares y oficinas y que mueven fábricas e industrias, hasta la gran gama de plásticos y fertilizantes derivados del gas y ahora vehículos eléctricos. La vida del ser humano está en derredor a la industria de la energía. Cuanto más energía más progreso en industria, comercio, emprendimientos.

De forma que el hombre no puede desprender su acontecer diario de la energía.

Y esa energía pasó del carbón, al petróleo, al gas natural, hídrica, a renovables (solar, eólica) y al hidrógeno. Está en un caminar permanente, evolucionando y mejorando sus formas de generación y producción para evitar contaminar el planeta y al mismo tiempo seguir moviendo la rueda del progreso. Mejorando el mix energético que se usa diariamente en toda la gama de la civilización.

La modernidad del primer mundo tiene un origen: el petróleo y la petroquímica. La transición está marcada por el gas natural. Y el futuro, que ya llegó, es la energía renovable y el hidrógeno.

Y en ese camino se abre un nuevo debate: uso racional de la energía, sin dañar al ambiente y permitiendo mejores condiciones tecnológicas de su aprovechamiento. Y en ese sentido comentamos un poco el reciente informe de la Comisión Global sobre Transiciones de Energía Limpia Centradas en las Personas.

Las personas. Vean bien. El zoon energetikon. La energía para las personas. Centrada en las personas.

Sus doce conclusiones, que comento y resumo, son relevantes por cuanto establece que la energía es para servicio de las personas. Y empieza con su conclusión: 1) Creación de trabajos decentes: la transición energética mejorará la vida de la gente. Más empleos creados de los que se deje de usar por la disminución del uso de fósiles de la industria de carbón y petróleo. Lo que siempre dijimos: cuidando equilibrios económicos entre ser más renovables y eficientes y no dañar el mundo laboral de la todavía fuerte industria del petróleo. La comisión llama a que Estados identifiquen y apliquen estrategias claras de transición energética a largo plazo con inversión privada en energía limpia para respaldar la creación de empleo.

Vamos con el punto 2) el Estado tiene la responsabilidad de apoyar a capacitar en nuevas habilidades a nuevos actores económicos que se sumarán a la industria de la energía limpia. Esto en consonancia con el primer punto para mitigar efectos económicos adversos en este proceso lento de “reemplazo” de la industria fósil por la renovable. En el punto 3) la recomendación al permanente diálogo entre partes interesadas, porque ayuda a crear planes que sean sostenibles, apropiados y factibles de implementar.

Sigamos con el punto 4) garantizar que las políticas mejoren el desarrollo social y económico y la calidad de vida de todos. La nueva industria de la energía limpia (renovable solar y eólica y de hidrógeno) va a proporcionar desarrollo económico, creación de empleo, protección del medio ambiente y mejor calidad de vida.

Es una verdad. Sin embargo, esa verdad hay que construirla.

La conclusión 5) es absolutamente relevante porque incide en que se debe eliminar la pobreza energética. Siempre fomenté este acápite en cualquier política pública: superar que hayan sectores que cocinen a leña, a carbón y otros tengan electricidad 24 horas. Se llama superar la pobreza energética. Eso es también promocionar derechos humanos y fomentar el acceso universal a la energía.

Sobre el punto: Agencia Internacional de Energía IEA estima que 770 millones de personas siguen sin acceso a la electricidad y 2.600 millones sin acceso a cocinas limpias.

Las energías renovables son una herramienta muy poderosa para generar energía en lugares distantes, para grupos y bolsones poblacionales dispersos y además para reducir las facturas de energía para los hogares.

@BorisSGomezU


El periodismo independiente necesita del apoyo de sus lectores para continuar y garantizar que las noticias incómodas que no quieren que leas, sigan estando a tu alcance. ¡Hoy, con tu apoyo, seguiremos trabajando arduamente por un periodismo libre de censuras!