El presidente de Bolivia, Evo Morales, vio la candela y prefirió huir. Contrario a la continua proprovocación a la que acuden sus amigos venezolanos, el mandatario no quiso meterse en camisa de once varas y optó por renunciar, no sabemos si como parte de un plan para regresar luego triunfante en unas nuevas elecciones, total la diferencia con Carlos Mesa es significativa aunque no sea la que mostraron las urnas. ¿Cuántos creen de verdad que el hombre definitivamente deja el coroto?

“He decidido renovar la totalidad de los vocales del Tribunal Supremo Electoral y convocar a nuevas elecciones generales”, anunció ayer.

“Nuevas elecciones nacionales que mediante el voto permitan al pueblo boliviano elegir democráticamente a sus nuevas autoridades incorporando a nuevos actores políticos”, señaló.

Morales escuchó las voces de sus asesores más moderados que le pidieron que no se reafirmara por la fuerza, que no le convenía parecerse a Maduro, que con uno en el continente bastaba y sobraba. Luego en la tarde dijo ya no más, supuestamente aupado por los militares.

¿Morales es democrático? Lo que queda bien claro es que no es estúpido. No quiere suicidarse políticamente porque sabe que no vale la pena, que enfrenta quizás la primera crisis política seria y que si maneja mal la situación puede hacer crecer un problema que, si bien es serio, pudiera superarse y jugar a su beneficio.

Si algo ha tenido Morales es la gran capacidad para conectar con todos los que gobiernan o han gobernado el continente, sean de la tendencia ideológica que sea. En algunos momentos le ha mostrado los dientes a los gringos, pero no ha ido más allá. Y sobre todo en La Paz lo adoran. El bastión opositor es Santa Cruz.

Una dosis de apertura, y ahora un poco de show con la renuncia, le puede dar la legitimación de parte de la opinión pública y le permitirá deslastrarse aún más de su incómodo amigo venezolano, dictador para más señas, que está temeroso de hacer cualquier cosa que implique contarse.

Es temprano aún para predecir lo que puede pasar. Yo no creo que Morales haya decidido abandonar la carrera política para empantuflarse en su casa, ya cansado de los dimes y diretes. No, me parece que no es así. Algo grande está tramando.


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