La eterna pregunta de si es posible vivir de la creatividad, aquel comentario tan repetido sobre la pertinencia o no de dedicarse a actividades relacionadas con el hecho creativo, la duda recurrente de si el arte y la cultura son rentables, si trabajar en eso da para vivir.

En contraposición, el testimonio de tantos que han encontrado en las innumerables propuestas creativas, artísticas y culturales, un remanso y hasta una tabla de salvación en momentos de confinamiento y distanciamiento social.

Todos hemos sido testigos, e incluso en algunos casos, parte, de alguna experiencia asociada al hecho creativo, que durante este tiempo de covid-19 ha aliviado la carga de la incertidumbre, y como dijo Fernando Savater, nos ha permitido agrandar nuestros espacios interiores y amoblarlos, para poder luego, en nuestra soledad, pasear por ellos. Conciertos desde casa, libros disponibles para descargar, cursos de formación sobre tantos temas, visitas virtuales a museos y galerías. Plataformas que ya existían y otras que se han abierto, para ofrecer a aquellos que tienen acceso al mundo digital, distintas posibilidades para sacar el mejor provecho posible a un complejo e inédito momento mundial.

Nos queda entonces detenernos a pensar en aquellas personas que viven de la creatividad, aquellos que se dedican a generar acciones, propuestas y contenido para este sector: los creativos.

Más allá de las limitadas y precarias condiciones que enfrentamos todos quienes vivimos en Venezuela, más allá de la adversidad, de los obstáculos, hay un grupo importante de personas, y me atrevo a decir que va en aumento, que se plantean el hecho creativo como modus vivendi. Ya sean artistas, trabajadores independientes, emprendedores creativos, pequeños empresarios de la industria cultural, ese grupo de personas que dinamiza la Economía Creativa, debe tener una base sólida sobre la cual levantar sus proyectos. Y en un país con tanta carestía, es indispensable tener plena consciencia de lo que hace falta, para ir abonando en un terreno tan fértil, como urgido de la estructura necesaria para volverse realmente productivo.

Comencemos preguntándonos: ¿qué hace que un creativo pueda vivir de su creatividad? Seguramente lo primero que pensamos es en el indiscutible talento que debe tener un creativo, claro, pero no es solo talento lo que hace falta; es oportuno recordar aquella frase de Thomas Edison en la que aseguraba que “el genio es 1% de inspiración y 99% de transpiración”. Podemos inferir entonces que, como en casi todos los planos de la vida y en casi todas las actividades que nos planteamos, si ese talento no se acompaña de constante y sostenido esfuerzo, tesón, disciplina, trabajo, concentración y estructura, probablemente la meta final sea más complicada de lograr.

En este sentido, y tomando como referencia algunos de los estudios realizados por el Banco Interamericano de Desarrollo, a propósito de los desafíos que tienen los creadores para desarrollarse y poder vivir de sus creaciones, dejo a continuación cuatro consideraciones que es recomendable tener presentes al momento de decidir formar parte activa de aquellos que quieren vivir de la creatividad y ser parte de la movida de la Economía Naranja:

I.- Desarrollar otras habilidades y adquirir otros conocimientos

El hecho creativo suele asociarse a una manifestación sublime, a la expresión de sentimientos internos, a una manera ingeniosa y novedosa de resolver alguna necesidad, de la mejor manera posible. Ahora bien, cuando este pretende formar parte de una dinámica económica y, como lo dice el concepto de la Economía Creativa, pasa a convertir la idea en un producto o servicio para los demás, es necesario entonces entender las necesidades de aquellos a quienes va dirigido. En ese momento, lo ideal entonces es que los creativos manejen ciertos conceptos básicos tales como el manejo de un negocio, las reglas básicas de administración y finanzas, la relevancia de la propiedad intelectual, mercadeo y nuevas tecnologías. Por supuesto, las herramientas necesarias para saber comprender las demandas del mercado, tener la capacidad de comunicarse de manera eficiente con clientes, inversores, socios, instituciones.

II.- Crear redes con aliados y pares

Una de las mejores maneras de comprender y poder determinar las rutas a seguir es con la creación de nexos, redes, enlaces con otros creativos de áreas similares o no, que permitan ampliar la percepción del panorama en general. Es por eso que resulta indispensable para las industrias culturales y creativas en Venezuela levantar la información actualizada de quiénes son, dónde están y a qué se dedican los creadores en este momento en nuestro país. Es un asunto pendiente que puede ir resolviéndose poco a poco a medida que avanzamos en el desenlace del confinamiento que aún se exige en el país. Cuando los creadores se reconocen como parte de una comunidad, racionalizan su carácter imprescindible en el desarrollo del país y organizan sus procesos para alinear en políticas y acciones comunes, tanto más se optimizan recursos y se beneficia cada individuo, y al tiempo la red en general.

III.- Sumar a otros

Difícilmente se logran las metas sin el apoyo de los demás, lo dejaron claro Los Beatles con su “I get by with a little help from my friends”, que es algo como “me las arreglo con un poco de ayuda de mis amigos”. Así como es fundamental ensamblar redes con aquellos que son afines con los intereses, es igualmente importante incorporar en los procesos a aquellas personas o instituciones públicas y privadas que puedan prestar apoyo económico, legal, de difusión o distribución, e incluso a quienes puedan convertirse en inversionistas de los proyectos en creación. Probablemente sean personas que manejen otros códigos y tengan una visión distinta sobre la idea planteada, y justamente eso hace más valiosa esa alianza, pues valida su sostenibilidad y robustece el proceso creativo.

IV.- Conectar con quienes se beneficiarán de lo creado

El esfuerzo que supone haber tenido la constancia y la disciplina para potenciar el talento y lograr que la idea se traduzca en el resultado esperado, debe verse reflejado en la capacidad de conectar con aquellos que apreciarán el resultado alcanzado, y es ese grupo de personas quien podrá ofrecer las mejores sugerencias en cuanto a mejoras o nuevas necesidades que surjan. En tiempos de conexión digital, las ventajas que ofrecen las plataformas existentes, las nuevas que surgen y la hiperconectividad, permiten a los creadores medir casi en tiempo real la respuesta de sus beneficiarios, igualmente validar una idea y llevarla adelante, pero también promocionar su trabajo y ampliar esas redes con aliados pares y con actores de otros sectores, sobre las que hablamos anteriormente.

En resumidas cuentas, no es solo tener un gran talento, se trata también de desarrollar otras capacidades en distintas áreas, se trata de abarcar de manera integral aquellas condiciones que definen al individuo competente y enfocado en un proyecto personal, y a la vez comprometido con el desarrollo de un país, con el bienestar común. Esa es, quizás la mejor manera de ir definiendo el camino que desde la Economía Creativa podemos transitar en Venezuela. Es cuestión de tomar las decisiones y actuar en consecuencia. Pongamos el foco ahí.

Fuente consultada: BID

@Albeperez


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