El gobierno debería invertir en un año más de estudio, ya sea a los bachilleres en curso o inclusive los que se graduaron en años anteriores, generando un quinto año repetido donde se valorice todo lo que se estudió hasta esa etapa.

El objetivo es para ayudar a los estudiantes en su primer año de universidad. Hay que hacer énfasis en las matemáticas y asegurar que los alumnos en ciclo básico sepan leer y escribir funcionalmente. Asimismo, los profesores también deben ser evaluados para desarrollar un sistema de educación sólido y estable, para acabar con el analfabetismo funcional. 

Hay que crear un sistema de rescate que tome a los últimos estudiantes de la primaria para pasar a la secundaria. Entre los siete y ocho años de edad, es la etapa prioritaria en la vida de los niños, ahí es primordial para enseñarles los conocimientos básicos.

En la etapa de blindaje se deberá cortar las graduaciones automáticas y ofrecer una especie de delay time de dos años para que se alcance un nivel competitivo, así requiera la repetición de un año. Los planteles privados tendrán menos problemas que los públicos, pero hay que reforzar las actividades del maestro público con entrenamientos y actualizaciones. Lo que esté bueno se queda, lo que no, será sustituido.

Como ya hemos hablado, hay que volver a las escuelas técnicas y agregar un año adicional. Se aplicarán filtros positivos (no para que se pierda, sino para que se gane), diseñando un sistema que favorezca a las escuelas técnicas para instruir a los estudiantes.  De esta forma, también se trabajaría en la selección de carreras para las necesidades del mercado venezolano.

El objetivo es que, una vez que se gradúen, los alumnos puedan tener trabajo inmediato en distintas empresas. Estudiar lo que puede y lo que hace falta en el país, le agregará valor. Por lo que el Estado presentará la lista de las carreras más urgentes y, para ellas, establecerá ayudas y financiamientos.

También tendrá que traer a profesores de alto nivel para que formen a nuestros jóvenes. Asimismo, habrá que fortalecer la realización de los exámenes de ingreso en las universidades para ofrecer nuevamente calidad, logrando que los índices se incrementen y que nuestras universidades aumenten de categoría.

Todas las universidades tendrán el mismo criterio y se intentará igualar el sistema público de educación universitaria con el privado. Hay que vender incentivos y volver al utilitarismo. Al estar en una etapa inicial en la reconstrucción del país, desde una base de un deterioro muy grande, el país no puede darse el lujo de tener excedentes en ciertas carreras y faltantes en otras.

El modelo de desarrollo del país que nos hace falta, define con bastante claridad las áreas y los criterios para la formación de profesionales en esta etapa; tener exceso de comunicadores sociales, abogados y administradores, mientras hay faltantes necesarios en ingeniería, tecnología, física y matemáticas, le quitará eficiencia al gasto y al proceso de reconstrucción de conocimiento.

Restaurar la calidad y eficacia de las carreras técnicas y de lo que pudiera llamarse “artes y oficios”. Deberemos contar con la base de habilidades, conocimientos y experiencia a la medida de una etapa crítica en la recuperación económica, social y ética del país. Ya después de la reconstrucción, podremos darnos el lujo de flexibilizar la matriz de necesidades vs disponibilidad de conocimiento.

Nuestro nuevo sistema debe apoyarse en las potencialidades de desarrollo personal, a partir de la infancia, de forma tal que ya en tercer o cuarto grado de primaria, se pueda definir la orientación humanista o científica, y la orientación hacia lo técnico o lo profesional.

De forma tal que, cuando se inicia la etapa del colegio secundario, ya haya una claridad del tipo de carrera que resulta más favorable al perfil individual, pero siempre cumpliendo con la matriz de necesidades del proceso de reconstrucción nacional.

Si bien alguien podría decidir tomar una carrera diferente al de las capacidades que se identificaron, el abandono de esa línea, debería tener un costo elevado para quien toma esa elección, pues de alguna manera, se tratará de una apuesta que no necesariamente llevará a la eficiencia armónica del desarrollo nacional.

Ya después de la reconstrucción, podremos darnos el lujo de adaptar la mencionada matriz de necesidades.  La duración de los ciclos primarios, secundarios y universitarios también debería flexibilizarse para asegurar que cada persona cumpla con los requisitos para poder entrar a la etapa siguiente; a la cual no se podrá entrar hasta que los cumpla.

La estructura de los periodos de clase y la composición de los pensum también debería revisarse a la luz de sistemas como el japonés o el finés, que han probado ser exitosos a la vez que innovadores y disruptivos.

La alimentación también es un punto importante. Se deberán desarrollar proyectos nutricionales para que los jóvenes estudiantes mantengan una dieta balanceada que ayude en su crecimiento; por lo que incorporar estrategias alimentarias para recuperar los niveles proteínicos permitirá avanzar en la evolución de cada persona con proteínas y ejercicio. Los institutos privados tendrán que pasar por los mismos filtros.

En una etapa inicial habrá que aplicar una encuesta con perfil de examen a una muestra representativa a nivel nacional, de maestros, profesores y alumnos de todos los niveles, de forma tal de contar con un perfil de disponibilidad realista del recurso humano, en formación, del que se dispone.

A partir de esta información, habrá que rediseñar los pensum y el tipo de prueba al que deben ser sometidos. Debe quedar claro que habrá que manejar los conceptos de autoestima, diversidad y resistencia, con un criterio más de ayuda y contribución al desarrollo personal, que de premio – castigo. El estudiante podrá repetir los ciclos las veces que lo necesite y hasta podrá reajustar su perfil en función a las nuevas experiencias que va viviendo.

El resultado final siempre debe ser que, para cada nivel y cada categoría, cada estudiante cuente con un mínimo de conocimiento que lo haga un profesional confiable, que aporte valor a una sociedad mal acostumbrada a que con “tener el título ya es suficiente para ejercer”, así no tuviera la capacidad requerida.

Noticias destacadas

  • Embajada de Estados Unidos, Venezuela en X: “La detención de Rocío San Miguel de Control Ciudadano y de los miembros de su familia en Venezuela, sigue una tendencia preocupante de detenciones aparentemente arbitrarias de actores democráticos. Nos unimos a la comunidad internacional para instar a la liberación de todos los presos políticos, a que se ponga fin a la detención de sus familiares inocentes y retorno a los compromisos establecidos en el Acuerdo de Barbados”.
  • Luis Lacalle Pou volvió a criticar al régimen de Venezuela: “Rompe los ojos, es una dictadura”. El presidente uruguayo consideró injusta la detención de la activista Rocío San Miguel y volvió a cuestionar que no haya “elecciones libres”.
  • Tal Cual: Delcy Rodríguez arremetió contra Lacalle Pou por decir que en Venezuela «hay dictadura».
  • EFE: Portavoz de la Casa Blanca «no ve indicios» de hostilidad de Venezuela contra Guyana. El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, John Kirby, no considera que Venezuela tenga la capacidad para «llevar a cabo alguna actividad militar importante» en el Esequibo y en contra de Guyana.
  • El Nacional: Demanda contra Citgo y Pdvsa abre la puerta a indemnización histórica de 100.000 dólares para cada trabajador. Este acto sin precedentes busca compensar a los trabajadores despedidos de Pdvsa desde 2002 hasta la fecha (wow).
  • Monitoreamos: Régimen de Maduro rechaza traslado del avión venezolano-iraní desde Argentina hacia Estados Unidos. Administración Biden celebra que se concretó el decomiso del avión venezolano-iraní: «Ahora es propiedad de Estados Unidos». Aterriza en Florida el avión venezolano-iraní de Emtrasur decomisado por Estados Unidos.

Lo que no fue noticia (y debería serlo)

  • Que con cada nuevo acto del gobierno, más se consolida la opción de que el 18 de abril no renueven la GL44. Y con eso se alejan las posibilidades de negociación y de vigencia del acuerdo de Barbados, el cual cada vez pierde más peso.
  • O que el camino hacia la “nicaragüización” comprende solo la parte de la radicalización. Porque la poca atención que Estados Unidos le presta al caso Nicaragua, no es la misma que le presta, y le prestará al caso Venezuela, donde seguirá teniendo la importancia relativa de seguir siendo –para los americanos- una amenaza inusual y extraordinaria, y tener una recompensa de 15 millones de dólares por la captura del presidente.
  • Ni que es poco probable que el enfrentamiento con Guyana desemboque en un acto de guerra; siempre a menos que haya un “error humano” que detone la tensión y se salga de control. Hay que tener cuidado, porque no pareciera que todos piensan igual. El desembarco de Malvinas fue una sorpresa para los mismos militares, a los cuales, si la Junta los hubiera consultado, hubieran puesto serios reparos… porque en cuanto arrancó el “Conflicto del Atlántico Sur” (que nunca tuvo una declaración de guerra), ya, hasta ellos mismos sabían que los ingleses iban a ganar… aritmética pura y simple
  • Tampoco que es de imaginar que, con el cambio de las decisiones de Estados Unidos, los planes de cualquier empresa deberían ajustarse y alinearse a las nuevas condiciones de ingresos petroleros limitados y del nuevo perfil de mercado que ya está prácticamente consolidado: somos un país con un mercado con 80% en la Base de la Pirámide.

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