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Foto EFE

¿Cómo habrá de ocurrir la caída de la narcotiranía del títere Maduro? ¿Qué pasará con sus idolatrados jefes del cartel de La Habana? ¿Será que desaparecerán los que manejan el aparato de control remoto de nuestra patria venezolana? ¿Qué será de todos los que por la traición que perpetró Hugo Chávez Frías y sus cómplices nos pusieron en sus manos?

El presidente Donald J. Trump ha reafirmado hace unos días que se producirán cambios relevantes para la libertad de todo el continente americano. Sin duda, con las atrocidades del torturador régimen de exterminio actual de Venezuela y sus particularidades del socialismo del siglo XXI, el tema no es que sea una rara malformación de exclusividad venezolana, pero es el tumor más importante y más urgente a extirpar, sin duda alguna.

Las naciones evolucionan en función de la naturaleza del conjunto de valores y principios que abrazan. Se requiere crear instituciones fuertes, que sirvan de base y marco para el desarrollo sustentable y sostenible de las sociedades democráticas. La organización familiar; el avance del conocimiento, de la ciencia y de la tecnología; el logro de la salud de las naciones, debe construirse sobre claras definiciones del específico modelo de organización del Estado que se dará a sí misma cada sociedad. ¡De allí la vital importancia de la Constitución y de las instituciones!

La economía y el progreso material deben producirse dentro del ejercicio de virtudes que dicha naturaleza de valores y principios humanos otorgan al modelo de organización del Estado. De allí nuestro papel intransferible como ciudadanos que se asume con la condición de “mandantes”, y “participantes activos”, para coadyuvar con el fortalecimiento y defensa institucional, sobre nuestros valores de libertad, justicia, democracia y solidaridad. Exigir o demandar de los funcionarios “mandatarios” el ejercicio de sus mandatos, según riguroso cumplimiento de sus obligaciones; con apego total al espíritu y razón de las mismas, son al mismo tiempo deber y derecho ciudadano, irrenunciables.

Nuestras únicas dos instituciones que tenemos y debemos preservar actualmente, pues que constituyen dos poderes legítimos cruciales del Estado: la  Asamblea Nacional y el TSJ actualmente en el exilio, deben dar preeminencia al interés superior de la nación venezolana frente a cualquier tentación personalista o de caudillo que pretenda ensombrecer la esperanza de libertad que se siente aún permanece latente en el alma del pueblo de Venezuela, y de la América toda.

Las definiciones ya clásicas de los orígenes y consecuencias cíclicas de las crisis del modelo rentista de Venezuela, deberían ubicarse ahora desde una perspectiva más amplia en los propios inicios de nuestro período histórico de posguerra de independencia. La proliferación de caudillos, y las veintisiete constituciones que hasta hoy se han promulgado en nuestras repúblicas, serían una evidencia de ello. La errónea comprensión de lo que debió ser el rol del Estado federal republicano, y que aún debe ser aclarado,y de su necesaria edificación en un país de líderes ciudadanos a través de diversas instituciones, y no de pocos carismáticos caudillos partidistas, de trasnochados aventureros golpistas o de acumuladores de poder, por el poder mismo, para pujar por la administración el botín de recursos, los que parecen ser de todos para no ser de nadie. La lujuria también de oropeles y aplausos fáciles que resultan del reparto irresponsable para luego caer en trágicos costos para las naciones.

Un mal que parece más común a la condición humana de lo que se acepta es hoy una situación de etapa histórica crítica de decadencia, que no solo se ha producido en otras latitudes antes de nuestras llamadas “repúblicas bananeras” como se nos pretende menospreciar y olvidarse de nuestros casos de países latinoamericanos, por otras administraciones europeas supuestamente más compasivas pero muy aprovechadas, tienen en esta hora una respuesta en proceso por parte de la administración republicana de gobierno de los Estados Unidos de América del señor presidente Donald Trump como formidable aliado de nuestra decisión como nación  de lograr la libertad, y de ser ¡Venezuela y América grandes nuevamente!

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@gonzalezdelcas


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