Es evidente que después de 20 años de socialismo que se han traducido en la peor miseria de la historia que ha vivido Venezuela como país, donde en nombre de la “igualdad” y la “justicia social” se han cometido los crímenes más atroces. Mientras no exista una dirección política que marque la pauta, es decir, que hable abiertamente del ciudadano como individuo, que se exalte la meritocracia, la propiedad privada y la libertad individual, justo en ese momento los venezolanos se sentirán identificados con una oposición que busca el poder para transformar el país y no para sobrevivir en un socialismo versátil; cambiar las caras y sostener el modelo con cierta “libertad”.

Es indudable que la mejor forma de llegar al capitalismo es vivir el socialismo en carne propia porque es allí donde el ciudadano entiende que no hay dos personas iguales, es entiende que de migajas no se vive, comprende que el Estado no puede elegir por su vida. El cambio será completamente de raíz, es romper no solamente con estos veinte años de chavismo, también es romper  con cuarenta años del llamado periodo “democracia representativa AD-Copei” causa principal de la llegada de la izquierda radical encabezada por el fallecido Hugo Chávez.

Sabemos que la MUD (Mesa de Unidad Democrática) representa un centro izquierda si se puede decir demócrata, mientras que, el chavismo representa a la izquierda extremista radical, pero ambas izquierdas (MUD-PSUV) tienen en común una filosofía y es que para ellos es el Estado el indicado de proveer bienes y servicios a los ciudadanos a través del control estatal. Como ha quedado demostrado en estos años y es que el control solo genera desincentivos y alejamiento de la inversión privada nacional e internacional.

Estamos en un punto donde es inadmisible aceptar que un dirigente política que autodenomine como representante de un cambio para el país nos diga que en Venezuela no hay socialismo porque no ha existido la “justicia social” es un insulto a la inteligencia del ciudadano, después de ver como se aplicó cada paso  de lo que promueve el mal llamado socialismo del siglo 21; robo a la propiedad, destrucción de la libertad individual, incremental el odio y el resentimiento, igualar a todas las personas a la más abyecta miseria.

El socialismo es la multiplicación de todos los males que puede padecer una nación, elimina totalmente los pilares fundamentales de una sociedad que le permite vivir en armonía como cualquier país civilizado del mundo.  Después del caos total en que nos ha sumido esta gente resentida con el mundo y la vida, debemos aprender la lección y nunca más votar por personas que prometan falacias como la “igualdad o justicia social” que no es otra cosa que quitarle todo a los que producen para ellos enriquecerse mientras que le lanzan migajas a sus seguidores para mantenerlos incautos y sean votantes fieles en cada proceso electoral.  El socialismo es antihumano solo genera muertes por eso, Venezuela está en un proceso de transformación en gran parte de su juventud que ha decidido atacar a esas elites corruptas que se mantienen  en el poder a través de la cohabitación, no tengo dudas. ¡Vamos a la derecha!