En nombre de la nación, de la democracia, de la libertad y del pueblo venezolano, invitamos a los hombres y mujeres de buena voluntad a unirnos, por encima de la militancia partidista, de la ideología política, del interés particular, del odio, del miedo y de la desilusión, para concurrir a las próximas elecciones parlamentarias con una sola tarjeta unitaria y con planchas confeccionadas por consenso integradas por personas idóneas, como se hizo en el año 2015 con el mayor éxito opositor de estos 22 años de dictadura militar, ideológica y política.

El régimen está repitiendo la táctica empleada en los pasados comicios de gobernadores, alcaldes y presidente de la República, consistente en crear un contexto de desconfianza e insatisfacción preelectoral que induzca la abstención opositora, para ganar así las elecciones movilizando simultáneamente a la pequeña minoría de población que controla mediante los múltiples mecanismos de vasallaje clientelar desarrollados a lo largo de su extensa y solo en ese sentido exitosa gestión.

La tarea que proponemos a la colectividad correspondería, en una situación normal, a los partidos políticos de oposición, pero dado el actual estado de confusión e inacción de los mismos, no queda otro camino que apelar a la sociedad civil para que asuma la responsabilidad. Lo que se aspira con este llamado es totalmente factible y hay tiempo suficiente para realizarlo si se procede con rapidez. Para ello se requiere la participación de importantes sectores de la vida nacional: la Iglesia, las Universidades, los empresarios, los intelectuales, los artistas, los periodistas y demás grupos sociales que desean ansiosamente un cambio político en Venezuela. Un ejercicio opositor de esa naturaleza tomaría al régimen por sorpresa, ya que el mismo da por sentada la liquidación total de la oposición como consecuencia de los últimos golpes asestados a la Asamblea Nacional y a los más importantes partidos de oposición, todo ello aunado con la larga cadena de engaños, emboscadas y trampas anteriores.

La acción propuesta, de llevarse a cabo, significaría un gran triunfo democrático y un renacer de la oposición. Sería también una gran derrota para el régimen y un paso efectivo para la recuperación del país. Crearía, de inmediato, un escenario electoral nuevo que el régimen gobernante no podría desmontar sin el uso excesivo de la fuerza y de la ilegalidad, lo que daría pie, definitivamente, a una intervención internacional capaz de echar a Maduro y su camarilla del poder.

Confiamos fervorosamente que esta proposición no caerá en saco roto ni será descartada sin una profunda reflexión y un amplio debate público. Hay en Venezuela muchísimas personas valiosas y competentes que pueden emprender y llevar a cabo satisfactoriamente la tarea propuesta, pero, sobre todo, hay una inmensa mayoría de venezolanos que están sufriendo cruelmente los azotes del desastre nacional y que está dispuesta a participar en una acción unitaria de rescate, como lo hizo el 6 de diciembre de 2015 con éxito memorable.


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