Cada vez que se pelean batallas feroces con el propio mundo interior, los individuos obtienen un sin número de artículos inmateriales, que pueden ser de gran utilidad en lo sucesivo de la vida. No hablo de aprendizajes concretos únicamente, me refiero a sutiles y profundos cambios en la cosmovisión, nuevas destrezas generadas, el desarrollo de una astucia oportuna y posiblemente una práctica de aguda suspicacia.

El botín en las batallas antiguas representaba riquezas, armas y objetos valiosos que pasaban del enemigo al vencedor luego del conflicto, pero en nuestros tiempos, no todos los enfrentamientos son cuerpo a cuerpo. Sin embargo, existen ganancias no tangibles en toda batalla, por ejemplo: la austeridad provoca necesariamente una administración apropiada de los recursos y desarrolla la creatividad de resolver con lo que se tiene; enfrentarse a la soledad, como la mejor institutriz en el enriquecimiento de un mundo interior en construcción.

Enfrentarse a la muerte agudiza los sentidos ante la fugacidad y temporalidad orgánica de este plano terrenal, lo que provoca mayor valoración de las personas a las que se ama, y con las que siempre será exiguo el tiempo, permitiendo que se preste menor atención a las cosas que no tienen trascendencia pero suelen empañar la cotidianidad con cargas o sin gustillos.

Experimentar desequilibrio promueve el volver al balance poniendo cada cosa en su lugar, y deteniéndose a mirar las azucenas olvidadas del camino. Profundos sufrimientos de multiplicidad de lágrimas te enseñan a valorar las risas sostenidas por prudencia, y las carcajadas exhibicionistas de dientes que surten los almacenes de recuerdos gratos.

Si te enfrentaste con valor o temor a cualquier gigante personal y saliste triunfante o eres un facsímil de experiencias bien libradas, considérate afortunado porque un botín inmaterial te acompaña, sea porque puedes reconocerlo o te era desconocido hasta hoy. Mantente empoderado del mismo y resguarda tus armas, ya que en algún momento puede que sean las únicas disponibles y los vestigios de victorias pasadas te inspiren a cobrar ánimo y seguir peleando los gigantes novos que presente la vida.

Encontrar a diario guerreros silenciosos, inconformes ante la aciaga tendencia prospectiva de la humanidad es invaluable. Andan por allí surcando los cielos en contra de los vientos y surfeando los mares contaminados con malos deseos. Izan sus principios como bandera y las corrientes narcóticas de este siglo no les dominan. Evitan normalizar la maldad y no abrazan sus propios sueños como algo a que aferrarse, por el contrario los entregan con facilidad frente a la premisa de aprender a soñar.

Que sean agudizables los sentidos de quienes con valentía y apresto luchan, se levantan las veces que sean necesarias y no temen volver a empezar. Sus corazones siempre latirán con fuerza aun después de la muerte, a través de aquellos en quienes dejen una huella y puedan contar alguna historia anecdótica sobre sus pugnas y los botines inmarcesibles producto de ellas.

@alelinssey20

 


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